← Volver
Marca ·

Gasolineras de supermercado: ¿ha llegado el momento de recurrir a sus descuentos?'

Resumen

El subidón de los precios de los combustible ha hecho que muchos conductores se acuerden de las gasolineras de los centros comerciales, que estos días registran un aumento constante de clientes en toda España. Se trata de estaciones de cadenas como Carrefour, Alcampo, BonÀrea o E.Leclerc, que cada día son más numerosas y tienen precios inferiores a los de muchas estaciones 'tradicionales', lo que en estos días de subidas de precios está provocando que más y más conductores se pasen por ellas. Como bien sabrás si eres conductor, la gasolina y el gasoil han experimentado un alza de más de 20 céntimos por litro. Es decir, estamos ya en un precio medio de la gasolina de unos 1,60 euros/litro y de más o menos 1,55 euros/litro para el gasoil.

El subidón de los precios de los combustible ha hecho que muchos conductores se acuerden de las gasolineras de los centros comerciales, que estos días registran un aumento constante de clientes en toda España. Se trata de estaciones de cadenas como Carrefour, Alcampo, BonÀrea o E.Leclerc, que cada día son más numerosas y tienen precios inferiores a los de muchas estaciones 'tradicionales', lo que en estos días de subidas de precios está provocando que más y más conductores se pasen por ellas. Como bien sabrás si eres conductor, la gasolina y el gasoil han experimentado un alza de más de 20 céntimos por litro. Es decir, estamos ya en un precio medio de la gasolina de unos 1,60 euros/litro y de más o menos 1,55 euros/litro para el gasoil. Lo malo es que nada parece indicar que estos precios hayan tocado techo. En ese contexto, el funcionamiento de las gasolineras de supermercado responde a una lógica comercial distinta a la de las estaciones tradicionales, ya que el combustible se utiliza como un 'servicio adicional' para que vayas al supermercado y, ya que estás allí, hagas la compra. Esto significa que tienen márgenes más ajustados y estructuras de costes más simples. Y así, la diferencia suele ser de entre 10 y 20 céntimos menos por litro, según los análisis de la Organización de Consumidores y Usuarios (OCU). Traducido a la práctica de un coche de gasolina con un depósito de 50 litros, y con un precio del litro 18 céntimos por litro inferior, esto puede suponer un ahorro cercano a nueve euros en cada depósito. En un vehículo diésel con un depósito algo mayor, de unos 60 litros, la reducción puede acercarse a once euros. Puede parecer una cifra moderada en un solo repostaje, pero si el conflicto que ha ocasionado este alza de precios se prolonga en el tiempo, el ahorro resulta mucho más visible. Además, muchas cadenas transforman una parte del importe repostado en saldo para futuras compras. Es decir, que el conductor recupera entre un 3% y un 8% por ciento del gasto en combustible en forma de descuentos aplicables en la cesta de la compra. De esta forma el ahorro se extiende más allá del surtidor y termina reflejándose también en el ticket del supermercado. Para muchas familias, este mecanismo funciona como un pequeño círculo de ahorro cotidiano que contribuye a amortiguar el impacto del encarecimiento no solo de los combustibles, sino también de los alimentos, que suben porque tienen que ser transportados Una de las dudas más frecuentes entre los usuarios se relaciona con la calidad del combustible. Durante años se ha extendido la idea de que las estaciones de marcas premium ofrecen carburantes de mayor calidad. El combustible es, en base, exactamente el mismo, y siempre cumple la normativa europea de calidad antes de llegar al surtidor. En lo que sí hay diferencia es en los aditivos que desarrollan las grandes petroleras, que están diseñados para mantener limpio el sistema de inyección o mejorar el rendimiento del motor. Las gasolineras de supermercado también utilizan aditivos, pero en menor cantidad y menos desarrollados, así que utilizados a largo plazo no protegen en la misma medida la 'salud' del motor de tu coche. Si te preocupa este cuidado a largo plazo del motor, una opción que ya garantiza el cuidado del motor consiste en repostar combustible barato de forma habitual, y echar uno con mayor carga de aditivos cada tres repostajes. De esta forma estarás ahorrando pero también le darás al motor la 'medicina' que necesita, por ejemplo, para la limpieza de los inyectores.