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El Mundo ·

¿Mayoría o lío? Pues lío: el 17-M refrena la vía de la centralidad en el PP

Resumen

Juanma Moreno pierde la absoluta y el califato de la moderación andaluza se resiente. Su poder no está en juego, pero sí su hegemonía como superestrella de la «centralidad» en España. El candidato del PP ya no es autónomo y rebaja sus galones: de «califa» -como lo bautizó Alberto Núñez Feijóo en la noche electoral de 2022-, a emir obligado a enfangarse en las intrigas navajeras de la gobernabilidad. Con 53 escaños, cinco menos que hace cuatro años, los populares deberán atenerse a alguna de las prioridades de Vox para mantener San Telmo.

¿Mayoría o lío? Pues lío. Juanma Moreno pierde la absoluta y el califato de la moderación andaluza se resiente. Su poder no está en juego, pero sí su hegemonía como superestrella de la «centralidad» en España. El candidato del PP ya no es autónomo y rebaja sus galones: de «califa» -como lo bautizó Alberto Núñez Feijóo en la noche electoral de 2022-, a emir obligado a enfangarse en las intrigas navajeras de la gobernabilidad. Con 53 escaños, cinco menos que hace cuatro años, los populares deberán atenerse a alguna de las prioridades de Vox para mantener San Telmo. La «prioridad nacional», por ejemplo. Un quinario. O una enorme rueda de molino con la que comulgar, tras abjurar de ella de todas las formas. Manuel Gavira la exigió anoche a voz en grito. La victoria de Moreno es incontestable, pero incómoda. Menor que la vaticinada por todas las encuestas y por debajo de cualquiera de los vaticinios que manejaban en San Telmo. El PP-A logra el segundo mejor resultado de su historia en porcentaje y más votos que nunca, gracias al incremento de participación, pero no revalida su «mayoría de estabilidad» y eso refrena la influencia nacional del barón malagueño. Elecciones Andalucía 2026 Hemiciclo Y, de paso, supone un contratiempo claro para Feijóo, que ya no puede blandir el éxito «absoluto» de la vía templada de su alfil más cercano. El principal contrapeso en el partido ahora es Isabel Díaz Ayuso, que mantiene un mayor caudal político que el principal representante de la otra «alma» del PP. Una conclusión a bocajarro de las urnas es que Andalucía y Madrid ya no compiten con la misma fuerza en la batalla de la influencia nacional del centroderecha. El gran patrimonio de Moreno era el éxito de su vía templada como contraste compensatorio de las corrientes polarizantes de la política nacional, y ese éxito se mantiene, pero incompleto. Insuficiente. «Una mayoría en Andalucía daría centralidad al cambio en España», fue el titular de su entrevista con este diario, el viernes, en un mensaje que traslucía una vocación clara por tirar del carro hasta las generales. Su plan era precisamente ése: lograr la absoluta para reconducir al PP y exportar esa «centralidad» al ruedo estatal como antídoto doble: para hundir aún más al PSOE -cosa que ha conseguido de manera indudable- y para contener la tendencia alcista de Vox, hecho que también se ha producido en buena medida, ya que los de Abascal sólo suben un diputado pese a que los populares pierden cinco. Elecciones Andalucía 2026 Mapa ¿Entonces? ¿Dónde están esos escaños que tapian la autopista central Sevilla-Madrid? Se los ha llevado todos Adelante Andalucía, la gran revelación de la noche electoral del 17 de mayo. Ése es el factor diferencial que ha decantado la balanza desde la mayoría absoluta a la victoria incómoda. La formación andalucista revienta la batalla a la izquierda del PSOE, sorpassa con claridad a Por Andalucía (Sumar, IU y Podemos) y le roba un diputado al PP en Sevilla, Cádiz, Córdoba, Málaga y Huelva. Son cinco escaños que cambian del PP a Adelante Andalucía por la pujanza de José Ignacio García. Un candidato que ha sabido conectar con la pulsión andalucista de la izquierda joven, que ha sido el que mejor y de manera más clara ha hecho oposición a Moreno en el Parlamento de Andalucía y que ha recuperado una estrategia infalible que la izquierda tenía olvidada: no reñir. No decirles a los electores lo que hacen mal, sino seducirlos en positivo. Adelante Andalucía cuadruplica su representación: "Le hemos quitado la mayoría al PP"E.M La paradoja es que, quitándole votos al PSOE y a Por Andalucía, a quien le roba escaños Adelante Andalucía es al PP. Los caminos de la Ley D'Hondt son inescrutables. Y tanto que lo son: de rebote, el gran beneficiado por el subidón andalucista es Vox, que pondrá un precio altísimo al exorcismo del padre Moreno. Sería miope e injusto pensar que el resultado incontestable pero insuficiente del PP se explica únicamente por las carambolas perversas del sistema de reparto de escaños. Ni mucho menos. Los populares pierden más de un punto y medio de porcentaje de voto (del 43,1% al 41,6%) y no logran engullir ese 3,3% de electores que votaron a Cs en 2022 y que ahora estaba en liza. La vía moderada no saca la «matrícula de honor» que esperaba para influir de manera definitiva en la política nacional, pero, en todo caso, la clave para que Feijóo logre su objetivo de llegar a La Moncloa en 2027 está más en Cataluña -donde el PP va a anunciar un congreso autonómico inminente- que en Andalucía, una comunidad en la que su bloque le sacó siete escaños del de Sánchez. María Jesús Montero: "No son unos buenos resultados, tomamos nota" El diferencial determinante no lo marca la frontera de Despeñaperros, sino el Ebro: río arriba, el bloque de Sánchez le sacó en 2023 47 escaños al de Feijóo: 32 en Cataluña, 14 en el País Vasco y uno en Navarra. Del Ebro para abajo, la derecha sumó 43 más y murió en la orilla. No había fiesta anoche en Génova, 13. «Y si lo que consuela a los socialistas es que Moreno no tenga mayoría absoluta, pues sólo nos queda decir que hay que ver para lo que han quedado. Ferraz, celebrando una supuesta ganancia de poder de Vox. ¿Querían frenar a Vox? ¿O que Vox tenga influencia? La incoherencia es total y acaba con el único mensaje al que se aferraron hasta ahora», lamentan fuentes del equipo de Feijóo. «No es un triunfo completo, pero sí un triunfo claro e incontestable». El 19 de junio de 2022, el escrutinio ya marcaba claramente la mayoría absoluta a las 21.5o horas cuando Feijóo llamó a Moreno. Al descolgar, fue el gallego el que habló primero: «¡Felicidades, califa!». Anoche, también lo felicitó por teléfono, pero mucho más tarde, consumada ya una victoria incómoda. Moreno mantiene el poder, pero degrada sus galones. De califa, a emir.