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El País ·

Qué se sabe de la crisis que ha despertado el fantasma de la pandemia

Resumen

El mundo lleva toda la semana con la mirada puesta en un crucero antártico que navega por el Atlántico. En el MV Hondius, se ha detectado un brote de hantavirus que ha puesto en alerta a las autoridades sanitarias mundiales y ha despertado el fantasma de una nueva pandemia. La Organización Mundial de la Salud (OMS) ha notificado, por ahora, ocho casos, tres de ellos fallecidos, vinculados a este episodio infeccioso, pero mantiene bajo vigilancia a varias decenas de personas que han estado en contacto con el pasaje del barco. El buque, con cerca de 150 personas a bordo (entre ellas, 14 españoles), llegará el domingo a Tenerife.

El mundo lleva toda la semana con la mirada puesta en un crucero antártico que navega por el Atlántico. En el MV Hondius, se ha detectado un brote de hantavirus que ha puesto en alerta a las autoridades sanitarias mundiales y ha despertado el fantasma de una nueva pandemia. La Organización Mundial de la Salud (OMS) ha notificado, por ahora, ocho casos, tres de ellos fallecidos, vinculados a este episodio infeccioso, pero mantiene bajo vigilancia a varias decenas de personas que han estado en contacto con el pasaje del barco. El buque, con cerca de 150 personas a bordo (entre ellas, 14 españoles), llegará el domingo a Tenerife. Si para entonces no presentan síntomas —en este momento, todos los que quedan en el crucero están aparentemente sanos—, los extranjeros serán repatriados a sus países de origen y los españoles, trasladados a Madrid y confinados en el hospital militar Gómez-Ulla. Las autoridades sanitarias de un puñado de países ya están movilizadas y los protocolos de actuación en marcha, pero alrededor del brote de hantavirus quedan todavía muchas incógnitas por resolver. Esto es lo que se sabe (y lo que no) sobre la crisis sanitaria que mantiene en vilo a medio mundo: Se trata de una familia de virus que viven de forma natural en roedores, sin enfermarlos. Las personas se infectan, fundamentalmente, al inhalar aerosoles a partir de heces, orina o saliva de ratones con el virus. La transmisión entre personas es excepcional, pero posible, sobre todo si la cepa del virus es la Andes, que es, precisamente, la que se ha identificado en el episodio infeccioso registrado en el MV Hondius. No. Se conoce desde los años cincuenta. La OMS estima que hay entre 10.000 y 100.000 infecciones anuales, concentradas sobre todo en Asia oriental y en el norte y centro de Europa, donde la enfermedad es endémica, pero leve. En América, los casos son mucho menos numerosos (apenas unos cientos al año en todo el continente), pero más graves, con una letalidad de entre el 30% y el 50%. La variante que circula por el crucero es la andina. España no ha notificado ningún caso autóctono a la red europea de vigilancia en el período 2019-2023. El cuadro clínico es muy variable, según el virus implicado: puede cursar con síntomas leves, parecidos a los de una gripe, o complicarse y desarrollar enfermedades de gravedad, como el síndrome pulmonar por hantavirus, que está asociado a la cepa Andes y tiene una letalidad de hasta el 50%. La infección por hantavirus también puede provocar la fiebre hemorrágica con síndrome renal y nefropatía epidémica, pero ambos cuadros suelen estar asociados a otras cepas del patógeno. Según la OMS, hay, por ahora, ocho casos (cinco confirmados y tres sospechosos) relacionados con este episodio infeccioso. Tres de ellos han fallecido (una pareja holandesa que llevaba varios meses viajando por Sudamérica y tomó el crucero, de 69 y 70 años, respectivamente, y una mujer alemana que falleció en el barco). Vinculados a este brote, hay también un hombre británico hospitalizado en Johannesburgo y otros tres que el martes fueron evacuados del barco y se encuentran ingresados en hospitales de Países Bajos. El último caso confirmado por la OMS es un hombre suizo que abandonó el viaje en la isla de Santa Elena y que ahora está siendo atendido en el Hospital Universitario de Zúrich. Las autoridades sanitarias no descartan que puedan aparecer nuevos infectados. Sí. De hecho, aparte de la vigilancia a la tripulación y los pasajeros que siguen en el barco (por ahora, todos asintomáticos y aparentemente sanos), la OMS mantiene en seguimiento a los 80 pasajeros del avión de Johannesburgo al que se subió una de las fallecidas, que bajó del crucero en la isla de Santa Elena y murió posteriormente, y a otras 29 personas que se bajaron del barco en esa escala. El período de incubación del virus oscila entre una y seis semanas. En ese rastreo de contactos, el Ministerio de Sanidad ha informado de que una mujer de Alicante que viajaba en el avión de Johannesburgo y se encontraba unas filas más atrás que la infectada fallecida ha presentado tos y se encuentra hospitalizada preventivamente. Este viernes también se conoció que una azafata neerlandesa de ese mismo vuelo que había estado en contacto con la fallecida y que había ingresado en un hospital de Ámsterdam con síntomas compatibles con la infección dio negativo por hantavirus. También se conoció en la noche del viernes un caso en Cataluña, una mujer que estuvo en ese mismo avión y que está asintomática en el Hospital Clínic de Barcelona. No hay cura ni vacuna contra el hantavirus. Actualmente, la atención médica es paliativa: se centra en aliviar los