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La otra cara del juicio: los fantasmas del pasado de Ábalos, una dentista colegiada y un gato

Resumen

Nunca antes en democracia la vida íntima de un político sentado en el banquillo del Tribunal Supremo había sido tan importante para alcanzar una condena como en el juicio que acaba de comenzar contra José Luis Ábalos.«Tienen toda la información sobre mi persona, ... saben cómo vivo, qué gano, cómo gasto, absolutamente todo, se conoce todo de mi vida», se quejó el exministro en noviembre, en el alegato con el que intentó librarse de la prisión preventiva. Así como que la Fiscalía Anticorrupción necesita acreditar si el exministro pagó con sobornos del empresario Víctor de Aldama los gastos de su amante, como se sospecha, incluido el alquiler de un piso en la céntrica Plaza de España de Madrid.Por eso el exministro ha tenido que escuchar desde estrados, atento, quitándose a ratos las gafas y frotándose los ojos, un auténtico 'striptease' de su pasado íntimo reciente. «Hablábamos cada día por la mañana porque era bastante nocturno él».

Nunca antes en democracia la vida íntima de un político sentado en el banquillo del Tribunal Supremo había sido tan importante para alcanzar una condena como en el juicio que acaba de comenzar contra José Luis Ábalos.«Tienen toda la información sobre mi persona, ... saben cómo vivo, qué gano, cómo gasto, absolutamente todo, se conoce todo de mi vida», se quejó el exministro en noviembre, en el alegato con el que intentó librarse de la prisión preventiva. Y era cierto. Así como que la Fiscalía Anticorrupción necesita acreditar si el exministro pagó con sobornos del empresario Víctor de Aldama los gastos de su amante, como se sospecha, incluido el alquiler de un piso en la céntrica Plaza de España de Madrid.Por eso el exministro ha tenido que escuchar desde estrados, atento, quitándose a ratos las gafas y frotándose los ojos, un auténtico 'striptease' de su pasado íntimo reciente. «Hablábamos cada día por la mañana porque era bastante nocturno él». «Se ofreció a pagar la operación de mi gato», ha relatado Jésica Rodríguez mientras el político escuchaba atento, sin gesticular apenas. No parecía abochornado. Mantenía la calma y la compostura. Se notaba que, de cara al juicio, había pasado por la peluquería de la prisión de la cárcel de Soto del Real por su peinado y barba perfectamente recortados, que destacaban su rostro enjuto. Ha perdido mucho peso en los últimos cuatro meses, desde que entró en preventiva el pasado 27 de noviembre. Contrastaba con su exasesor, Koldo García , quien a su lado y también visiblemente más delgado, con una larga barba, perdía los nervios por las afirmaciones de la joven contratada en las empresas públicas Ineco y Tragsatec por ser «la sobrina» de alguno de ambos, según la información que se transmitió a sus responsables. «A mí me dijeron que era sobrina de un asesor y luego que era sobrina de Ábalos. Ahí es cuando empiezo a preocuparme… O Jésica Rodríguez tenía muchos tíos o era sobrina de uno o de otro. No entendía nada», ha testificado su responsable en Tragsatec, Virginia Barbancho .El exasesor negaba con la cabeza mientras escuchaba a la ex de Ábalos decir que no conocía a Aldama ni a ninguno de sus colaboradores, reía con ironía y se inclinaba hacia adelante, perdiendo los nervios. El comisionista, en cambio, seguía todo el relato desde la distancia, como si no fuera con él. Llegó por su propio pie, solo y muy pronto al Alto Tribunal. Noticia relacionada general No No El hermano de Koldo fue a Ferraz a por sobres con dinero Carmen Lucas-TorresPara Ábalos y Koldo García, la jornada comenzó antes de su rutina habitual en Soto del Real. Cuando aún no había amanecido, a eso de las seis de la mañana, ambos se levantaron para asearse y prepararse para su traslado al Tribunal Supremo. Desde hace días ya les habían informado del procedimiento para asistir a las sesiones del juicio contra ellos.Después de la ducha y el aseo, ambos desayunaron y esperaron su turno para ser trasladados en el furgón policial que les conduciría a su primera sesión en el banquillo. No hubo grandes reflexiones previas ni mucha conversación entre el exministro y quien fuera su mano derecha. Antes de ese viaje, recogieron su bolsa, que contenía un refrigerio con su nombre para pasar la larga jornada. El hatillo contaba con un bocadillo de fiambre (mortadela o jamón), una pieza de fruta y agua. Un 'kit' de supervivencia que se suministra a los presos no presentes en la hora de la comida. Se montaron en el furgón pasadas las siete de la mañana, cuando se atisbaban los primeros rayos del sol en el cielo de la prisión. Iban acompañados de dos funcionarios de la cárcel que terminaban su turno.«Soy dentista colegiada»Ya en el Salón de Plenos del Alto Tribunal, Ábalos y Koldo García se sentaron uno al lado del otro a pesar de que la relación entre ambos se ha deteriorado en los últimos meses y con un policía separándoles de Aldama, a quien se vio relajado, comentando detalles en algún momento con su abogado, José Antonio Choclán , quien ha conseguido que el fiscal jefe Anticorrupción, Alejandro Luzón, deje la petición de prisión para él en siete años por sus confesiones y su colaboración con la investigación. Mientras el exministro escuchaba con atención a su primogénito Víctor Ábalos, que fue el primero en testificar, Jésica Rodríguez y Joseba García, el hermano de Koldo García que supuestamente la enchufó en Ineco, esperaban uno junto al otro, sin cruzar palabra, en los pasillos del Alto Tribunal. Tan tensa debió ser la espera que el hermano del exasesor buscó después un asiento lejos de la examante de Ábalos, quien se cubría la cara con una mascarilla cada vez que alguien pasaba delante de ella y que consiguió que su imagen no fuera grabada durante el juicio.Lo que no evitó fue que le hicieran la pregunta más incómoda que ha permanecido en la instrucción, desde el inicio, como elefante en la habitación: «¿No es cierto que se dedica usted a la prostitución?», ha preguntado el abogado de Ábalos, Marino Turiel , con la siguiente amonestación del presidente del tribunal, Andrés Martínez Arrieta. «No, soy dentista colegiada», ha contestado ella.