Ágatha Ruiz de la Prada: «A Lamine Yamal le pones un trapo de cocina encima y sigue estando elegante»
Resumen—Vamos a ser claros desde el principio: a usted no le entusiasma el deporte.—Vengo de una familia muy deportista. Un tío mío fue campeón de España de golf. Toda mi infancia fue deporte, deporte y ... En mi familia, nos encantaban los caballos.
—Vamos a ser claros desde el principio: a usted no le entusiasma el deporte.—Vengo de una familia muy deportista. Un tío mío fue campeón de España de golf. Mi madre jugaba al tenis con Santana. Toda mi infancia fue deporte, deporte y ... más deporte. En mi familia, nos encantaban los caballos. Mi madre me puso a hacer de todo. Y siempre se hablaba de deporte en esa familia. Lo aborrecí muchísimo.—Pues yo la he visto en un montón de eventos deportivos.—Eso sí. He tenido la suerte de que he visto muchas cosas buenas de deporte. Aquella mítica final de Wimbledon en 2008, que dice Rafael Nadal que es el mejor partido que ha hecho en su vida. Pues yo estuve allí. He estado en Roland Garros, he visto mucha equitación, en grandes premios de F1, en la Copa América de Vela, he estado en tres Juegos Olímpicos… en la época de Samaranch. En un momento determinado, coincidí con los Reyes de España. Ellos estaban al sol y yo, a la sombra. —¿Ha conocido a muchos deportistas o tampoco le interesaba?—A muchísimos: a Indurain, a Seve Ballesteros, a Rafael Nadal… he conocido a los mejores. Y he entregado premios a Luis de la Fuente y a Vicente del Bosque. He tenido un privilegio con el que muchos sueñan.—¿De verdad que no le gusta nada el fútbol?—Florentino le mandaba dos invitaciones para el palco todas las semanas al «innombrable». Yo no iba. Creo que habré ido un par de veces.—Me sorprende ese desapego, siendo bisnieta del primer portero que tuvo el F.C. Barcelona.—Sí. Mi bisabuelo era un señor, de origen guatemalteco y descendiente de vascos, que jugaba al polo. Y se casó con una de las señoras más ricas de Barcelona, mi bisabuela. Era muy guapo. A ella le decían ¿pero no ves que se casa contigo por dinero? No le importó mucho. Por eso soy culé. —No me creo que no haya vibrado con el Mundial ganado por España.—Eso sí que me gustó verlo. Y me gustó porque había uno en mi casa que es argentino y seguidor fanático de Messi. Me encantó que ganara España.«Rafa Nadal ha sido el español más universal después de Picasso»—¿Ve como sí le despierta sensaciones?—No sé. Mira, yo estuve trabajando para Pamesa. Y me entero de que Roig quiere comprar un equipo de fútbol. Lo primero que pensé fue: «¿para qué leñe quieres un equipo de fútbol?». Una cosa es que te compres una casa preciosa, una obra de arte, pero ¿un equipo de fútbol? ¿qué haría yo con un equipo de fútbol?—Vestirle.—Ya. Pero tengo muchas cosas que comprarme antes.—Usted diseñó los trajes de nuestra selección femenina de natación sincronizada. ¿Le resultó más o menos complicado que crear un vestido de calle?—Fue muy difícil. Son vestidos muy técnicos. Por un rozamiento te juegas muchísimo. Pero fue una cosa fabulosa. Ese deporte es arte. La verdad que yo me estoy haciendo mayor y me está gustando cada día un poco más el deporte.—Y diseñó maillots para la Vuelta y el Tour.Sarkozy era presidente del gobierno y en los Campos Elíseos tuvo el gesto de agradecerme y mencionarme en su discurso. He tenido muchas oportunidades.—Uy, ese tono, ¿alguna que dejara escapar?—Albert Rivera, entonces líder de Ciudadanos, me dijo que fuera a hacerle los uniformes a la selección de fútbol femenina. Y yo fui tan imbécil que dejé pasar esa oportunidad. Ganaron el Mundial.—¿Y si le pidieran hacerlo con la masculina?—El fútbol es una cosa tan visual, así que creo que lo mío, mi diseño, quedaría sensacional. —¿Qué haría? ¿Metería corazones? ¿Mantendría el rojo y el amarillo?—Ya lo pensaría. Igual no metería corazones, pero seguro que metería mucho color. Y el rojo y amarillo me encanta. —¿Qué es lo que más le llama la atención de una equipación?—Este año, he visto mucho del Mundial. Y lo que más me ha llamado la atención son las medias. Los colores son muy bonitos, muy favorecedores y el color está entrando en el fútbol, con mucho acierto. Incluso, me parece que la elección de las botas, en su mayoría, fucsias, fue fantástica.«Simeone es simpatiquísimo. Su mujer es guapísima y él me parece muy divertido y sexi»—Juguemos un poco. Le lanzo nombres y usted me los define desde el prisma de la moda. Lamine Yamal.—Me encanta. Tiene una elegancia natural, que le hace parecer una gacela. Tiene un cuerpo que, si le pones un trapo de cocina encima, sigue estando elegante.—José Mourinho.—Me cae fenomenal. Me compraba trajes cuando yo tenía la tienda en Oporto, y le tengo muchísimo cariño. Le encuentro esa cosa portuguesa… tiene bastante clase.—Simeone.—Simpatiquísimo. Me cae fenomenal. Aparte, yo soy muy pro-Argentina, y me hace mucha gracia. Su mujer es guapísima y él me parece muy divertido y sexi. Bastante elegante. Y su hijo, también.—El entrenador, en la banda ¿con chándal o con camiseta, chaqueta informal y deportivas?—Hay gente elegante con lo que se ponga. Puedes ir elegante en chándal e ir con un traje de chaqueta de Armani y hecho un hortera.—¿Sigue pensando que con Nadal sólo podría hablar de tenis o de fútbol?—Rafa Nadal ha sido uno de los españoles más importantes de nuestra generación. Pero él es, lógicamente, un número uno y está obsesionado con lo suyo.—Seguro que podrían hablar de mucho: él tiene una línea de ropa deportiva, cambió la estética del tenis en los 2000…—A mí me divierten más los intelectuales. Lo siento mucho. Serán más feos, más bajitos, pero a mí me divierte más. Y eso no quita para que le reconozca el papel que ha tenido en nuestras vidas. Creo que Rafa ha sido el español más universal después de Picasso. Y también disfruté cuando Ballesteros fue el mejor del mundo y cuando Induráin fue el número uno. Y, ahora, con Alcaraz.—Cierre sin ambages, Ágatha. ¿Quién es el deportista más elegante que usted ha visto?—Roger Federer. Y, además, muy listo. Todo el mundo calza su marca de zapatillas. Y él se limitó a hacer un anuncio y a decir que, en lugar de pagarle, le dieran acciones de la empresa. Se ha forrado. Pero, a lo que vamos: es el colmo de la elegancia.