← Volver
El Mundo ·

Tras la pista del hantavirus fuera del barco: más de 500 personas expuestas en todo el mundo

Resumen

Tras 24 días navegando por el Atlántico Sur, el buque MV Hondius llega a la isla de Santa Elena, ubicada a unos 4.500 kilómetros del destino final del crucero: Cabo Verde. Llevan a bordo con el cadáver de uno de los pasajeros, el biólogo neerlandés Leo S., de 69 años, quien ha fallecido en su camarote 13 días atrás en plena travesía. El cuerpo de Leo es desembarcado en la isla de Santa Elena -perteneciente al territorio británico de ultramar- junto a su esposa, Mirjam, de 69 años, que pretende acompañar la repatriación de sus restos hasta su localidad de origen, en la provincia de Frisia, en Países Bajos. Con ella, otros 28 pasajeros abandonan ese día el crucero en Santa Elena.

Viernes 24 de abril de 2026. Tras 24 días navegando por el Atlántico Sur, el buque MV Hondius llega a la isla de Santa Elena, ubicada a unos 4.500 kilómetros del destino final del crucero: Cabo Verde. Llevan a bordo con el cadáver de uno de los pasajeros, el biólogo neerlandés Leo S., de 69 años, quien ha fallecido en su camarote 13 días atrás en plena travesía. El cuerpo de Leo es desembarcado en la isla de Santa Elena -perteneciente al territorio británico de ultramar- junto a su esposa, Mirjam, de 69 años, que pretende acompañar la repatriación de sus restos hasta su localidad de origen, en la provincia de Frisia, en Países Bajos. Con ella, otros 28 pasajeros abandonan ese día el crucero en Santa Elena. El MV Hondius había zarpado el 1 de abril de Ushuaia (Argentina) con 114 pasajeros, a los que se sumaron otros seis que subieron al barco en Tristán de Acuña -ubicada entre Ushuaia y Santa Elena- el día 15 de abril, cuando Leo S. ya había fallecido. Junto a ellos viajaban 61 miembros de la tripulación. Seguimiento crucero hondius Ni los que desembarcan ni los que se quedan en el MVHondius ni ninguna autoridad sanitaria sabe aún que la inesperada muerte del biólogo cinco días después de que empezara a sentirse mal se debía al hantavirus, puesto que no se le realizan pruebas microbiológica. Los que han abandonado el barco regresan a sus países de origen o adonde fuera sin saber de la gravedad del virus ni tomar precaución alguna. Se trata de siete personas del Reino Unido, seis de Estados Unidos, tres de Países Bajos -incluyen al fallecido Leo S. y a su esposa Mirjam S.-, dos de Canadá, dos de Suiza, dos de Turquía, uno de Alemania, uno de Dinamarca, uno de San Cristóbal y Nieves, uno de Nueva Zelanda, uno de Singapur, uno de Suecia y dos de origen desconocido, según los datos facilitados por la naviera y por la OMS. Dar con ellos para averiguar cómo se encuentran y ponerlos en cuarentena si fuera necesario se ha convertido ahora en objetivo prioritario. «Oceanwide Expeditions se ha puesto en contacto con todos estos pasajeros desembarcados», decía la naviera este jueves. «Apelamos a la responsabilidad de los pasajeros, para que se pongan en contacto con las autoridades sanitarias», pedía la OMS el mismo día. Uno de ellos, un suizo del que no han trascendido más datos, se encuentra perfectamente localizado, puesto que, al recibir un correo electrónico de la naviera en el que se informaba a los pasajeros de lo sucedido y presentar síntomas, acudió por su propio pie a un hospital de Zúrich. El miércoles pasado, las autoridades suizas confirmaban que se trataba de otro caso de hantavirus. La operación de rastreo internacional incluye también la búsqueda de los 82 pasajeros y seis tripulantes del vuelo de la compañía Airlink en el que el cuerpo de Leo S. y su esposa viajaron el 25 de abril hasta Johanesburgo. Allí hacían escala para coger otro avión de KLM que partía a las 23.15 y que debía trasladarlos a Amsterdam. Mirjam S. ya se encontraba a bordo del avión cuando la tripulación, al ver el delicado estado de salud en el que se encontraba -ya presentaba síntomas-, decidió que no estaba en condiciones de emprender el viaje. Ingresada en un hospital de Johanesburgo, falleció el 26 de abril, pocas horas después. Que una de las azafatas del vuelo que trató con ella se encuentre ingresada en un hospital de Amsterdam con síntomas leves compatibles con el hantavirus extiende las sospechas de posible contagio a los 374 pasajeros y 14 miembros de la tripulación que conformaban aquel vuelo. La OMS alerta sobre el hantavirus: "Es una enfermedad grave" Además del matrimonio holandés, en el MV Hondius moriría el 2 de mayo, también por hantavirus, un ciudadano alemán. Y otras tres personas con sospecha de sufrir hantavirus serían trasladadas esta semana desde la embarcación a Países Bajos:el médico del crucero -neerlandés-, un británico y una alemana. Esta última mantuvo contacto estrecho con el tercer fallecido. La lista de posibles afectados a los que habría que chequear se extiende aún más si se tiene en cuenta la pequeña expedición que MV Hondius hizo antes de su salida definitiva de Ushuaia. «Estamos trabajando para obtener información detallada de todos los pasajeros y la tripulación que embarcaron y desembarcaron en las distintas escalas del Hondius desde el 20 de marzo», decía este jueves la compañía en un comunicado. Entre ellos estaría, según noticiasdenavarra.com, el buceador Luis Gorricho y otros ocho navarros. «Hicimos la expedición a la Antártida y parte del grupo pudimos bucear allí. El día 1 de abril desembarcamos casi todos los pasajeros, incluida parte de la tripulación y el barco continuó su ruta hacia el Sudáfrica», explicaba.