El PNV pellizcando cristales
ResumenIba a sentarme a escribir sobre cualquier otra cosa cuando una alerta en mi teléfono me informó de que el PNV iba a ofrecer su «apoyo crítico» al decreto sobre vivienda del Gobierno. Los nacionalistas vascos se han especializado en la política de no decir nada. Quizás creen que convertir su partido en un molusco les garantizará la subsistencia. Que podrán vivir del plancton institucional si se acomodan discretamente a las corrientes dominantes.
Iba a sentarme a escribir sobre cualquier otra cosa cuando una alerta en mi teléfono me informó de que el PNV iba a ofrecer su «apoyo crítico» al decreto sobre vivienda del Gobierno. Los nacionalistas vascos se han especializado en la política de no decir nada. Quizás creen que convertir su partido en un molusco les garantizará la subsistencia. Que podrán vivir del plancton institucional si se acomodan discretamente a las corrientes dominantes. ¿Qué significa el sintagma «apoyo crítico»? Nada. Es una soberana -uy- estupidez. Como eso de mentar la capacidad de negociación del partido ante un decreto. Son como el loco que va pellizcando cristales. Un decreto es un artefacto binario -sí o no-, no cabe la crítica ni la negociación, solo admite el voto, y el PNV va a votar sí. La biología nos ofrece otra imagen que es aún más certera. El PNV es hoy ese conejo que cruza la carretera en la noche y que se queda paralizado mirando los faros del camión que le va a arrollar. Si nadie duda de que Bildu conquistará al fin la hegemonía del nacionalismo vasco es por esa política tan cuckold del PNV que ha ido enajenando a toda su base social con la asunción -crítica, muy crítica, hipercrítica, megacrítica- de todas las políticas de izquierda del PSOE para pagar una prórroga en el poder autonómico, mientras los socialistas blanquean a Bildu por una prórroga en el poder nacional. Hay quien se consuela pensando en que los jeltzales tendrán lo que se merecen. Esta es una tentación muy española, la de esperar una justicia poética. Hay una forma más pesimista de ordenar las personas del verbo: tendremos lo que se merecen. Cuando una organización contradice su promesa fundacional es que está pidiendo la eutanasia. Así el partido que luce orgulloso el lema Jaungoikoa eta lege zaharra -Dios y leyes viejas [fueros]- cuando cede al infierno de la inseguridad jurídica. En Neguri no se aprende demasiado del mercado del alquiler, no es el lugar para adquirir una mínima experiencia sobre cómo operan las leyes de mercado y cuáles son las zozobras del pequeño propietario. No sé por qué intuyo que esa será una lección que la rolliza dirigencia del PNV aprenderá en las urnas, cuando tenga que meter sus pertenencias en cajas y desalojar sus despachos. Creyeron que se beneficiarían de una prórroga infinita en el poder y lo que hicieron fue enajenar a todo su electorado. Las leyes de la oferta y la demanda son implacables y, en el País Vasco, la demanda de radicalismo ya la cubre Bildu. Pronto en régimen de monopolio.