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El Congreso tumba la prórroga de los alquileres y el fracaso enfrenta a PSOE y Sumar

Resumen

Y esta tarde, mientras el ministro de Derechos Sociales, Pablo Bustinduy, se afanaba en explicar desde el atril del hemiciclo las bondades del real decreto ley con la prórroga de los alquileres, la bancada azul del Gobierno lucía ... Solo la vicepresidenta Yolanda Díaz y el titular de Cultura, Ernest Urtasun, escuchaban desde sus escaños. La titular de Sanidad, Mónica García, llegaba algo tarde, a la carrera, después de responder una pregunta en la sesión de control del Senado. Pero ni un solo socialista con asiento en el Consejo de Ministros se ha asomado en todo el debate.

Una imagen vale más que mil palabras. Y esta tarde, mientras el ministro de Derechos Sociales, Pablo Bustinduy, se afanaba en explicar desde el atril del hemiciclo las bondades del real decreto ley con la prórroga de los alquileres, la bancada azul del Gobierno lucía ... cuasi desierta. Solo la vicepresidenta Yolanda Díaz y el titular de Cultura, Ernest Urtasun, escuchaban desde sus escaños. La titular de Sanidad, Mónica García, llegaba algo tarde, a la carrera, después de responder una pregunta en la sesión de control del Senado. Pero ni un solo socialista con asiento en el Consejo de Ministros se ha asomado en todo el debate. El resultado, el esperado: el Congreso ha tumbado la norma con el rechazo de PP, Vox y Junts, y la abstención del PNV. Una nueva derrota que, además, airea el enorme desencuentro en el seno del Ejecutivo de coalición, con PSOE y Sumar a la gresca.La derogación del decreto ley de vivienda, pese al optimismo que seguía vendiendo Sumar este lunes por la mañana, era la crónica de una muerte anunciada. Pero a esa necrológica —que deja en el aire qué pasará con los inquilinos que en este mes, con las medidas en vigor, habían solicitado acogerse a la prórroga del contrato de alquiler de las viviendas donde residen— se une la disputa nada disimulada de PSOE y Sumar. El reparto de culpas. Al no de Junts, que resquebrajó en mil pedazos las ensoñaciones del socio minoritario del Gobierno, le ha seguido a primera hora de este martes el anuncio de la abstención del PNV, lo que alejaba cualquier atisbo a la esperanza porque pasaba a ser necesario el sí expreso de los posconvergentes. En la sala de prensa, rosario de comparecencias.Gerardo Pisarello (Comuns), Àgueda Micó (Compromís), Javier Sánchez Serna (Podemos), Alberto Ibáñez (también Compromís) y Tesh Sidi (Más Madrid), con unas u otras palabras, criticaban la nula implicación de la ministra de Vivienda, Isabel Rodríguez, en los intentos por resucitar un decreto ley que nació con treinta días de vida. También culpaban a la rama socialista del Ejecutivo de no haber echado toda la carne en el asador. Los reproches, pertinaces, han generado gran malestar en el Grupo Parlamentario Socialista, según ha podido saber este diario. Su portavoz, Patxi López, no en vano llamaba a evitar lo que a su juicio es «un error de bulto», como es «poner la carga de la prueba» en quienes votan a favor de la norma. «Igual es que algunos no saben negociar», ha llegado a decir.Noticia relacionada general No No Adiós a la prórroga automática de los contratos de alquiler: qué pasa ahora con mi contrato que se acaba Virginia López EspláSegún López, el secretario de Estado de Relaciones con las Cortes, el socialista Rafael Simancas, ha hablado «todos los días» con Junts. Partido con el que, según Sumar, se ha negociado hasta el último momento. Un extremo que niegan fuentes de la derecha separatista, que, por otro lado, desde el PSOE aseguran que en ningún momento se ha movido del no. El Consejo de Ministros, en su respuesta a las consecuencias económicas por la guerra en Irán, ya se vio obligado, por la amenaza de plantón de Sumar, a aprobar un segundo paquete de medidas urgentes (además de las fiscales) en materia de vivienda; algo de lo que los socialistas no eran partidarios conscientes del rechazo de la derecha a intervenir el mercado, como se ha constatado en la votación de este martes.El ministro Bustinduy, tras perder la votación en el Congreso: «Lo vamos a traer las veces que haga falta»En el debate, el ministro Bustinduy, mitinero, ha leído el artículo 47 de la Constitución y ha dicho hablar en nombre de Paula, Mercedes y Eva, tres mujeres que escuchaban desde la tribuna de invitados y que en este mes de vigencia del decreto ley han pedido acogerse a la prórroga de los alquileres. Con la inseguridad jurídica generada, a la espera de posibles litigios en los tribunales, nadie sabe qué sucederá con sus contratos. Pero la posición de Daniel Pérez Osma (PP), Carlos Hernández Quero (Vox) y Marta Madrenas (Junts), todos ellos contrarios a cualquier medida intervencionista, ha mostrado a las claras que no había resquicio a la duda. «Lo que traen aquí es improvisación, propaganda y supervivencia política», decía el popular. El diputado de Vox, que ha reconocido que a su hermana la beneficiaría la prórroga, ha afirmado que es «pan para hoy y hambre para mañana». El problema, decían todos ellos, es la escasez de oferta. También Maribel Vaquero, del PNV, ha responsabilizado al Gobierno de la «incertidumbre».La intervención más efectista, billete de 50 euros en mano, la ha vuelto a protagonizar el portavoz de ERC en el Congreso, Gabriel Rufián, quien encarándose con la bancada de Junts les ha reprochado que esa es su bandera, el dinero, y ha llegado a apremiar a los periodistas a investigar un supuesto vínculo entre el voto de los siete diputados posconvergentes, a los que ha citado uno a uno por su nombre, y sus «intereses particulares». «¿Tienen empresas a su nombre con pisos en alquiler?», les ha preguntado, y, tras su discurso, se ha acercado a sus escaños a entregarles un listado de personas que han pedido en Instagram a los de Carles Puigdemont su voto a favor del decreto ley de vivienda. «¡Teatrero!», le gritaban desde el PP.¿Y ahora qué?Paréntesis aparte, Pisarello y Micó han vuelto a afear la ausencia de la ministra de Vivienda —física durante el debate— e Ione Belarra, de Podemos, ha lamentado que haya sido posible el incremento del gasto en defensa, pero que no se haga nada efectivo por la crisis de la vivienda. El socialista Ignasi Conesa ha tenido que aclarar que Rodríguez no estaba en el Congreso porque tenía una interpelación en el Senado. Salvada. Pero incluso Bustinduy, tras abroncar en su segunda intervención a PP, Vox y Junts, por ese orden, ha expresado su deseo de que la discusión sirva al menos para que el PSOE recupere las medidas hoy derogadas por la Cámara Baja. Esa es la siguiente batalla: qué hacer ahora, darse por vencidos o intentar restablecer la prórroga de alquileres y el límite de su subida al dos por ciento. Bustinduy, a la salida del hemiciclo, lanzaba una declaración de intenciones: «Lo vamos a traer las veces que haga falta». Varios socios le han pedido al Gobierno que si es necesario, apruebe un decreto ley cada mes, aunque se lo tumbe sistemáticamente el Parlamento. Por los pasillos, antes y después del debate, sobrevolaban los cuchillos en la izquierda.