← Volver
Marca ·

El LIV Golf 2.0. está casi descartado y a punto de la desaparición

Resumen

Según revela 'Financial Times', la segunda vista de la bancarrota declarada tras la retirada de la financiación al circuito del Fondo Público de Arabia Saudí (PIF) se producirá este jueves y ahí se conocerá la retirada de la oferta del fondo de inversión BC Partners, que había anunciado un montante de 300 millones de dólares para que saliese adelante. El objetivo de BC Partners era apoyar una liga, sobre todo, porque el resto de sus activos deportivos podrían acogerse a un mejor sistema impositivo debido a adquirir un producto, la herencia del LIV genuino, con unas pérdidas operativas de 5.400 millones de dólares, pero ni siquiera eso ha sido suficiente. El continuo rechazo de golfistas a ese proyecto, incluido Bryson DeChambeau que parecía el primer interesado, ha condenado a la situación actual. La realidad es que públicamente jugadores como Jon Rahm, Sergio García, Tyrrell Hatton, Graeme McDowell, Louis Oosthuizen, David Puig y Tom McKibbin han hecho pública su salida, incluso Lee Westwood, y, en cambio, sólo cuatro jugadores de los que no mueven la aguja, Ben Campbell, Cameron Tringale, Richard Bland y Brendan Steele, han manifestado su deseo de seguir.

El LIV Golf 2.0. se ha apagado antes de empezar. Según revela 'Financial Times', la segunda vista de la bancarrota declarada tras la retirada de la financiación al circuito del Fondo Público de Arabia Saudí (PIF) se producirá este jueves y ahí se conocerá la retirada de la oferta del fondo de inversión BC Partners, que había anunciado un montante de 300 millones de dólares para que saliese adelante. El objetivo de BC Partners era apoyar una liga, sobre todo, porque el resto de sus activos deportivos podrían acogerse a un mejor sistema impositivo debido a adquirir un producto, la herencia del LIV genuino, con unas pérdidas operativas de 5.400 millones de dólares, pero ni siquiera eso ha sido suficiente. El continuo rechazo de golfistas a ese proyecto, incluido Bryson DeChambeau que parecía el primer interesado, ha condenado a la situación actual. La realidad es que públicamente jugadores como Jon Rahm, Sergio García, Tyrrell Hatton, Graeme McDowell, Louis Oosthuizen, David Puig y Tom McKibbin han hecho pública su salida, incluso Lee Westwood, y, en cambio, sólo cuatro jugadores de los que no mueven la aguja, Ben Campbell, Cameron Tringale, Richard Bland y Brendan Steele, han manifestado su deseo de seguir. La idea expuesta por su CEO, Scott O'Neil, era llevar a cabo una temporada con 10 torneos y explotar el concepto de equipos nacionales, sobre todo por el impulso de Sudáfrica y Australia. Calculaban que 30 jugadores permanecerían, pero el resultado ha sido nefasto y no se puede sostener con un cartel de segunda fila. Para colmo, el DP World Tour, el circuito europeo de toda la vida, que podría haber sido un perfecto aliado para dar calendario a los jugadores que permaneciesen anunció que quien firmase por el LIV 2.0. no tendría cabida en sus torneos y se cerraría la puerta de la Ryder Cup. Fue la estocada definitiva. Incluso su director general Guy Kinnings explicó en una entrevista en 'The Scotsman', que el propósito que le había manifestado el LIV en abril, justo la semana antes de anunciar Arabia Saudí su espantada, era que querían "destruir el DP World Tour". Fuentes del LIV Golf han desmentido esto. Sin la alianza con el Asian Tour, ahora bajo el abrigo del PGA Tour, las opciones se han agotado. Se asiste, por lo tanto, a lo que parece la muerte definitiva del LIV Golf. Un proyecto que nació hace cinco temporadas con la idea de convertirse en la alternativa al circuito americano, que pretendía llevar al golf a otra dimensión y que ha terminado adeudando dinero a varias de sus estrellas, entre ellas Jon Rahm, que podría haber dejado de percibir casi 100 millones de dólares de los prometidos en su millonario contrato. De hecho, el PIF podría sólo haber aportado este último año 200 millones de los 500 necesarios para cerrar el curso. El Financial Times añade que la audiencia judicial prevista para el jueves en el tribunal de quiebras pasaría a centrarse en que LIV pida la liquidación de sus activos. Todo apunta a un desmantelamiento ordenado, no a un renacimiento. La retirada generalizada del apoyo a todos los activos deportivos fuera de sus fronteras de Arabia Saudi (e incluso dentro) arroja su principal cadáver.