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Expansión ·

Cathie Wood aconseja a los inversores más Bolsa y bitcoin y menos bonos

Resumen

Wood considera que el crecimiento podría acelerarse hasta el 7%. Estima que la revolución tecnológica —impulsada por IA, robótica, almacenamiento energético, blockchain, entre otras— puede llevar el crecimiento del PIB real hasta alrededor del 7% durante los próximos cinco años. Su previsión se basa sobre todo en un fuerte aumento de la productividad. Sería uno de los argumentos que hacen que sea más proclive a la Bolsa.

Wood considera que el crecimiento podría acelerarse hasta el 7%. Estima que la revolución tecnológica —impulsada por IA, robótica, almacenamiento energético, blockchain, entre otras— puede llevar el crecimiento del PIB real hasta alrededor del 7% durante los próximos cinco años. Su previsión se basa sobre todo en un fuerte aumento de la productividad. Sería uno de los argumentos que hacen que sea más proclive a la Bolsa. La productividad sería el motor de ese crecimiento. ARK calcula que la productividad podría registrar tasas sostenibles del 5%-6%, frente al entorno del 3%-3,5% observado en anteriores ciclos tecnológicos. Esa mejora permitiría a las empresas aumentar márgenes, invertir más, elevar salarios o reducir precios. La inversora sostiene que la tecnología está provocando una caída extraordinaria de los costes. Su ejemplo más llamativo es la IA: según ARK, el coste de la inferencia que utilizan modelos como ChatGPT, Claude, Gemini o Grok está cayendo más de un 99% anual. La tesis es que esta deflación tecnológica puede impulsar simultáneamente la demanda, los márgenes y el crecimiento. En su opinión, el problema no serían los tipos altos, sino qué empresas están preparadas para ellos. Wood cree que los tipos de interés a corto plazo podrían volver a subir junto al crecimiento del PIB nominal, pero que eso no necesariamente sería negativo para las acciones. Las empresas que se beneficien del aumento de productividad y beneficios podrían absorber mejor ese entorno, mientras que compañías muy endeudadas y con deuda a tipo variable quedarían más expuestas. Wood utiliza el paralelismo con la Revolución Industrial: en aquel periodo, sostiene, la curva de tipos estuvo invertida con frecuencia, mientras la economía mantenía un fuerte crecimiento. Su hipótesis es que podríamos volver a tener tipos cortos elevados, tipos largos relativamente contenidos por la deflación y una curva invertida, pero sin la recesión que tradicionalmente se asocia a ese fenómeno. Por eso los bonos perderían atractivo relativo. Si se produce crecimiento fuerte, una productividad elevada, con inflación muy baja y tipos cortos altos, Wood considera que el entorno sería más favorable para los beneficios empresariales y, por tanto, para las acciones que para la renta fija. De ahí su propuesta de revisar la tradicional cartera: 60% Bolsa/40% bonos que funcionó durante el periodo 1981-2021. Por un lado, la consejera delegada de ARK Invest menciona bitcoin como una posible "póliza de seguro" ante el riesgo de quiebras y problemas de contrapartida derivados de la elevada deuda. Señala que unos tipos más altos podrían tensionar tanto la deuda pública como los fondos de capital riesgo y crédito privado. Wood advierte de que la revolución tecnológica puede provocar una oleada de disrupción empresarial: compañías del "viejo mundo" pueden quedar fuera de juego y producirse quiebras generalizadas. En ese escenario, ARK señala que podrían aparecer "serios riesgos de contraparte" en el sistema financiero y añade que eso sería una razón para considerar "pólizas de seguro potenciales como el oro y bitcoin" Por otro, la experta defiende que el bitcoin puede aportar diversificación: en su análisis de enero de 2026, la correlación de bitcoin con el S&P 500 era de 0,06 y con los bonos estadounidenses de 0,15 utilizando rentabilidades semanales de 2020-2026.