síntomas y ayudar a mantener la respiración y las constantes vitales estables (con oxigenoterapia, ventilación mecánica y estabilización hemodinámica en cuidados intensivos). La previsión es que el crucero antártico alcance el puerto de las Granadillas de Abona, en el sureste de Tenerife, el domingo al mediodía. El barco no llegará a atracar en este embarcadero secundario, sino que fondeará en las proximidades del puerto. Es un acuerdo al que ha llegado el Ministerio de Sanidad y la OMS, después de que el organismo internacional solicitase oficialmente al Gobierno central acoger el barco “en cumplimiento del Derecho Internacional y el espíritu humanitario”. Las islas españolas, que disponen de una infraestructura sanitaria solvente para responder a la emergencia, eran el territorio más próximo a Cabo Verde, donde había estado fondeado el buque hasta este miércoles por la tarde. Sanidad ha defendido que es “una obligación moral y legal” auxiliar a la tripulación, entre la que se encuentran 14 españoles, y que el operativo “no va a suponer ningún riesgo para la población canaria”. El protocolo de actuación ya está en marcha. Tras la llegada del buque a la costa tinerfeña, se hará una evaluación sanitaria de todas las personas a bordo y, si no tienen ninguna situación clínica que lo impida, empezarán a desembarcarlos. Los españoles serán trasladados en un avión militar a Madrid y serán sometidos a una revisión médica y una cuarentena en el Hospital Gómez-Ulla. Los ciudadanos extranjeros, por su parte, serán repatriados a sus países de origen el lunes. El pasaje del barco no tendrá contacto con la población local en ningún momento, han asegurado las autoridades sanitarias. El traslado del buque a tierra se hará en zodiaks, en grupos de cinco en cinco y por países. El pasaje solo saldrá del barco cuando el avión que los lleve a su destino esté listo para despegar. El tránsito del embarcadero al aeropuerto —10 minutos por carretera— se hará en autobuses puestos a disposición por la naviera, pero supervisados y custodiados por el Gobierno. El Gobierno está negociando con 22 países el traslado de sus nacionales: algunos países como Francia, Grecia, Estados Unidos, Reino Unido o Países Bajos mandarán sus propios aviones; otros se adherirán a un dispositivo de la Comisión Europea que habilitará aeronaves para la operación. Los países de fuera de la UE también pueden habilitar ellos una aeronave. Si no tienen recursos para gestionar el traslado, Países Bajos o la naviera, que tiene bandera holandesa, se harán cargo de la repatriación. El confinamiento será en el Gómez-Ulla, una instalación militar que dispone de ocho unidades de aislamiento de alto nivel por si surge algún caso sintomático. El protocolo de Sanidad deja abierto el tiempo total de cuarentena, un plazo que depende de cuándo se considere el último día de contacto con un infectado. En principio, lo que han avanzado las autoridades es que la primera semana tras abandonar el barco harán un confinamiento estricto, con revisión de temperatura y síntomas dos veces al día. Pasados esos siete días, se reevaluará la situación. Si alguna persona presenta síntomas, será aislada en una unidad de aislamiento de alto nivel y se considerará un caso sospechoso. Se le harán tests periódicos para confirmar la infección. Según la ministra Mónica García, ninguno de los españoles a bordo del barco ha manifestado oposición a guardar una cuarentena voluntaria. Se trata de un virus con una letalidad mayor, pero es más conocido y mucho menos contagioso que el SARS-CoV-2. El hantavirus no se transmite muy bien entre humanos y los reservorios de la variante andina, los ratones de cola larga, no están presentes en todas las latitudes. Ni el tipo de roedor ni el virus están presentes en España. Ahora bien, sí es cierto que el curso clínico del hantavirus puede complicarse en pocas horas y la letalidad del cuadro respiratorio puede llegar al 50%. En el caso del coronavirus, en 2020 se estimó una letalidad del 1,7%, con enormes diferencias por edad (del 0,01% en niños de 1 a 14 años al 23,6% en mayores de 85). Existe también la posibilidad de que se produzcan eventos supercontagiadores, con infecciones en cadena, pero a un nivel mucho más bajo que la covid. “Hay menos de mil casos documentados de este virus. Y en la mayoría de los casos no vemos cadenas de transmisión secundaria”, explicó a EL PAÍS Gustavo Palacios, experto en hantavirus. Se desconoce todavía el punto de partida. La principal hipótesis de la OMS es que el paciente cero se infectó en tierra y contagió a otros contactos a bordo. En concreto, las pesquisas apuntan al matrimonio holandés, que estuvo cuatro meses viajando por Sudamérica antes de subirse al buque de expedición. El Ministerio de Sanidad argentino ha enviado equipos técnicos a Ushuaia para capturar roedores y tomar muestras. Es muy poco probable porque el reservorio natural del virus no se encuentra en todo el mundo y el contagio de persona a persona, aunque posible, es infrecuente y suele requerir un contacto muy próximo y prolongado. La transmisión entre humanos no es muy eficiente. Ejemplo de ello es que en el barco, con cerca de 150 personas, solo se han reportado ocho casos vinculados al brote. Los expertos esperan que aparezca algún caso más, incluso que pueda existir cierta transmisión local, pero no de dimensiones epidémicas. El riesgo para la población general sigue siendo bajo, insiste la OMS.