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Expansión ·

Nuevo revés judicial a los aranceles de Donald Trump: ¿y ahora qué?

Resumen

La justicia de EEUU vuelve a poner límites a la ofensiva proteccionista del presidente norteamericano, Donald Trump. La Corte de Comercio Internacional declaró ilegales los aranceles universales del 10% que la Casa Blanca había impuesto en febrero sobre prácticamente todas las importaciones, al considerar que el presidente excedió la autoridad que le concede el Congreso. El fallo, adoptado por dos votos contra uno, supone el segundo gran golpe judicial a la estrategia arancelaria de Trump después de que el Supremo de EEUU ya tumbara en febrero buena parte de los gravámenes aprobados al amparo de la ley de poderes económicos de emergencia. El revés, sin embargo, no desmonta de golpe todo el andamiaje arancelario de la Administración.

La justicia de EEUU vuelve a poner límites a la ofensiva proteccionista del presidente norteamericano, Donald Trump. La Corte de Comercio Internacional declaró ilegales los aranceles universales del 10% que la Casa Blanca había impuesto en febrero sobre prácticamente todas las importaciones, al considerar que el presidente excedió la autoridad que le concede el Congreso. El fallo, adoptado por dos votos contra uno, supone el segundo gran golpe judicial a la estrategia arancelaria de Trump después de que el Supremo de EEUU ya tumbara en febrero buena parte de los gravámenes aprobados al amparo de la ley de poderes económicos de emergencia. El revés, sin embargo, no desmonta de golpe todo el andamiaje arancelario de la Administración. De hecho, el alcance de la decisión es muy limitado y, de momento, solo beneficia directamente a los demandantes, entre ellos la empresa de especias Burlap and Barrel, el fabricante de juguetes Basic Fun! y el estado de Washington. Sin embargo, no ordena una suspensión nacional inmediata para el resto de importadores. En la práctica, eso significa que la mayoría de las empresas seguirá pagando el arancel del 10% mientras el Gobierno recurre la sentencia, salvo que los tribunales finalmente amplíen el alcance del fallo o acepten tomar medidas cautelares adicionales durante la apelación, algo que no parece estar sobre la mesa de momento. Tampoco altera la hoja de ruta marcada por la Casa Blanca cuando se aprobó este arancel, en la medida en que ya nación con fecha de caducidad: julio de este año. En el fondo, lo que buscaba Trump en febrero era ganar tiempo mientras su equipo jurídico buscaba formas de poder desplegar toda la artillería arancelaria sin trabas judiciales de manera indefinida. Por tanto, la decisión de la Corte de Comercio Internacional, con sede en Nueva York, estaba más que descontada en Washington. PARA SABER MÁSFinancial TimesEl veredicto del Supremo de EEUU no detendrá los aranceles de TrumpRedacción: PETER NAVARRO El veredicto del Supremo de EEUU no detendrá los aranceles de TrumpEconomíaTrump alimenta la incertidumbre del comercio global con su baile de arancelesRedacción: JUANDE PORTILLO Trump alimenta la incertidumbre del comercio global con su baile de aranceles Según The New York Times, se espera que la Administración de Trump recurra el fallo, lo que podría prolongar el conflicto. Eso es, precisamente, lo que busca la Casa Blanca, que necesita ganar tiempo para que la sentencia del Supremo no se convierta en una derrota definitiva a su guerra comercial, lo que obligaría al Ejecutivo a devolver los ingresos recaudados bajo esos aranceles, una cifra que se sitúa en torno a los 166.000 millones de dólares. Para establecer el nuevo arancel universal, Trump recurrió a una disposición pensada para responder de forma temporal a problemas graves de balanza de pagos, después de que el Supremo cerrara la puerta al uso de poderes de emergencia para imponer aranceles generalizados. El tribunal considera ahora que la Casa Blanca no puede equiparar sin más el déficit comercial de EEUU con una crisis de balanza de pagos que justifique un gravamen universal del 10%. Los jueces vuelven a recordar que la política arancelaria pertenece al Congreso y que el presidente necesita una autorización clara para imponer impuestos de esta magnitud sobre las importaciones. Trump intenta a toda costa evitar este proceso. Aunque actualmente controla ambas cámaras del Capitolio, lo cierto es que aprobar una ley para avalar los aranceles requeriría de todo su capital político, ya que incluso algunos congresistas republicanos se oponen a la guerra comercial, sobre todo con las elecciones de medio mandato a la vuelta de la esquina. El trámite sería largo y amenazaría con convertirse en uno de los grandes escollos electorales. Mientras la Casa Blanca planifica su siguiente movimiento, las empresas importadores sí pueden intentar aprovechar el fallo de la Corte Internacional, ya que esta sentencia abre una nueva vía para plantear reclamaciones. Sin embargo, por los tiempos que requieren de tramitación, es difícil lograr un resultado antes de que el arancel universal expire automáticamente en julio. Es más, posiblemente ni siquiera la apelación del Gobierno llegue a resolverse en el Supremo antes de esa fecha. Además, continúan en vigor el resto de aranceles, especialmente todos los sectoriales que afectan a la industria del motor, el acero y el aluminio, así como los acordados en pactos bilaterales, que no han sido anulados por ningún tribunal, aunque en este último caso la situación es más confusa y jurídicamente inestable, ya que el punto de partida para su negociación sí ha sido legalmente bloqueado. Unión Europea Aquí se enmarca precisamente el pacto entre EEUU y la Unión Europea, alcanzado en julio de 2025, y que fijaba un tipo medio para la mayoría de los productos fabricados en el Viejo Continente del 15% en su viaje hasta el otro lado del Atlántico. El acuerdo pareció quedar en un limbo legal en febrero, cuando el Supremo anuló los aranceles recíprocos. Sin embargo, para Washington, el trato seguía en pie, ya que este no había sido declarado ilegal. Es más, Trump considera ahora que la UE no ha cumplido con lo acordado y hace unos días amenazó con elevar los aranceles a la industria del motor hasta el 25%, para después posponer las amenazas hasta julio, precisamente cuando expirara también la tarifa universal del 10%. Para entonces, la Casa Blanca confía en haber resuelto el laberinto jurídico para poder imponer aranceles a su antojo.