Julián Alvarez abre la puerta de salida
ResumenAunque su compromiso hasta 2030 y los 500 millones de cláusula deberían zanjar cualquier debate sobre su continuidad en el Atlético, la despedida de Julián Alvarez rumbo al Mundial no ha podido ser más descorazonadora para los responsables rojiblancos: el argentino no tiene intención de firmar la renovación que tiene sobre su mesa desde hace varios meses (MARCA la desveló el pasado 26 de marzo) por la que pasaría a ser el mejor pagado de la plantilla con 10 kilos por temporada porque prefiere embarcarse en un proyecto más fuerte. En vista del ruido que desde su entorno se lleva generando desde prácticamente el comienzo de este curso y de que la propuesta rojiblanca seguía sin respuesta, la inquietud en el Metropolitano era palpable en los últimos tiempos. Sin embargo, después de que la Araña trasladara su deseo, el asunto se convierte oficialmente en un culebrón. Mateu Alemany, director de fútbol profesional del club rojiblanco, ya lo sabe: Julián Álvarez aspira a un proyecto mejor del que, entiende, le pueden ofrecer en el Atlético.
Aunque su compromiso hasta 2030 y los 500 millones de cláusula deberían zanjar cualquier debate sobre su continuidad en el Atlético, la despedida de Julián Alvarez rumbo al Mundial no ha podido ser más descorazonadora para los responsables rojiblancos: el argentino no tiene intención de firmar la renovación que tiene sobre su mesa desde hace varios meses (MARCA la desveló el pasado 26 de marzo) por la que pasaría a ser el mejor pagado de la plantilla con 10 kilos por temporada porque prefiere embarcarse en un proyecto más fuerte. Concretamente, en el del Barcelona. En vista del ruido que desde su entorno se lleva generando desde prácticamente el comienzo de este curso y de que la propuesta rojiblanca seguía sin respuesta, la inquietud en el Metropolitano era palpable en los últimos tiempos. Sin embargo, después de que la Araña trasladara su deseo, el asunto se convierte oficialmente en un culebrón. Mateu Alemany, director de fútbol profesional del club rojiblanco, ya lo sabe: Julián Álvarez aspira a un proyecto mejor del que, entiende, le pueden ofrecer en el Atlético. En este sentido, su exposición no podría ser más demoledora: Julián quiere embarcarse en un proyecto mucho más ambicioso que le acerque mucho más a los títulos, sin importarle cambiar su estatus de máxima estrella en el Atlético por la de escudero de Lamine Yamal, Raphinha y compañía del que gozaría en el Camp Nou, al modo en que se convirtió en campeón del mundo mientras los focos apuntaban a Messi. Nada que ver, por otra parte, con el relato interesado de los que le rodean para tratar de justificar su espantada con una supuesta mala relación o con el estilo de juego de Simeone. No hay que olvidar que nadie como El Cholo empujó hace dos veranos para vestirlo de rojiblanco, que la Araña firmó la mejor temporada de su vida a sus órdenes (sus dos mejores cursos goleadores en la élite, 20 tantos o más, llegaron bajo la tutela de Simeone) y que el técnico le mantuvo la confianza pública y privadamente con sus decisiones durante los casi cuatro meses de sequía que atravesó su temporada. Del mismo modo que si el Atlético no tocó metal en este ejercicio se debió, en parte, al penalti que el propio delantero marró en la tanda que decidió la final de Copa. Más allá del golpe en la línea de flotación de Simeone, el deseo de Julián Alvarez deja en una situación comprometida al Atlético. De puertas hacia afuera su postura es inflexible, remitiéndose al contrato y la cláusula de rescisión que le otorga una postura de fuerza. Sin embargo, tampoco son ajenos a que la intención del delantero, y sobre todo de su representante Fernando Hidalgo, convertirán el verano en un auténtico culebrón. No se olvida en el Metropolitano que el agente ya estuvo a punto de truncar el fichaje desde el City, cuando con todo encarrilado y el equipo de gira en Hong Kong esperando el ok definitivo, pidió una comisión que a punto estuvo de llevar a Gil Marín a romper la operación. Por ahí tampoco extraña que desde que Julián se vistiera de rojiblanco, y especialmente desde el inicio de esta última temporada, su entorno no haya dejado de enredar, especialmente con el Barcelona como aliado. Así las cosas, el posicionamiento del Atlético es firme: si Julián Alvarez quiere salir deberá hacerlo dejando un traspaso millonario. Nunca por debajo de los 150 millones. En este sentido, también existe cierto debate en el Metropolitano, con voces apostando por mantenerse inflexibles y otras que entienden que puede ser una buena oportunidad para hacer caja y que Mateu Alemany disponga de más músculo para diseñar su proyecto. De lo que no hay ninguna duda, es que no se facilitará su adiós. Y mucho menos al Barcelona. De hecho, por más que Laporta sueñe con Julián, en el Atlético no ven al club azulgrana con la capacidad como para presentar la oferta que les satisfaga (unos sólo quieren dinero, otros no verían mal la inclusión de jugadores como un Ferran Torres debilidad de Mateu). Por eso tampoco ven descabellado que, pasado el verano, a la Araña no le quede más remedio que seguir cumpliendo su contrato.