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Audi SQ5 Sportback quattro, o la alegría de tenerlo todo

Resumen

Si algo define al cliente considerado premium es que, en general, se trata de alguien exigente y que no suele estar dispuesto a hacer concesiones, en lo que a uso y disfrute del coche atañe. Las marcas que lucen la misma etiqueta están atentas a las demandas de estos clientes y les ofrecen una variedad de modelos lo más extensa posible, junto con las últimas tecnologías, para que ninguno sienta la tentación de ir a buscar en otra parte. Valoración Audi Q5 Sportback: diseño, 8; interior, 9,2; motor, 8,7; conducción, 8,8; global, 8,67 Observemos lo que propone Audi, por ejemplo, para el eventual interesado en un Q5 Sportback, la versión del coche con carrocería de cierto aire cupé. Hay nada menos que 15 variedades para elegir, contando motorizaciones y acabados diversos (y otras tantas del modelo SUV).

Si algo define al cliente considerado premium es que, en general, se trata de alguien exigente y que no suele estar dispuesto a hacer concesiones, en lo que a uso y disfrute del coche atañe. Las marcas que lucen la misma etiqueta están atentas a las demandas de estos clientes y les ofrecen una variedad de modelos lo más extensa posible, junto con las últimas tecnologías, para que ninguno sienta la tentación de ir a buscar en otra parte. Valoración Audi Q5 Sportback: diseño, 8; interior, 9,2; motor, 8,7; conducción, 8,8; global, 8,67 Observemos lo que propone Audi, por ejemplo, para el eventual interesado en un Q5 Sportback, la versión del coche con carrocería de cierto aire cupé. Hay nada menos que 15 variedades para elegir, contando motorizaciones y acabados diversos (y otras tantas del modelo SUV). Tenemos a disposición un sistema de impulsión híbrido enchufable, un motor 2.0 TFSI, un diésel 2.0 TDI y, para los más exigentes entre los exigentes, el gasolina V6 TFSI, próximo a los 370 caballos, que monta el SQ5. Las versiones de gasolina pueden disponer de tracción delantera y total (quattro), mientras que la diésel siempre es quattro, al igual que el SQ5 que hemos tenido la oportunidad de probar nosotros recientemente. Además de diversidad, Audi se asegura de proporcionar las herramientas para que el usuario del coche encuentre pocas trabas a su autonomía para moverse por donde le plazca. Obviamente, el que mejor lo tiene en este aspecto es quien conduce el e-hybrid, un híbrido enchufable con 100 kilómetros de autonomía eléctrica y distintivo 0 emisiones en la luna delantera, del que te hablamos hace poco en este artículo. Todas las demás variantes del Q5, incluida la nuestra, disfrutan de la etiqueta Eco de la DGT dado que incorpora tecnología de hibridación ligera MHEV plus. Hablamos de un sistema eléctrico de 48 voltios que ofrece un ligero aporte al motor de combustión y reduce algo las emisiones de CO2. Su motor eléctrico produce 24 CV de los puede aprovecharse aquel al estar ambos comunicados a través de una correa trabada a la salida del cigüeñal. En consecuencia, el vehículo puede moverse en modo eléctrico de forma limitada, siempre a baja velocidad y durante poco tiempo, por ejemplo al maniobrar. El motor eléctrico se alimenta de la energía almacenada en una batería LFP de 1,7 kWh de capacidad y, como es natural, trabaja también como generador, en este caso durante las fases de deceleración y llegando a generar 25 kW, el equivalente a 34 CV. El SQ5 que ha pasado por nuestras manos se beneficia de esta tecnología mild hybrid -y del distintivo ambiental correspondiente- al tiempo que proporciona un rendimiento de primera magnitud que satisfará a los conductores más dinámicos. Gracias al motor de seis cilindros colocados en uve y de tres litros de cubicaje, cuenta con 367 caballos que le permiten acelerar de 0 a 100 km/h en solo 4,5 segundos, además de alcanzar los 250 km/h allá donde sea posible y legal conducir a esa velocidad. No será ninguna sorpresa para nadie saber que el consumo de esta versión es bastante más abultado que el del resto de las disponibles. La hibridación ligera apenas tiene impacto en este terreno, y pesan mucho más la silueta del vehículo -a pesar del corte cupé-, sus más de 2.100 kilos en báscula y las necesidades intrínsecas de combustible que suele distinguir a los motores V6. De esta forma, en lugar de los 7 litros/100 km que puede gastar el modelo TFSI de 204 caballos en conducción real, o de los 6,5 del diésel de la misma potencia, aquí nos vamos a un promedio que no baja de 8,5 y será incluso más alto si quien conduce es de los que adolecen de pie derecho pesado. El SQ5 dispone de un arsenal tecnológico desplegado a fin de hacer compatible su nivel de prestaciones con un comportamiento a la altura. Además de un buen chasis, cuenta con tren de rodaje deportivo S, dirección progresiva, vectorización de la fuerza de frenado y un sistema de frenado sin fricción vinculado al dispositivo MHEV plus de recuperación de energía en las deceleraciones. La suspensión de serie incluye amortiguadores de frecuencia selectiva, y como opción (2.235 euros) se ofrece una suspensión neumática cuyo rango de altura se amplía hasta 60 milímetros y que introduce amortiguación de tipo adaptativo. Rematado como pocos Acostumbrados como estamos a la categoría de acabados made in Audi, es curioso que nos haya llamado la atención la factura interior, realmente excepcional, del SQ5, fabricado en la planta mexicana de San José Chiapa (Puebla). Es difícil encontrar un ajuste de piezas de semejante calidad en otro modelo reciente de la marca, salvo seguramente en un superdeportivo como el e-tron GT, que se produce en Neckarsulm. Si sumamos a este remate tan esmerado unos materiales sólidos y vistosos, el atractivo diseño interior, el aire tecnológico que transmite el salpicadero con tres pantallas -una exclusiva para el acompañante-, los pocos pero elegantes ornamentos propios de una versión deportiva y, en este caso concreto, los revestimientos y la tapicería en tonos entre rojos y ocres, el resultado es una atmósfera donde uno se siente cómodo y tranquilo, a salvo y preparado para disfrutar del raudal de sensaciones que entrega el motor V6. Del mismo modo que al conductor de un SQ5 no le importará demasiado consumir uno o dos litros más de combustible que si llevara un Q5 más convencional, entendemos que tampoco encontrará un obstáculo insalvable en tener que desembolsar casi 100.000 euros (98.700 exactamente), en el caso de que opte por la tenencia clásica y no por alguna fórmula de pago por uso. Parte del elevado precio hay que atribuirla, para ser justos, a la posibilidad de contar con tecnologías de vanguardia como las luces traseras OLED con firmas personalizables y funciones car-2-x, esto es, que cumplen cometidos de comunicación y detección de proximidad con otros coches. Como el resto de los Q5, este monta en esta nueva generación cinco ordenadores que se encargan de gestionar las actualizaciones inalámbricas. También debe incluirse en la nómina de tecnologías punteras el asistente de conducción adaptativo 4.0, provisto de inteligencia de enjambre, y varios dispositivos desarrollados tanto para mejorar la eficiencia como para hacer más seguros los giros y el tráfico transversal y cruzado, así como un sistema que facilita conducir con remolque.