← Volver
ABC ·

Del «¿qué coño es eso de la UDEF?» al final del ostracismo con el caso Plus Ultra

Resumen

La frase lapidaria, pronunciada en enero de 2013, lleva la firma del expresidente de la Generalitat Jordi Pujol, que por entonces intentaba desacreditar la investigación que llevaba a cabo esa unidad policial sobre su patrimonio, y el ... Lo cierto es que el que fuera patriarca del clan más poderoso de Cataluña conocía perfectamente a los que perseguían sus presuntos delitos económicos, entre otras razones porque ya habían llevado operaciones contra la corrupción tan relevantes como la operación Malaya, con epicentro en el ayuntamiento de Marbella.La Unidad de Delincuencia Económica y Fiscal (UDEF), adscrita a la Comisaría General de Policía Judicial, se creó en 2005, paradójicamente con el primer gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero. La idea era constituir una 'task force' contra la criminalidad de cuello blanco y la corrupción y para ello se unieron en una misma unidad policial varias brigadas muy especializadas en esta delincuencia que hasta entonces estaban dispersas. Su irrupción en el panorama judicial, político y mediático fue de enorme impacto y a ese primer 'bautismo de fuego' que supuso la operación Malaya le siguieron otras también de gran calado, en especial, por sus consecuencias, del caso Gürtel.Con esta segunda investigación también hubo acusaciones contra la UDEF por parte del Partido Popular, el gran perjudicado -o implicado, quizá sea más preciso afirmar- por ellas.

«¿Qué coño es eso de la UDEF?». La frase lapidaria, pronunciada en enero de 2013, lleva la firma del expresidente de la Generalitat Jordi Pujol, que por entonces intentaba desacreditar la investigación que llevaba a cabo esa unidad policial sobre su patrimonio, y el ... de su familia. Lo cierto es que el que fuera patriarca del clan más poderoso de Cataluña conocía perfectamente a los que perseguían sus presuntos delitos económicos, entre otras razones porque ya habían llevado operaciones contra la corrupción tan relevantes como la operación Malaya, con epicentro en el ayuntamiento de Marbella.La Unidad de Delincuencia Económica y Fiscal (UDEF), adscrita a la Comisaría General de Policía Judicial, se creó en 2005, paradójicamente con el primer gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero. La idea era constituir una 'task force' contra la criminalidad de cuello blanco y la corrupción y para ello se unieron en una misma unidad policial varias brigadas muy especializadas en esta delincuencia que hasta entonces estaban dispersas. Su irrupción en el panorama judicial, político y mediático fue de enorme impacto y a ese primer 'bautismo de fuego' que supuso la operación Malaya le siguieron otras también de gran calado, en especial, por sus consecuencias, del caso Gürtel.Con esta segunda investigación también hubo acusaciones contra la UDEF por parte del Partido Popular, el gran perjudicado -o implicado, quizá sea más preciso afirmar- por ellas. Incluso, se intentó presentar a los investigadores como una especie de 'brazo armado' socialista contra los populares.Noticia relacionada general No No Zapatero, bajo sospecha Borja MéndezAlgunos episodios posteriores, como la implicación del primer jefe de esta unidad, el comisario principal José Luis Olivera, en el caso Kitchen, y las fuertes polémicas en las que involucraron a su sucesor, el también comisario principal Francisco Vázquez, cuya trayectoria profesional es impecable, llevaron a los sucesivos responsables de la UDEF a optar por la discreción más absoluta. Así, se pasó de estar un día sí y otro también en los medios de comunicación por distintas investigaciones relevantes a un ostracismo que llamaba la atención. No es que se hubiera dejado de trabajar; es que no trascendía al exterior lo que se hacía.Esa 'desaparición', paralela a la irrupción con una fuerza enorme del Departamento de Delitos Económicos de la Unidad Central Operativa (UCO) de la Guardia Civil, cuyas investigaciones, varias con implicación del PSOE y el Gobierno de Pedro Sánchez, alcanzaban un gran eco en el mundo político y mediático, daba una imagen falsa de que la UDEF sólo había querido investigar las corruptelas del PP pero no la de los socialistas.Caso de los EREQuizá había contribuido a ello decisiones tan controvertidas como la adoptada en octubre 2014 por la juez de Sevilla Mercedes Alaya, que relevó a la UDEF de la investigación del caso de los cursos de formación fraudulentos en Andalucía para dársela a la UCO, con un argumento tremendo: «Se está poniendo en peligro serio la presente investigación y su éxito, además de invadir ilegítimamente parcelas de investigación que le son ajenas», argumentó entonces Alaya, en un auto demoledor enviado al entonces director general de la Policía, Ignacio Cosidó.La invisibilidad de la UDEF, en contraposición con la enorme exposición de la UCO -muchas veces a su pesar, cabría añadir-, provocaba un fuerte malestar entre muchos responsables de la Policía, que no sabían explicar a ciencia cierta por qué se había producido ese paso de estar en la vanguardia de la lucha contra la corrupción a contar muy poco en el combate contra esta lacra.En este sentido, la investigación por el caso Plus Ultra, que ahora ha alcanzado un nuevo hito, es un revulsivo para la unidad, que cuenta con extraordinarios investigadores, como ya se ha demostrado más de una vez. Este asunto, de una trascendencia que aún es difícil de adivinar -por primera vez un presidente del Gobierno es citado a declarar como imputado en un caso de corrupción-, borra de un plumazo cualquier sospecha, que siempre han sido falsas, de que la UDEF sólo investiga al PP, y además demuestra que va adelante con sus pesquisas sean quienes sean los afectados.Hasta el momento, además, hay algo que tampoco se le puede negar, y es la discreción con la que ha llevado este delicado asunto, en el que no ha habido filtraciones que puedan ser atribuibles a la unidad policial. Esa huida de todo protagonismo, más allá del inevitable por su trabajo, demuestra que su único objetivo es aclarar todo lo sucedido.La UDEF, por tanto, ha vuelto. El tiempo dirá si se mantiene en el primer plano con otras investigaciones o vuelve a ese segundo plano que tanto daño ha hecho a su imagen, aunque haya sido de forma injusta.