El IPC de EEUU se estanca en el 3,4% y eleva la presión sobre la Fed para subir tipos
ResumenEl ritmo de incremento de los precios en Estados Unidos persistió en agosto en un elevado 3,4% interanual que eleva la presión sobre la Reserva Federal para elevar los tipos de interés la próxima semana. En concreto, según los datos oficiales difundidos este viernes por la Oficina de Estadísticas Laborales (BLS) del Departamento de Trabajo, el IPC repitió la cota interanual de crecimiento, mientras que avanzó un 0,4% mensual respecto al mes anterior. El dato casa con la evolución esperada con los analistas y ratifica la contundencia de una inflación que no para de azuzar, especialmente, el coste de los carburantes. En medio de la escalada de precios del petróleo con motivo de la guerra entre EEUU e Irán en torno al estrecho de Ormuz, el galón de gasolina supera los 4 dólares y el diésel ha marcado cotas récord.
El ritmo de incremento de los precios en Estados Unidos persistió en agosto en un elevado 3,4% interanual que eleva la presión sobre la Reserva Federal para elevar los tipos de interés la próxima semana. En concreto, según los datos oficiales difundidos este viernes por la Oficina de Estadísticas Laborales (BLS) del Departamento de Trabajo, el IPC repitió la cota interanual de crecimiento, mientras que avanzó un 0,4% mensual respecto al mes anterior. El dato casa con la evolución esperada con los analistas y ratifica la contundencia de una inflación que no para de azuzar, especialmente, el coste de los carburantes. En medio de la escalada de precios del petróleo con motivo de la guerra entre EEUU e Irán en torno al estrecho de Ormuz, el galón de gasolina supera los 4 dólares y el diésel ha marcado cotas récord. En este marco, el índice de precios de la energía aumentó un 16,3% en los últimos 12 meses (dos puntos más que en julio) debido en gran parte al aumento del índice de gasolina que avanzó un 27,4% durante el mismo período. El índice de gas natural aumentó un 4,4% y la electricidad subió un 3,8%. El precio de los alimentos experimentó un incremento del 2,7%, tres décimas por debajo de la tasa de julio. La prueba del impacto de los carburantes en la ecuación, y por ende del conflicto en Oriente Próximo, es que el IPC subyacente (que excluye energía y alimentos) se desaceleró una décima, suavizando su avance el 2,4% interanual. Los datos serán leídos con atención por el el Comité Federal de Mercado Abierto (FOMC, por sus siglas en inglés) de la Reserva Federal de Estados Unidos, que se reunirá el próximo martes y miércoles para decidir el rumbo de los tipos de interés. La tercera reunión presidida por el nuevo responsable de la Fed, Kevin Warsh, promete estar marcada por las presiones cruzadas en torno al devenir del precio del dinero. De un lado, la persistencia del alza de precios, la expectativa de que el recrudecimiento de la guerra siga empujando al alza el precio de los hidrocarburos, y la escalada del coste de la deuda pública estadounidense a máximos desde la crisis financiera han elevado el tono de las voces proclives a rebajar los tipos para contener la inflación. De hecho, el buen dato de empleo de hace una semana -con la creación d 162.000 empleos en agosto, el triple de lo esperado- ha alimentado las expectativas de que la Fed eleve tipos, liberada del riesgo de dañar el mercado laboral. De hecho, las apuestas del mercado en torno a una posible subida del precio del dinero la próxima semana se han disparado ya del 70% al entorno del 90%. Del lado contrario, sin embargo, el propio presidente de Estados Unidos, Donald Trump, viene presionando explícitamente a Warsh para que rebaje los tipos de interés. La pasada semana, esgrimiendo por el otro extremo el dato del empleo, advirtió que está dispuesto a cortar lazos comerciales con los países que mantiene superávit comercial con EEUU si la Fed no abarata el precio del dinero. De momento, la Reserva Federal viene optando por mantener inalterados los tipos de interés en una horquilla de entre el 3,5% y el 3,75%, si bien la división interna ha ido creciendo en los últimos meses y se espera lo que la reunión de la próxima semana ofrezca lo que Warsh llama "una buena pelea familiar".