Una coalición social
ResumenEl pasado miércoles se perfiló en España la coalición social que puede desalojar del poder a Sánchez. No fue una de esas manifestaciones multitudinarias que cada cierto tiempo organiza la derecha en Madrid para mantener movilizados a sus votantes: fueron centenares de miles de personas ... las que se concentraron en todo el país, en pueblos pequeños, en localidades medianas y en grandes ciudades. Un movimiento capaz de lograr que más de setenta alcaldes socialistas –y otros muchos que no se atrevieron a desafiar a la dirección del partido– captaran el mensaje y asumieran el clamor de la calle convocando actos de solidaridad con Ceuta para evitar que la sacudida de rechazo ciudadano se los lleve por delante en los comicios municipales.Esos alcaldes del PSOE representan a la izquierda que cuando las urnas se abran votará a Sánchez con la nariz tapada, pero los convecinos que secundaron sus llamamientos tal vez formen parte de los electores que se queden en casa.
El pasado miércoles se perfiló en España la coalición social que puede desalojar del poder a Sánchez. No fue una de esas manifestaciones multitudinarias que cada cierto tiempo organiza la derecha en Madrid para mantener movilizados a sus votantes: fueron centenares de miles de personas ... las que se concentraron en todo el país, en pueblos pequeños, en localidades medianas y en grandes ciudades. Un movimiento capaz de lograr que más de setenta alcaldes socialistas –y otros muchos que no se atrevieron a desafiar a la dirección del partido– captaran el mensaje y asumieran el clamor de la calle convocando actos de solidaridad con Ceuta para evitar que la sacudida de rechazo ciudadano se los lleve por delante en los comicios municipales.Esos alcaldes del PSOE representan a la izquierda que cuando las urnas se abran votará a Sánchez con la nariz tapada, pero los convecinos que secundaron sus llamamientos tal vez formen parte de los electores que se queden en casa. El resto de la gente que fue a las marchas es la punta de lanza de una sólida masa civil decidida a constituirse en el motor de la alternancia. El miedo a la involución democrática no parece que vaya a volver a funcionar: las expectativas de Vox se han disparado al alza tras la invasión de la ciudad norteafricana mientras el respaldo al Gobierno, aun siendo todavía notable, continúa su acusada trayectoria a la baja. El muro de división levantado por Pedro se ha desplazado y ahora es el adversario el que ocupa la franja más ancha.Es imposible saber si esta demostración de inquietud patriótica y de malestar político cuajará en una mayoría electoral suficiente para relevar al Ejecutivo. Faltan seis meses como mínimo, y en ese tiempo se pueden producir acontecimientos imprevistos. Pero la crisis ceutí ha puesto de manifiesto el estado de catalepsia que agarrota al presidente y paraliza la musculatura operativa del sanchismo, incapaz ya de reaccionar incluso con su habitual recurso al relato propagandístico. La comparecencia en el Congreso mostró a la opinión pública la falta de credibilidad de un gobernante desbordado por la realidad y desmentido por los avisos del asalto masivo, encerrado en una burbuja autoexculpatoria donde todo gira en torno a sí mismo. Yo, mí, me, conmigo.Nadie, ni sus socios más cercanos, le ha comprado la tesis de la inocencia de Marruecos . Es fácil detectar en los grupos nacionalistas y separatistas la preocupación por el surgimiento de formaciones que a la xenofobia antiespañola añaden un duro discurso contra el incremento de los extranjeros. El giro hacia una política migratoria de mayor firmeza resulta evidente en la casi totalidad de los países europeos, donde la socialdemocracia no para de perder terreno. Y Sánchez no ha evaluado la importancia de la avalancha de julio en ese contexto. Por eso el peor error que puede cometer ahora la oposición, con la victoria virtual en la mano, es el de distraerlo. Está en un momento en que hasta lo puede aliviar el estallido de escándalos nuevos.