Mercedes Zarzalejo, consejera de Educación madrileña: "Los sindicatos buscan una huelga política contra Ayuso para tapar la corrupción de Sánchez"
ResumenAterrizó por sorpresa en la Consejería de Educación y en cuestión de dos semanas, y prácticamente sin dormir, encarriló un acuerdo «histórico» para la financiación de las seis universidades públicas madrileñas. Mercedes Zarzalejo (Madrid, 1976) concede a GRAN MADRID su primera entrevista como consejera y analiza un final de curso agitado en la Comunidad de Madrid: las protestas de las educadoras infantiles, el calor en las aulas o la convocatoria de una gran huelga educativa a la vuelta del verano marcarán el otoño prelectoral en la capital. Consciente de esa huelga en octubre, ¿cómo afronta el próximo curso escolar?Es algo que esperábamos. Éramos conscientes de que, con lo que está ocurriendo en este país, en Madrid se iban a calentar las calles.
Aterrizó por sorpresa en la Consejería de Educación y en cuestión de dos semanas, y prácticamente sin dormir, encarriló un acuerdo «histórico» para la financiación de las seis universidades públicas madrileñas. Mercedes Zarzalejo (Madrid, 1976) concede a GRAN MADRID su primera entrevista como consejera y analiza un final de curso agitado en la Comunidad de Madrid: las protestas de las educadoras infantiles, el calor en las aulas o la convocatoria de una gran huelga educativa a la vuelta del verano marcarán el otoño prelectoral en la capital. Consciente de esa huelga en octubre, ¿cómo afronta el próximo curso escolar?Es algo que esperábamos. Éramos conscientes de que, con lo que está ocurriendo en este país, en Madrid se iban a calentar las calles. La huelga la promueven dos sindicatos que no son los mayoritarios y que obedecen a instrucciones del presidente del Gobierno. La estrategia está premeditada y el objetivo es reventar Madrid. Van en contra de la Comunidad y toman como rehenes a las familias y a los propios docentes. Esos dos sindicatos están sentados en las mesas de negociación, que están abiertas permanentemente, y el año pasado firmaron un acuerdo sectorial que estamos cumpliendo. No hay motivo para convocar esta huelga, y menos para hacerlo sólo en Madrid. Esas huelgas deberían hacerse contra el Gobierno de la nación, y no contra uno regional que cumple sus compromisos.Bajada de ratios, complementos de 600 euros... ¿Hasta dónde está dispuesta a llegar la Comunidad en la negociación para evitar esa huelga?No es hasta dónde podemos llegar, sino hasta dónde estamos llegando. Llevamos años reduciendo ratios en todas las etapas obligatorias. Cómo es posible que los sindicatos convocantes pidan en Madrid una bajada de ratios que ya se está produciendo. Vamos dos años por delante de la propuesta ministerial, y la reducimos incluso más de lo que propone. Aun así, la huelga se convoca contra Ayuso. Estos datos demuestran que la huelga sólo obedece a un fin: el político, para despistar, meter mucho ruido y olvidarnos de los grandes problemas que acechan a este país.Es decir, que ve intencionalidad política a las puertas del año electoral.Del año electoral político y del año electoral sindical. Estos sindicatos tienen elecciones sindicales en diciembre. Tienen que luchar por mantener su representatividad. El Gobierno nutre económicamente a estos dos sindicatos, e incluso les va a aprobar un fondo para huelguistas. Pero es que estos dos sindicatos, CCOO y UGT, plantean reivindicaciones disparatadas que la Comunidad jamás podría aceptar. Nos piden que quitemos el bilingüismo, algo a lo que no podemos renunciar. No tiene ninguna justificación porque tanto el bilingüismo como la FP Dual son dos de las razones del éxito de nuestro sistema educativo. No tienen otro fin que tapar la corrupción de Pedro Sánchez, de todo su entorno, de Zapatero...Si el bilingüismo y la FP Dual son líneas rojas, ¿hay margen de negociación en algún otro aspecto?