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El Mundo ·

Los ocho casos confirmados de hantavirus demuestran que no es necesario un contacto muy estrecho para el contagio

Resumen

Las primeras alarmas saltaron el pasado 2 de mayo, cuando la Organización Mundial de la Salud (OMS) recibió una notificación por parte de Reino Unido sobre un brote de enfermedad respiratoria aguda grave, que incluía dos fallecimientos y un pasajero en estado crítico, a bordo de un crucero con bandera neerlandesa que viajaba por el Atlántico, el ahora conocido MV Hondius. En la misma jornada se identificó al posible culpable, un hantavirus de la variante Andes cuya presencia se ha confirmado por el momento en cinco afectados. Otros tres casos permanecen como sospechosos, mientras se investiga el origen y el alcance del brote. La principal hipótesis que maneja la OMS es que los primeros afectados por la enfermedad, una pareja de neerlandeses que había estado viajando por Sudamérica antes de emprender el viaje en el crucero, contrajeron el virus antes de subir a bordo.

Las primeras alarmas saltaron el pasado 2 de mayo, cuando la Organización Mundial de la Salud (OMS) recibió una notificación por parte de Reino Unido sobre un brote de enfermedad respiratoria aguda grave, que incluía dos fallecimientos y un pasajero en estado crítico, a bordo de un crucero con bandera neerlandesa que viajaba por el Atlántico, el ahora conocido MV Hondius. En la misma jornada se identificó al posible culpable, un hantavirus de la variante Andes cuya presencia se ha confirmado por el momento en cinco afectados. Otros tres casos permanecen como sospechosos, mientras se investiga el origen y el alcance del brote. La principal hipótesis que maneja la OMS es que los primeros afectados por la enfermedad, una pareja de neerlandeses que había estado viajando por Sudamérica antes de emprender el viaje en el crucero, contrajeron el virus antes de subir a bordo. Después, los indicios indican que se produjo una transmisión de persona a persona a bordo del crucero. Seguimiento crucero hondius Mónica García, ministra de Sanidad, explicó el martes que el hantavirus se transmite principalmente a través de los roedores, especialmente por la inhalación de partículas presentes en lugares que están contaminados por su orina o excrementos, así como por el contacto directo con estos animales o con sus secreciones. "La transmisión entre personas no es habitual, pero no es descartable", comentó, a lo que añadió que "cuando se ha producido ha sido en situaciones siempre de contacto estrecho y directo con las personas que están sintomáticas". Los dos elementos que marcan el devenir del brote son la definición de contacto estrecho y que haya una persona portadora del virus con síntomas visibles. El brote en el MV Hondius apunta a que el contacto no debe ser tan estrecho como en principio se supuso. "Esta variante presenta sobre todo síntomas respiratorios, que es a lo que nos estamos enfrentando ahora", detalló ayer Pedro Gullón, director de Salud Pública. "La transmisión entre humanos se da en contacto estrecho o en situaciones en las que no puedes tener ningún tipo de separación de la persona con síntomas". La OMS alerta sobre el hantavirus: "Es una enfermedad grave" El brote a bordo del barco cumple con estos requisitos. «La proximidad en el interior de la embarcación es tan cercana, tan vecina, compartiendo ambientes, comedores, etc. todo el tiempo que hace más probable ese tipo de contagio horizontal», subraya Daniel Antenucci, profesor titular de Fisiología en la Universidad de Mar del Plata e investigador asociado del Conicet (Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas de Argentina). Y este experto en hantavirus incide en que "se ha podido efectuar una transmisión a bordo, debido a las condiciones de cercanía y espacios cerrados". La literatura científica muestra evidencia de otros momentos en los que se han dado casos puntuales de transmisión de persona a persona con la variante Andes, tras contactos interpersonales estrechos. En la gran mayoría de los casos, los contagios por hantavirus se producen por la inhalación de partículas contaminadas por el virus procedentes de excrementos, saliva u