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Expansión ·

La guerra drena 14 millones de barriles de crudo al día y la AIE pide ahorrar energía

Resumen

En 1973, la primera gran actuación de la Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP), en respuesta a la guerra del Yom Kipur y el respaldo de muchos países occidentales a Israel, el suministro de crudo se redujo en 4,5 millones de barriles de petróleo al día. En 1979, durante la Revolución Islámica en Irán, la oferta mundial de crudo descendió en 4 millones de barriles diarios. Durante la guerra del Golfo, entre 1990 y 1991, Irak y Kuwait dejaron de exportar 4,3 millones de barriles diarios. Y, actualmente, la guerra en Irán y el consiguiente bloqueo del estrecho de Ormuz ha tenido un efecto sobre el mercado que supera el de las tres grandes crisis anteriores juntas.

En 1973, la primera gran actuación de la Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP), en respuesta a la guerra del Yom Kipur y el respaldo de muchos países occidentales a Israel, el suministro de crudo se redujo en 4,5 millones de barriles de petróleo al día. En 1979, durante la Revolución Islámica en Irán, la oferta mundial de crudo descendió en 4 millones de barriles diarios. Durante la guerra del Golfo, entre 1990 y 1991, Irak y Kuwait dejaron de exportar 4,3 millones de barriles diarios. Y, actualmente, la guerra en Irán y el consiguiente bloqueo del estrecho de Ormuz ha tenido un efecto sobre el mercado que supera el de las tres grandes crisis anteriores juntas. La Agencia Internacional de la Energía (AIE) ha alertado de que la guerra en Irán ha drenado 14 millones de barriles de petróleo al día del suministro global de crudo. "La cantidad de petróleo que perdemos a día de hoy en esta crisis energética es mayor que en todas las crisis energéticas que se han presentado en la historia", subrayaba este lunes el director ejecutivo de la Agencia, Fatih Birol, en una rueda de prensa en Viena. Hay que tener en cuenta que la situación inicial, en la que el bloqueo iraní del estrecho de Ormuz y los ataques de la República Islámica a sus vecinos golpearon duramente la oferta petrolera, se ha visto agravada en las últimas semanas con el bloqueo estadounidense a los puertos y buques iraníes. Con ello, el mercado global ha perdido el suministro equivalente al 13,5% del consumo global a lo largo de los dos últimos meses y medio. Un motivo por el que Birol reclamó medidas de austeridad, en lugar de ajustes de impuestos que traten de paliar el impacto en el bolsillo de los consumidores. Así, si bien la AIE está haciendo "esfuerzos diplomáticos" para que otros productores lejos de Oriente Próximo, como Nigeria, Brasil o Canadá, aumenten su bombeo con el fin de compensar algo de lo perdido, se requieren también medidas para reducir el consumo, con el objetivo de evitar que la escasez de carburante se agrave, provocando graves disrupciones en la economía global, señaló Birol. Entre las posibles medidas, el director ejecutivo de la AIE abogó por impulsar el transporte público, reducir los límites de velocidad de los automóviles en vías interurbanas, reducir el uso de aviones o facilitar el teletrabajo, advirtiendo de que cuanto más tarde se reaccione, más dolorosas serán las medidas. "Es importante dar estos pasos cuanto antes, porque si esperamos las medidas van a tener que ser más drásticas", subrayó. En este sentido, señaló que varios países de Asia "ya lo están haciendo [ahorrar energía]", mientras que en Europa no parece haber la misma consciencia sobre la dimensión de la crisis, aseguró Birol. "En mi opinión, lo que los asiáticos están haciendo ahora, tomar algunas medidas para reducir el consumo, también debería estar en la lista [de tareas] de los políticos europeos", que en su lugar están aprobando medidas para paliar el impacto de la crisis en el bolsillo de los ciudadanos. Si bien admitió que la situación en Asia es más acuciante por su mayor dependencia de los suministros del Golfo Pérsico, advirtió de que al final, el mercado mundial de petróleo y gas es uno solo, y la crisis está golpeando a todos los países. De hecho, este mismo domingo el primer ministro indio, Narendra Modi, urgió a sus ciudadanos a reducir drásticamente el consumo de gasolina, limitar las importaciones y no comprar oro, en un intento por blindar la economía del país frente al descontrol de los precios causado por la guerra. "Debemos reducir nuestro consumo de gasolina y diésel, viajaremos en metro siempre que haya metro. Si es absolutamente necesario ir en coche, intentemos llenar el coche y recoger también a otras personas. Si necesitamos enviar mercancías, deberíamos intentar enviarlas por ferrocarril", reclamó a la población. Asimismo, pidió evitar la compra de oro y de aceite, porque son dos "ámbitos en los que se utilizan divisas de manera extensiva". "Si cada hogar reduce el consumo de aceite comestible, será una gran contribución al patriotismo", sentenció. La extensión de esta recomendación al aceite se debe, en buena medida, a que el precio de los fertilizantes también se ha disparado, debido a que el 30% del suministro global atraviesa el estrecho de Ormuz, lo que ha provocado que el precio de los productos agrícolas se dispare entre marzo y mayo. Con ello, India se suma al grupo de países que están tratando de desincentivar el consumo de crudo y otros productos que dependen directamente del estrecho de Ormuz mediante racionamiento y otras vías, como es el caso de China, Japón, Corea del Sur, Indonesia, Tailandia, Vietnam, Bangladesh o Filipinas. Un camino contrario al que han seguido muchos países europeos, como es el caso de España, Alemania, Italia, Suecia, Austria, Hungría o Croacia, que han reducido los impuestos a los carburantes o han puesto topes a sus precios. Una vía que, según advierte la AIE, agrava el problema a largo plazo ya que al moderar los precios ayuda a sostener el consumo de crudo y derivados, evitando que el déficit del mercado se corrija.