¿Qué garantía tengo de un sindicato con el que acordamos, firmamos unos compromisos y, antes de que se acabe el plazo de ese compromiso, ya nos están pidiendo otra cosa? ¿Por qué lo piden ahora y no el año pasado? ¿Por qué durante los últimos siete años todo iba bien y ahora resulta que hay motivos para celebrar huelgas cuando no se ha celebrado ninguna en siete años? No tiene lógica ni sentido. Estamos abiertos a negociar, porque lo hacemos todos los meses. Somos un gobierno serio que, cuando negocia y firma, cumple. Pero si a mitad del recorrido los sindicatos cambian las reglas del juego, no podemos ir al son de lo que digan.¿Hasta qué punto cree que las movilizaciones en Valencia, o en Madrid con las educadoras infantiles, han motivado esta huelga?Son precedentes. En los primeros días de la huelga de educadoras infantiles, en abril, pasábamos por delante de ellos y nos decían: «Lo que está pasando en Valencia es poco para que lo que vamos a hacer en Madrid; vamos a reventar a Ayuso». Ya anticipaban la convocatoria de otoño. En Valencia la huelga ha sido grave, sobre todo para las familias y los niños. Quieren trasladar todo aquí, pero no tienen justificación. Sólo ir en contra de Ayuso, que en las próximas elecciones va a tener de adversarios a tres ministros.Las primeras en ir a la huelga fueron las educadoras infantiles, que siguen reivindicando mejoras a la Comunidad. ¿Cómo se encuentran las negociaciones?Somos la Administración que más se ha reunido con ellas, antes incluso de que comenzara la huelga. Después las hemos seguido escuchando y atendiendo. Lo que la ministra les ha contado es mentira: desde la pandemia la bajada de ratios es su competencia. Respecto a su salario, sus días libres o sus condiciones: es un conflicto laboral; no pertenecen a la Administración pública. En ese convenio ni participamos ni lo hemos negociado. Me preguntaban por qué no intervenía. Soy doctora en Derecho del Trabajo. Si se nos ocurriese intervenir en una negociación colectiva entre trabajadores y patronal, sería la mayor injerencia posible. Zarzalejo, durante la entrevista con GRAN MADRID.J. BARBANCHO La Comunidad de Madrid defiende su inversión contra el calor en las aulas, mientras las protestas aumentan. ¿Es suficiente?Nunca lo es. Tenemos institutos que están cumpliendo 50 años y otros más recientes que también tienen deficiencias. Siempre queremos más, pero los presupuestos son finitos y la gestión consiste en distribuirlos. Hasta ahora hemos rehabilitado de forma integral nueve centros y ese debe ser el camino: no podemos hacer cosas que luego no se puedan sostener. Hemos realizado 1.500 actuaciones en más del 70 % de los centros sostenidos con fondos públicos. Antes de acabar la legislatura completaremos otras 111 actuaciones, con una inversión total de más de 80 millones. Son buenos números, pero tenemos que seguir trabajando.Hubo polémica en torno a la competencia. ¿Quién debe garantizar la climatización en las aulas, el Estado, las regiones o los alcaldes?Mire, la ministra Alegría pometió 200 millones a repartir entre toda España. En Madrid ya hemos gastado 80 millones de euros, pero de esos 200 no ha llegado más que el anuncio. Hace dos meses, la ministra Tolón nos dijo que iba a disponer otros 200 millones para climatización. ¿Puedo esperar un solo euro? No tengo ninguna esperanza. Ya estoy preparando el presupuesto de 2027 y quiero incorporar otra inyección de 30 millones. En eso sí tengo esperanza.Las protestas aumentaron tras las polémicas palabras del consejero de Cultura sobre que el calor puede ser fuente de «inspiración». ¿Ha errado Madrid con su estrategia de comunicación sobre este asunto?No creo que tenga que ver. Fue un suceso espontáneo. Era un debate parlamentario, con tensión, y lo dijo. Su intención era defenderme como compañera del Consejo de Gobierno. Pasé 17 años en Córdoba y allí dicen eso de «cuando hace la caló, hace la caló». Dije esa frase en un desayuno y también se desató la polémica. Son cosas que se dicen mucho y no hay intención de ofender a nadie.