orina de roedores portadores del patógeno. Así lo ha recordado el director de la OMS, Tedros Adhanom Ghebreyesus, en una rueda de prensa celebrada este jueves. "En brotes anteriores del virus de los Andes, la transmisión entre personas ha estado asociada con un contacto cercano y prolongado, particularmente entre miembros del hogar, parejas íntimas y personas que brindan atención médica. Ese parece ser el caso en la situación actual". De cualquier forma, una investigación que analizó un brote que se produjo en Argentina en 2018 y 2019 ha demostrado que esta variante del virus no solo se contagia por un contacto tan estrecho, sino que en su diseminación también pueden intervenir los llamados supercontagiadores, individuos con una alta carga viral que pueden transmitir el virus con contactos más superficiales. En el brote analizado, que afectó a 34 personas y produjo 11 muertes, los contagios se produjeron a través de tres personas con síntomas que participaron en reuniones sociales, como un cumpleaños y un funeral. El jefe del Departamento de Operaciones de Alerta y Respuesta ante Emergencias Sanitarias, Abdirahman Mohamud, señaló, en el encuentro con la prensa, que la situación actual podría guardar similitudes con ese brote. "Tuvimos entonces una situación parecida en la que una persona sintomática acudió a una reunión social, lo que provocó que muchas personas se infectaran. El caso actual es similar, contagios en un espacio cerrado con contacto estrecho", recordó. "Si seguimos las medidas de salud pública y aplicamos las lecciones aprendidas en Argentina sobre rastreo de contactos y aislamiento, que se han compartido con todos los países, podemos romper la cadena de transmisión", agregó el experto. Ya en el año 2002, Antenucci recuerda que se comprobó un contagio de persona a persona en un viaje en autobús: un individuo, que no había estado nunca en ninguna zona endémica, contrajo el virus tras viajar en un medio de transporte (un autobús) junto a una persona con síntomas. "Sabemos que el contagio se da pero este virus no es como el de la gripe, que es mucho más contagioso. En este caso tienes que estar muy cerca de la otra persona, usar utensilios que haya usado o tener casi su respiración al lado", apunta. De cualquier forma, los expertos recuerdan que estamos ante un virus con una capacidad de transmisibilidad muy distinta a la de otros virus respiratorios como el SARS-CoV-2. En la mayoría de los casos estudiados no se han detectado cadenas de transmisión secundaria tras un primer contagio. Según explican fuentes del Área de Enfermedades Transmisibles del Centro Nacional de Epidemiología (CNE), del Instituto de Salud Carlos III, "con la información disponible hasta el momento, incluido el dato de que el tipo de hantavirus que ha causado el brote es la variante Andes, es plausible que haya casos que contrajeron la enfermedad por contacto con roedores durante su permanencia en tierra, antes de iniciar el crucero y otros por transmisión de persona a persona durante el crucero". También coincide con ese punto de vista Pello Latasa, vicepresidente de la Sociedad Española de Epidemiología. "La principal hipótesis que maneja la OMS, dada la aparición secuencial entre los casos, es que se ha producido una cadena de transmisión", señala. "Lo más plausible, como el periodo de incubación de la enfermedad suele ser largo, es que los primeros casos se expusieran al virus fuera de la embarcación y, posteriormente, se haya dado una transmisión secundaria interhumana en el barco", aclara el portavoz de la SEE. Qué se sabe de los casos En su intervención, Tedros ha confirmado que, por el momento, se han detectado ocho posibles afectados por el brote. Esto es lo que se conoce hasta la fecha sobre cada uno de ellos: Caso 1: Varón holandés, de 70 años, que presentó síntomas de fiebre, dolor de cabeza y diarrea leve el 6 de abril de 2026 a bordo del barco. Solo cinco días después, el 11 de abril desarrolló dificultad respiratoria y falleció a bordo ese mismo día. Según la información de la OMS, no se realizaron pruebas microbiológicas en ese momento. El cuerpo del pasajero permaneció en el barco hasta que fue trasladado a Santa Elena (territorio británico de ultramar) el 