Las carreras con más salidas ya no garantizan un buen comienzo
ResumenInformática es una de las carreras con mejores resultados laborales en España. Sus titulados encuentran empleo con relativa facilidad, disfrutan de una elevada estabilidad contractual y figuran entre los universitarios mejor remunerados. Sin embargo, las ofertas para programadores principiantes están disminuyendo mientras aumenta la demanda de profesionales experimentados. La contradicción plantea la duda de si las carreras con más salidas seguirán ofreciendo las mismas oportunidades para comenzar a trabajar.
Informática es una de las carreras con mejores resultados laborales en España. Sus titulados encuentran empleo con relativa facilidad, disfrutan de una elevada estabilidad contractual y figuran entre los universitarios mejor remunerados. Sin embargo, las ofertas para programadores principiantes están disminuyendo mientras aumenta la demanda de profesionales experimentados. La contradicción plantea la duda de si las carreras con más salidas seguirán ofreciendo las mismas oportunidades para comenzar a trabajar. El informe de Fundación CYD que se publica hoy, La empleabilidad de los jóvenes en España 2026, ayuda a comprender la primera parte de esta paradoja. El 77,9% de los universitarios que terminó sus estudios en el curso 2019-2020 estaba afiliado a la Seguridad Social cuatro años después, en 2024. El 73,9% de los contratos registrados era indefinido y la base media de cotización anual alcanzaba los 32.219 euros. La inserción laboral mejora respecto de la promoción de 2016-2017: la afiliación aumenta tres puntos y la contratación indefinida, 14,5, impulsada por la reforma laboral. Sin embargo, la jornada completa sigue rondando el 80% y disminuye la proporción de titulados que cotizan como universitarios. Y pierden aproximadamente un 4,1% de poder adquisitivo. La Universidad sigue ofreciendo ventajas importantes. Según U-Ranking 2026, elaborado por la Fundación BBVA y el Ivie, el paro entre los españoles de 22 a 29 años con estudios universitarios alcanzó el 11,1% en 2025, frente al 17,9% de quienes no tenían esa formación. La carrera elegida influye en las oportunidades laborales. Según Fundación CYD, informática destaca con un 88,3% de afiliación, un 95,1% de contratos indefinidos y un 97,6% de jornadas completas. Su base media de cotización alcanza los 37.534 euros anuales, la más alta por ámbito. Le siguen salud, con un 85,4% de afiliación y 36.204 euros, e ingeniería, con 35.054 euros y un 93,3% de contratos indefinidos. Al examinar cada titulación, CYD destaca cinco campos con buenos resultados: ingeniería electrónica industrial y automática, ingeniería de computadores, ingeniería eléctrica, informática e ingeniería de minas y energía. Ingeniería de computadores alcanza un 93,6% de afiliación y 43.495 euros de base media de cotización. U-Ranking 2026, que utiliza otros indicadores, sitúa primera a medicina: 95,3% de afiliación, 99,7% de adecuación profesional y 44.153 euros. También destacan enfermería, odontología, farmacia y seis ingenierías. Ambas clasificaciones responden a criterios distintos de medición. En el extremo opuesto, artes y humanidades presenta en CYD la menor afiliación (66,5%) y una base media de cotización de 28.259 euros, unos 9.300 menos que Informática. Los cinco campos con peores resultados son bellas artes, conservación y restauración, artes escénicas, otras lenguas extranjeras e historia. Los datos muestran diferencias laborales importantes, aunque no todas las trayectorias quedan reflejadas en la Seguridad Social, especialmente las desarrolladas en el extranjero o en actividades culturales. También existe un desequilibrio entre solicitudes universitarias y plazas: en ingeniería crecen un 49,5% frente al 0,9% de oferta; en salud, un 55,5% frente al 9,2%; y en informática, un 41,1% frente al 17,5%. En agricultura y veterinaria, la demanda sube un 45,1% y las plazas bajan un 2%. En artes y humanidades caen las solicitudes un 14,3%. Más solicitudes no implican necesariamente escasez de profesionales: influyen los salarios y las condiciones laborales. Las instituciones internacionales ya detectan señales de deterioro relativo. La OCDE, en Education at a Glance 2026, constata que entre 2023 y 2025 el desempleo medio de los jóvenes de 25 a 34 años con educación superior aumentó 0,4 puntos porcentuales en sus países, mientras que descendió 0,2 puntos entre quienes tenían educación secundaria superior. La OCDE considera prematuro atribuir todo esto a la IA. El Banco Central Europeo (BCE) también observa un debilitamiento del empleo juvenil en determinadas actividades. Entre el primer trimestre de 2023 y el mismo periodo de 2026, el empleo de los jóvenes disminuyó un 18,6% en tecnologías de la información y comunicación, un 5,3% en servicios profesionales y un 3,1% en actividades financieras. En España existe una señal relevante: según DigitalES hay una caída del 33% en las ofertas para programadores júniors y un crecimiento del 13% en las dirigidas a perfiles séniors. El análisis utiliza información de Job Market Insights, InfoJobs y Hirint. Son datos de vacantes anunciadas, no de puestos destruidos, y tampoco demuestran que la IA explique la diferencia. Un estudio de IZA de junio que toma como ejemplo el mercado estadounidense detecta que, tras la aparición de ChatGPT, las ofertas para programadores júnior cayeron entre un 14% y un 15% respecto de las de los sénior. Además, las empresas exigen más experiencia y habilidades de comunicación y resolución de problemas. La Universidad de Stanford detecta que el empleo de jóvenes de 22 a 25 años en ocupaciones muy expuestas a la IA está un 19% por debajo de la evolución de las menos expuestas, principalmente por menos contrataciones. Eurofound no identifica un perjuicio juvenil generalizado por IA en Europa, y BBVA Research y Fedea observan un crecimiento del empleo español incluso en ocupaciones expuestas. La preocupación, por tanto, no debería centrarse únicamente en cuántos puestos puede sustituir la IA. También importa cómo transforma las primeras etapas de una carrera. Si las empresas necesitan menos trabajadores para realizar tareas sencillas, pueden reducir algunas contrataciones de entrada y exigir desde el principio capacidades que antes se desarrollaban durante los primeros años. Los datos disponibles no permiten afirmar que la empleabilidad de los nuevos informáticos o ingenieros españoles esté empeorando de forma generalizada. Sí justifican investigar si las empresas están modificando sus programas de incorporación y aprendizaje, y si las universidades están preparando a sus titulados para unas exigencias diferentes. El informe de Fundación CYD demuestra que la Universidad sigue ofreciendo una ventaja laboral importante. La incógnita es si quienes terminan ahora sus estudios dispondrán de las mismas oportunidades para convertir su formación en experiencia, porque una carrera puede conservar excelentes resultados de empleo y salarios mientras se estrecha la puerta por la que deben entrar sus futuros profesionales.