¿Ha hablado con él del incidente?Claro. Es más, yo le pedí disculpas. Entendí que había salido en defensa de su compañera ante las críticas ofensivas de la izquierda contra mí. Creo que quiso quitar hierro al asunto. No tuvo ninguna intención de ofender a los niños ni a las familias.Llegó a la Consejería de Educación y en dos semanas alcanzó un importante acuerdo para la financiación universitaria pública. ¿Qué cambió en tan poco tiempo?En mis cuatro meses anteriores, que fui viceconsejera, ya participaba en las reuniones con los rectores sobre el modelo de financiación. Las riendas las llevaba el consejero Viciana, pero yo ya veía por dónde querían avanzar los rectores. En el momento en que la presidenta me anunció que me ponía al frente de la Consejería de Educación, tuve muy claro que la prioridad era el acuerdo de financiación. Durante mis dos primeras semanas no hice otra cosa que reunirme con los rectores. Mañana, tarde y noche, uno a uno. Y en paralelo, negociando con Hacienda. Los rectores reclamaban que se tuviera en cuenta la situación particular de cada universidad, porque no todas eran iguales. También que el modelo fuera plurianual. Necesitaban un sistema que les aportara seguridad y capacidad de planificación. La han cerrado con pleno consenso. Cuando hay voluntad por ambas partes se pueden cerrar acuerdos y culminar este tipo de negociaciones de financiación. Tiene que existir voluntad por las dos partes. Se ha demostrado con el acuerdo de financiación y ahora también con el acuerdo de objetivos.La oposición señala que no alcanza el 1% anual comprometido.Yo creo que los rectores están ahora mismo tranquilos. Obviamente nada es suficiente y todo el mundo quiere más. Pero, teniendo en cuenta el horizonte hasta 2031, hemos previsto los incrementos salariales de los próximos años. Es un modelo flexible que se adapta a la evolución del incremento salarial. Está diseñado sobre una previsión del 3,5 %, pero ese incremento puede subir o bajar y el modelo se adapta a esa circunstancia. Además, ya se han pagado todos los fondos repartidos a las universidades.Una vez desbloqueada la financiación, ¿habrá ley de universidades? Las leyes tienen que ser básicas, eficaces, justas y aplicables. Si no pueden aplicarse, dejan de servir. La Lesuc, tal y como está planteada, no me parece fácil de aplicar. Reunir en una sola legislación la etapa universitaria, la formación profesional, la ciencia y las enseñanzas artísticas era, a mi juicio, lo que la hacía especialmente compleja. He propuesto dejarla aparcada. No se puede impulsar una norma que genera conflicto y malestar en la comunidad educativa. No es sensato. Las leyes se hacen para solucionar problemas, no para generar nuevos. He decidido aparcarla y dejarla, de momento, un poco en barbecho para retomarla más adelante. En cambio, la Ley de Ciencia me parece una prioridad que hay que afrontar con mayor urgencia, porque la actual normativa es del año 1998. No está adaptada ni actualizada. El 'deja vu' con el 'caso Begoña'Fue hace casi dos años cuando el nombre de Mercedes Zarzalejo saltó a los titulares.Su papel como portavoz de Universidades en la Asamblea de Madrid le permitió interrogar a Begoña Gómez en la comisión que investigó su cátedra en la Complutense. Hace apenas unas semanas, el juez abrió juicio oral a la esposa del presidente del Gobierno por cuatro delitos y le retiró el pasaporte. «Veo hoy las noticias y pienso: 'Esto ya lo sabíamos'. Barrabés, los contratos de la SEPI, la plataforma tecnológica, las empresas... Hace dos años que nos dijeron que la cátedra se había gestado en Moncloa. Todo se confirmó en aquella comisión de la Asamblea», rememora Zarzalejo.