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Los números del número 1

Resumen

Ignacio Ruiz-Quintano Las consultas de pasillo, decían los viejos médicos, ni son buenas para el paciente ni son buenas para el bolsillo. El pasillo ya lo evitó Vinicius con sus dos goles en Cornellá , actuación rematada en redes con una media ... A la butifarra liguera de Flick que le hagan pasillo Tebas, Louzán y Soto. Y hasta un «castellet», pueden hacerle, con los cantamañanas Martínez y Benito el de la Purga de «castellers», y en la cumbre, de «enxaneta», Maldini, haciendo la aleta, que ellos son los Homeros de la «hestética» que el sátiro humanista Juan Luis Romero Peche estudió en su «Libelo contra los estetas», del 99, un fenómeno de desvarío colectivo, el que comenzó con Guardiola, con reveladores matices, explica el ensayista, de respeto (mal entendido), incultura (bien aprehendida) y elitismo (que ni se entiende ni se aprehende, pero que se ejerce con demagógico machamartillo).

Ignacio Ruiz-Quintano

Las consultas de pasillo, decían los viejos médicos, ni son buenas para el paciente ni son buenas para el bolsillo. No hablaremos, pues, del pasillo. El pasillo ya lo evitó Vinicius con sus dos goles en Cornellá, actuación rematada en redes con una media ... verónica de Benzemá: «N1». A la butifarra liguera de Flick que le hagan pasillo Tebas, Louzán y Soto. Y hasta un «castellet», pueden hacerle, con los cantamañanas Martínez y Benito el de la Purga de «castellers», y en la cumbre, de «enxaneta», Maldini, haciendo la aleta, que ellos son los Homeros de la «hestética» que el sátiro humanista Juan Luis Romero Peche estudió en su «Libelo contra los estetas», del 99, un fenómeno de desvarío colectivo, el que comenzó con Guardiola, con reveladores matices, explica el ensayista, de respeto (mal entendido), incultura (bien aprehendida) y elitismo (que ni se entiende ni se aprehende, pero que se ejerce con demagógico machamartillo).

–Los «hestetas» son bípedos de hábitat difuso, pero siempre apoltronados en una orilla izquierda políticamente correcta. El «hesteta» considera artístico a todo lo que procede de lo que sin rubor se denomina «expresión de sentimientos».

Los «hestetas» son esas viudas de Xabi que, no habiéndose hecho enterrar con Xabi, como prometían, ahora van de pre-viudas de Klopp, alemán sobrevalorado, valga la redundancia, al que quieren meter en el vestuario del Real Madrid, hoy sumido en una pelea de almohadas, para que, en compañía de dos figuras hiperprogresistas como Mbappé y Tchouaméni, nos monte un partido socialdemócrata en Valdebebas.

 

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–Nuestro fútbol es de izquierdas –decía truhanescamente Pep en la apoteosis del Negreirato.

A ojos de Romero Peche, la perra que han cogido los piperos con Klopp sería enfermedad lírica, pelagra de navegar cultos, turbulencia a la violeta, tontuna sin más, hinchazón del gusto, fogatilla, abrevadero y pesebre, cultivo de parásitos, rizo rizado, fuero de bien vestidos patanes, minué espectacularmente bailado con la bragueta abierta, supuesto saber estar de la sosería, catequesis morfinómana, sofisticación y fraude, clinclín de cubitos de hielo ante un horizonte necio…

–La «hestética» del «fútbol moderno» es teoría chiripitifláutica y praxis supercalifragilísticoespialidosa. Es cagalera de tontajos. Sublimación de taras, zapatos con alza. Imposición cojonera y dolencia neuropóllica. Es tedio. Es memez y neurosis. Es como un divorciado ligando, que novelea las sórdidas verdades que otra ya desveló. Es hache de Estética que se olvida (junto a los Donuts) el «definitum ingredit definitionem non debet».

A los múridos del antimadridismo rampante sólo los ilusiona Klopp, «que haría correr a Vinicius y a Mbappé», los dos niños mimados de Flóper, que tiene que aprender del PSG, del Bayern y del City a ganar Champions. ¿Cómo haría correr Klopp a Vinicius y a Mbappé? ¿Hablándoles en alemán? ¿Instruyéndolos en políticas de inmigración? ¿Poniéndoles los videos de las finales perdidas por Klopp ante el Real Madrid?

Luego, donde la chusma mediática insiste en presentar a Vinicius como a un simple negro que come sandía por la caridad del Real Madrid, Benzemá ve al N1, impresión refrendada por los demás números. En la actual temporada, y eso incluye a Xabi y su Sebas Parrilla, Vinicius encabeza la tabla de presiones del equipo, muy por delante de Tchouaméni y, por supuesto, de Mbappé. También encabeza la de faltas recibidas (110), por las 41 de Mbappé. Y encabeza, por supuesto, la de goles producidos en el último lustro (cinco años, no cincuenta, como sostiene el ministro Urtasun) en Champions, con 58, por delante de Mbappé (53), Kane (43), Haaland (39), Raphinha (36), Julián (34), Dembelé (29) y Kvaratskhelia (27). Ojalá hubiera tenido estos números aquel Luis Miguel que en la tarde del 18 de Mayo del 49, en la plaza de Madrid, cuando todos estábamos boquiabiertos, cuenta Corrochano, «se lleva la mano diestra al pecho y luego yergue el brazo con el índice enhiesto».

 

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En el fútbol, como en la vida, es modesto el que no puede ser otra cosa.