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Expansión ·

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Resumen

El Banco Central Europeo (BCE) pisa el freno. Tal y como se esperaba, la autoridad monetaria ha optado por mantener los tipos de interés inalterados en el 2,25% en el que los situó en junio para combatir el repunte de la inflación. Pese al reinicio de las hostilidades en Oriente Próximo entre Estados Unidos e Irán, la institución presidida por Christine Lagarde ha considerado que no era necesario lanzar un mensaje más contundente al mercado para mantener el crecimiento de los precios bajo control. Con la pausa, el banco central certifica que no ha entrado en un ciclo de fuertes alzas de los tipos de interés como el que se vivió entre 2022 y 2023, cuando el BCE llevó el precio del dinero a niveles récord del 4% ante una inflación que llegó a superar el 10%.

El Banco Central Europeo (BCE) pisa el freno. Tal y como se esperaba, la autoridad monetaria ha optado por mantener los tipos de interés inalterados en el 2,25% en el que los situó en junio para combatir el repunte de la inflación. Pese al reinicio de las hostilidades en Oriente Próximo entre Estados Unidos e Irán, la institución presidida por Christine Lagarde ha considerado que no era necesario lanzar un mensaje más contundente al mercado para mantener el crecimiento de los precios bajo control. Con la pausa, el banco central certifica que no ha entrado en un ciclo de fuertes alzas de los tipos de interés como el que se vivió entre 2022 y 2023, cuando el BCE llevó el precio del dinero a niveles récord del 4% ante una inflación que llegó a superar el 10%. "El Consejo de Gobierno continúa en una buena posición para navegar por la incertidumbre causada por el conflicto y aplicará un enfoque basado en datos, en el que las decisiones se adoptan en cada reunión, para determinar la orientación apropiada de la política monetaria", indican los miembros del BCE. Subida en septiembre Pero esta pausa podría ser muy corta. En la rueda de prensa posterior a la cumbre monetaria, Lagarde ha apuntado de forma contundente a la posibilidad de que se reinicien las alzas de los tipos de interés ya en septiembre. La presidenta del BCE ha reconocido que algunos miembros del Consejo de Gobierno plantearon evaluar hoy incluso la posibilidad de elevar el precio del dinero aunque, tras mucho análisis, se decidió de forma unánime por no tocar las tasas. Tras la cita de hoy, el banco central se da unos meses para valorar el desarrollo de los acontecimientos y valorar si la inflación se vuelve más persistente y es necesario ajustar los tipos. "La incertidumbre sigue siendo alta y el impacto inflacionario total del choque energético aún no se ha manifestado. Por lo tanto, estamos vigilando de cerca la intensidad y duración del choque", ha advertido Lagarde. La autoridad monetaria irá ajustando sus tasas conforme evolucione el conflicto geopolítico y la situación de los precios, pero sin la presión de contar con una economía recalentada y una inflación desbocada. "Estamos escudriñando realmente la aparición de efectos de segunda vuelta, pero no los vemos", ha asegurado Lagarde, que ha precisado que para septiembre contarán con muchísima información pues, además de las proyecciones, tendrán encuestas telefónicas a las empresas, varios datos de inflación y de PIB así como indicadores de actividad económica. Se difumina el escenario benigno Lo cierto es que si nada cambia, el BCE volverá a subir los tipos de interés tal y como está reflejado en su escenario base, que asume que el conflicto y la inflación no regresen al objetivo del 2% hasta finales de 2027. La propia presidenta del BCE ha reconocido que el análisis de los riesgos ha vuelto a la situación en la que se encontraban en junio, cuando ya se valoraba subir tipos en septiembre, y que han eliminado la referencia a riesgos "más equilibrados" que se utilizó en su discurso en Sintra tras el fin de la tregua en Oriente Próximo. El contexto internacional, en cualquier caso, es muy cambiante y una nueva tregua catapultaría rápidamente la economía europea a un escenario más benigno. Sin embargo, Lagarde quiso incluso minimizar esa posibilidad. Aunque no cerró la puerta completamente, la presidenta del BCE indicó que "tal como estamos hoy, el escenario benigno parece bastante improbable, seamos realistas" "Podría ser que otro anuncio de un memorando de entendimiento [como el de EEUU e Irán] no tenga un impacto similar porque hay una incertidumbre creciente que se aplica en todos los ámbitos", advirtió. En cualquier caso, no se espera un endurecimiento monetario excesivo por parte del BCE ni siquiera en el medio plazo. Tanto los inversores como los expertos apuntan a niveles que se sitúan entre el 2,5% y el 3%, es decir, muy cerca de la cota en la que se estima que se encuentra el famoso tipo de interés neutral, ese que ni enfría ni estimula la economía europea.