Sánchez se reivindica como «un perro sin amo» y azuza el miedo hacia los «lobos» de la derecha
ResumenLa consigna quedó clara en Dos Hermanas y la expresó sin rodeos María Jesús Montero antes de que Pedro Sánchez tomara la palabra en un mitin celebrado este sábado en la ciudad andaluza: «La tragedia de lo ocurrido con Maricarmen se tiene que convertir, ... La secretaria general del PSOE andaluz y vicesecretaria general federal resumió la campaña de movilización social sobre la que los estrategas de Ferraz han decidido edificar su carrera hacia las elecciones generales adelantadas del próximo 29 de noviembre. El drama de Maricarmen Abascal , la mujer de 87 años desahuciada de su vivienda de alquiler en el barrio madrileño del Retiro y trasladada en camilla al hospital donde falleció dos semanas después, ya no es solo la mecha que prendió las protestas callejeras, las acampadas en las plazas e incluso la convocatoria de una huelga general en favor de la vivienda y «contra la oposición» (Montero dixit). Maricarmen (a secas, sin apellidos) se quiere convertir y se ha convertido, por oportunidad estratégica, en el ariete electoral del 'sanchismo' para seguir en La Moncloa.El pistoletazo de salida de la precampaña arrancó en una plaza rebosante de carga simbólica: el auditorio Los del Río de Dos Hermanas , la ciudad más poblada que gobiernan los socialistas en Andalucía, con 146.000 habitantes y feudo tradicional del partido.
La consigna quedó clara en Dos Hermanas y la expresó sin rodeos María Jesús Montero antes de que Pedro Sánchez tomara la palabra en un mitin celebrado este sábado en la ciudad andaluza: «La tragedia de lo ocurrido con Maricarmen se tiene que convertir, ... se ha convertido en fuerza social». La secretaria general del PSOE andaluz y vicesecretaria general federal resumió la campaña de movilización social sobre la que los estrategas de Ferraz han decidido edificar su carrera hacia las elecciones generales adelantadas del próximo 29 de noviembre. El drama de Maricarmen Abascal , la mujer de 87 años desahuciada de su vivienda de alquiler en el barrio madrileño del Retiro y trasladada en camilla al hospital donde falleció dos semanas después, ya no es solo la mecha que prendió las protestas callejeras, las acampadas en las plazas e incluso la convocatoria de una huelga general en favor de la vivienda y «contra la oposición» (Montero dixit). Maricarmen (a secas, sin apellidos) se quiere convertir y se ha convertido, por oportunidad estratégica, en el ariete electoral del 'sanchismo' para seguir en La Moncloa.El pistoletazo de salida de la precampaña arrancó en una plaza rebosante de carga simbólica: el auditorio Los del Río de Dos Hermanas , la ciudad más poblada que gobiernan los socialistas en Andalucía, con 146.000 habitantes y feudo tradicional del partido. Ante cerca de 5.000 asistentes que llegaron en autobuses fletados desde diversos puntos de la comunidad, el presidente del Gobierno recogió el testigo de Montero para situar el caso de Maricarmen y la vivienda, después de más de ocho años gobernando, en el centro del debate político nacional. Sánchez le dedicó sus primeras palabras de cariño a la fallecida y a sus allegados, ligando directamente su drama personal con la cita con las urnas: «Hoy, la causa social lleva el nombre de una mujer de 87 años que falleció desahuciada y que nos dijo algo muy importante durante todos estos días y los años que tendremos de Gobierno después del 29 de noviembre», proclamó, sintetizando su mensaje en el compromiso de que «lo que yo he sufrido, no lo sufra nadie más».En su intervención, Sánchez hizo un paralelismo entre la resistencia de la octogenaria frente a los abusos y la batalla por la democracia que libraron los abuelos tras la Guerra Civil. «Cada generación tiene su lucha, y la de la actual será la vivienda, y la vamos a ganar como se ganan todas las luchas, con la fuerza de la gente, con una mayoría amplia y progresista en el Parlamento y en el Gobierno de España», afirmó. El líder socialista contrapuso la unión de inquilinos y pequeños propietarios con la especulación de los «fondos buitre» y los «aticazos» , en referencia a la polémica compra de una oficina de 6,3 millones de euros por parte del Ejecutivo madrileño de Isabel Díaz Ayuso. Prometió «mantener y reforzar» el real decreto-ley de vivienda recientemente derogado en el Congreso con los votos del PP, Vox y Junts y reactivado después a través de la Diputación Permanente de la Cámara baja.Sánchez tiró de fábula para reivindicarse como el presidente de «la gente» frente a quienes « proponen privatizar pensiones o tachan de cáncer las bajas laborales». Evocando el popular cuento de «Pedro y el lobo», dictaminó que «los lobos son ellos», en alusión al PP y Vox, mientras que «yo, en todo caso, soy un perro que no tiene amo y, si sirvo a alguien, es a la gente de a pie».El «miedo» al voto por correoPara Sánchez, quienes antes abogaban por « el que pueda hacer, que haga », recordando las palabras de José María Aznar, ahora han pasado a la estrategia de que «cuantos menos puedan votar, mejor». Además, defendió el voto por correo frente a las sospechas sembradas por la derecha, argumentando que recurre a él «el currante que tiene que trabajar ese domingo» o «personas desvalidas que no tienen capacidad de salir de casa».Bajo un sol inclemente de mediodía que obligó a usar banderas del partido a modo de improvisadas sombrillas, el ambiente en el recinto a cielo abierto bullía de efervescencia militante. Afiliados eran la mayoría de los asistentes. La plana mayor del PSOE —con figuras como Rebeca Torró, el ministro Luis Planas, María Márquez, Javier Fernández y el alcalde nazareno Francisco Rodríguez— asistió a un constante intercambio de consignas con las gradas. Montero aprovechó para atacar al Gobierno andaluz de Juanma Moreno Bonilla, a quien le reprochó que « prometió construir 40.000 viviendas de alquiler asequible y ha construido cero en ocho años», lo que provocó las primeras ovaciones entre el graderío.El clímax emocional del acto llegó cuando Montero agradeció a Sánchez su «valentía» ante «el bulo y la mentira» y ensalzó a la mujer del presidente, que va a ser juzgada por un jurado popular por supuestos delito de tráfico de influencias y malversación: «Gracias a Begoña [Gómez] por estar ahí, gracias por ser fuerte, gracias por apoyarte siempre». En ese instante, los miles de militantes corearon ante el auditorio al grito unánime de «¡No estás solo!». «Gracias a Begoña por estar ahí, gracias por ser fuerte, gracias por apoyarte siempre», la reivindicó María Jesús MonteroMinutos después, al vaticinar una victoria de la «mayoría social» el 29-N, el graderío despidió a la cúpula socialista coreando: «¡Presidente, presidente!», mientras desalojaban el recinto a toda prisa en busca de una sombra. El PSOE ponía así en marcha la maquinaria, convirtiendo el trágico recuerdo de la octogenaria en su gran baza electoral para hacer olvidar el desgaste y la inacción frente al problema de la vivienda después de más de ocho años consecutivos de mandato. Para Sánchez, la indignación social que ha provocado este desahucio ya no es solo una llamada de atención, sino la palanca imprescindible con la que busca prolongar su estancia en La Moncloa durante cuatro años más.