24 de abril. Caso 2: La pareja del primer caso, una mujer holandesa de 69 años, desembarcó en Santa Elena el 24 de abril de 2026 junto al cuerpo de su marido con síntomas gastrointestinales. Su estado empeoró durante un vuelo a Johannesburgo, Sudáfrica, el 25 de abril. Falleció al llegar al servicio de urgencias el 26 de abril. El 4 de mayo, se confirmó mediante PCR que el caso correspondía a una infección por hantavirus. La OMS ha informado de que se está rastreando a los pasajeros que viajaron en ese mismo vuelo. Caso 3: El 24 de abril de 2026 un hombre adulto de nacionalidad británica acudió al médico del barco con fiebre, dificultad para respirar y síntomas de neumonía. El 26 de abril, su estado empeoró. Fue evacuado por vía aérea de Ascension a Sudáfrica el 27 de abril, donde actualmente se encuentra hospitalizado en la Unidad de Cuidados Intensivos (UCI). Las pruebas de laboratorio para un panel extenso de patógenos respiratorios resultaron negativas; sin embargo, la prueba de reacción en cadena de la polimerasa (PCR) confirmó la infección por hantavirus el 2 de mayo de 2026. Se están realizando estudios serológicos, de secuenciación y metagenómicos del virus. Caso 4: Una mujer adulta, de nacionalidad alemana, con síntomas de neumonía, falleció el 2 de mayo de 2026. Los primeros síntomas se presentaron el 28 de abril, con fiebre y malestar general. Caso 5: El pasado 6 de mayo, las autoridades suizas confirmaron un caso de hantavirus identificado en un individuo que había sido pasajero del crucero MV Hondius y que se presentó en un hospital de Zúrich (Suiza). El paciente, que abandonó el crucero a finales de abril, había recibido un correo electrónico por parte del operador del barco informando a los pasajeros sobre el brote. El virus fue confirmado como el hantavirus Andes, un tipo de hantavirus presente en Sudamérica, por el Instituto Nacional de Enfermedades Transmisibles de Sudáfrica y los Hospitales Universitarios de Ginebra (HUG), Suiza. El paciente se encuentra aislado junto a su pareja, que no presenta síntomas pero también viajaba en el crucero. Hay otros tres casos sospechosos, todos ellos evacuados este miércoles. Es el caso del médico de la embarcación, que presentaba síntomas compatibles con la enfermedad y se encuentra ya en Países Bajos, su lugar de origen. También fueron evacuados otros dos pacientes con sospecha de la infección, uno con nacionalidad británica y otro de nacionalidad alemana. Esta última ahora mismo está asintomática, señaló Tedros en su comparecencia ante la prensa. Posibles nuevos casos El director de la OMS adelantó que "dado el periodo de incubación del virus, que puede ser de hasta seis semanas, es posible que se detecten más casos". Debido a la posibilidad de que el virus se haya transmitido de persona a persona, los investigadores están trabajando para identificar a las personas que viajaban en el avión con la mujer que falleció en Sudáfrica. Del mismo modo, los médicos del hospital de la Isla Ascensión que atendieron a uno de los pacientes se están autoobservando para detectar síntomas. En ese sentido, Tedros subrayó que el organismo que dirige está al tanto de informes sobre otras personas con síntomas que podrían haber tenido contacto con uno de los pasajeros. "En cada caso, estamos en estrecho contacto con las autoridades pertinentes", señaló, sin dar más detalles. De cualquier forma, los responsables de la OMS enfatizan que el virus parece transmitirse directamente de persona a persona solo en raras ocasiones y que el riesgo de un brote más amplio es bajo. Maria Van Kerkhove, responsable de gestión de epidemias y pandemias en la OMS, hace hincapié en que «se trata de un brote en un barco, en un área confinada con cinco casos confirmados hasta ahora. En la OMS no estamos tratando esto como un brote epidémico. El riesgo para la población es bajo". "Aunque se trata de un incidente grave, la OMS evalúa el riesgo para la salud pública como bajo", subrayó, en la misma línea, Tedros. "Nuestras prioridades son garantizar que los pacientes afectados reciban atención, que los pasajeros restantes en el barco se mantengan seguros y sean tratados con dignidad, y prevenir cualquier propagación adicional del virus".