Mano dura contra el 'macarra' dueño del Panathinaikos
ResumenEl lamentable y antideportivo comportamiento del excéntrico propietario del Panathinaikos, Dimitris Giannakopoulos, durante el segundo partido del playoff entre su equipo y el Valencia Basket le puede salir muy caro al presidente del conjunto griego que, desgraciadamente, nos tiene acostumbrados a este tipo de actitudes despreciables, más propias de un macarra de merendero que de un presidente de un club de ese prestigio. Durante el partido se situó detrás del banquillo de su equipo y estuvo constantemente levantándose y hablando con sus jugadores, a los que espoleaba con la anuencia de su entrenador, Ergin Ataman. Pero hubo un momento en el que traspasó todos los límites y se acercó a la mesa de anotadores a protestar una acción, algo inédito y totalmente reprobable. Su actitud provocadora en todo momento hacia el público que abarrotaba el Roig Arena, y al que ha desafiado con sus gestos y miradas en los dos primeros partidos de la eliminatoria, no entró al trapo de su hostigamiento gestual, pero provocó que la policía tuviese que reforzar su presencia en torno a él, cosa que denunció Ergin Ataman, su entrenador: "Delante de nuestro vestuario hay 10 policías.
El lamentable y antideportivo comportamiento del excéntrico propietario del Panathinaikos, Dimitris Giannakopoulos, durante el segundo partido del playoff entre su equipo y el Valencia Basket le puede salir muy caro al presidente del conjunto griego que, desgraciadamente, nos tiene acostumbrados a este tipo de actitudes despreciables, más propias de un macarra de merendero que de un presidente de un club de ese prestigio. Durante el partido se situó detrás del banquillo de su equipo y estuvo constantemente levantándose y hablando con sus jugadores, a los que espoleaba con la anuencia de su entrenador, Ergin Ataman. Pero hubo un momento en el que traspasó todos los límites y se acercó a la mesa de anotadores a protestar una acción, algo inédito y totalmente reprobable. Su actitud provocadora en todo momento hacia el público que abarrotaba el Roig Arena, y al que ha desafiado con sus gestos y miradas en los dos primeros partidos de la eliminatoria, no entró al trapo de su hostigamiento gestual, pero provocó que la policía tuviese que reforzar su presencia en torno a él, cosa que denunció Ergin Ataman, su entrenador: "Delante de nuestro vestuario hay 10 policías. Quieren detener a algunos de nuestro equipo técnico y a nuestro presidente Giannakopoulos. En mis 30 años de carrera, es la primera vez que veo algo así. Nos vemos en Atenas", dijo en rueda de prensa. El caso es que la Euroliga no está dispuesta a permitir comportamientos tan vergonzosos en su competición como el de Dimitris Giannakopoulos, que se enfrenta ahora a duras sanciones por parte de la competición, que ya ha abierto expediente al respecto. En la pasada Final Four de Abu Dhabi por hechos similares ya fue castigado el comité de competición (organismo independiente de la Euroliga que juzga y toma estas decisiones), siendo sancionado entonces con 5 partidos sin poder entrar en el pabellón y una multa económica. Se espera como mínimo algo parecido si no más por reincidencia y se arriesga a perderse la Final Four que albergará su equipo como anfitrión en el majestuoso pabellón OAKA de Atenas, se clasifique su equipo o no el Panathinaikos. Eso podría dolerle más que una multa a un personaje que tiene el dinero por castigo. Pedro Martínez, entrenador del Valencia, se mostró indignado con su comportamiento al final del patido. "Su presidente es un impresentable. No puede ser que la Euroliga permita que este tipo de personajes que van contra el deporte y que haga estas cosas y vaya a la tabla de anotadores e intente condicionar. Gente que quiere influir desde fuera de la pista es impresentable y es reincidente. La Euroliga no puede permitir gente así", dijo en rueda de prensa.