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Fin al 'efecto Arbeloa'

Resumen

Un gol de Bellerín en el 94' liquidó la noche y, de paso, cualquier conversación sobre LaLiga. El Madrid se fue de La Cartuja con un punto y la sensación, más que manifiesta, de que la temporada se le ha ido de las manos. En apenas dos meses ha pasado de verse dependiendo de sí mismo a ver cómo el Barça se aleja con nueve victorias consecutivas en el bolsillo. La distancia ya no invita a hacer cuentas...

Un gol de Bellerín en el 94' liquidó la noche y, de paso, cualquier conversación sobre LaLiga. El Madrid se fue de La Cartuja con un punto y la sensación, más que manifiesta, de que la temporada se le ha ido de las manos. En apenas dos meses ha pasado de verse dependiendo de sí mismo a ver cómo el Barça se aleja con nueve victorias consecutivas en el bolsillo. La distancia ya no invita a hacer cuentas... ni ilusiones. Aunque no siempre pintó tan negro. Cuando Arbeloa llegó, el Madrid cogió algo de color. El equipo recuperó aliento, Vinicius volvió a ser determinante y los blancos consiguieron lo que parecía complicado: asaltar el liderato en la jornada 24, cuando los azulgranas tropezaron en Montilivi. Duró una semana. El Madrid cayó en El Sadar con un gol de Raúl García en el 90' y desde entonces el equipo fue perdiendo fuelle mientras el Barça encadenaba victorias. No fue el único. Muriqi en Son Moix y Bellerín anoche en La Cartuja, entre otros, completaron una colección de golpes en los minutos finales que ha costado cinco puntos a los blancos. La Copa se esfumó en Albacete cuando Arbeloa recién se estaba poniendo el mono de trabajo. La Liga se fue poniendo cada vez más cuesta arriba. Y cuando ambos frentes quedaron prácticamente cerrados, la Champions se convirtió en el último refugio de una temporada que pedía a gritos un título. Pocos creyeron en la salvación, pero el Madrid respondió tirando de ADN ante el City, goleando en el Bernabéu y sentenciando la eliminatoria en el Etihad.  Pero el Bayern era otra historia y puso los pies en la tierra a los blancos. La vuelta en Múnich fue especialmente dolorosa. El Madrid llegó al 2-3, Camavinga vio la segunda amarilla en el momento más decisivo y dos goles en los últimos minutos, con una polémica arbitral de fondo, completaron el shock madridista en el Allianz. El Madrid cayó con honores, pero los honores no te hacen tocar metal. Y lo que ha venido después es una desidia que no corresponde con la categoría de la plantilla. Solo una victoria en los últimos seis partidos. Las bajas de Tchouaméni, Militao y Courtois condicionaron parcialmente, pero las circunstancias no explican del todo los números. Arbeloa acumula un 60,9% de victorias en sus 23 partidos al frente del equipo, el peor porcentaje de cualquier técnico madridista que haya dirigido al menos 20 encuentros desde que Bernd Schuster fue cesado en 2008 con un 59%. Y en Liga ya ha cedido más puntos que Xabi Alonso en su corto mandato. El 'efecto Arbeloa' fue real durante algunas semanas. El técnico consiguió que un equipo dividido internamente volviera a creer, que jugadores que habían desaparecido recuperaran su mejor nivel y que la temporada no se diera por muerta antes de tiempo. Sin embargo, el final puede ser más cruel si cabe. El Barça podría terminar cantando el alirón ante los blancos o, si se certifica antes, la imagen del pasillo blanco a los azulgranas sobrevolaría la vuelta del Clásico al Camp Nou. Dos imágenes que hace dos meses nadie en el club se atrevía a contemplar.