Albiol, a la conquista de dos escaños claves para el PP en Cataluña que acerquen a Feijóo a la Moncloa
ResumenAlberto Núñez Feijóo ha encargado a Xavier García Albiol, con estas palabras, una tarea titánica: que el PP consiga un escaño por Lérida y otro por Gerona en las generales del 29 de noviembre. el candidato de Barcelona se implique en la campaña en toda la comunidad. Según los cálculos de Génova, si los populares obtienen representación en estas dos circunscripciones, la toma de la Moncloa está más cerca.Feijóo quiere al PP a tope para pelear hasta el último voto en todas las circunscripciones, incluidas las plazas más complicadas históricamente. Dos de estas provincias son Lérida y Gerona.
«Te pido que recorras toda Cataluña». Alberto Núñez Feijóo ha encargado a Xavier García Albiol, con estas palabras, una tarea titánica: que el PP consiga un escaño por Lérida y otro por Gerona en las generales del 29 de noviembre. Es decir, que ... el candidato de Barcelona se implique en la campaña en toda la comunidad. Según los cálculos de Génova, si los populares obtienen representación en estas dos circunscripciones, la toma de la Moncloa está más cerca.Feijóo quiere al PP a tope para pelear hasta el último voto en todas las circunscripciones, incluidas las plazas más complicadas históricamente. Dos de estas provincias son Lérida y Gerona. En la primera, los populares han rascado representante en ocho de las 16 convocatorias a generales (entre 1977 y 2023) y en la segunda, solo en tres: las dos mayorías absolutas de José María Aznar (2000) y Mariano Rajoy (2011), y en la victoria de Felipe González en 1982.Los cálculos de Génova se basan en una evidencia histórica. Las dos últimas veces que el PP ha conseguido un diputado en Gerona los populares se han hecho con la Moncloa. Y cómodamente. Con mayoría absoluta. No ocurre lo mismo en el caso de Lérida. El PP obtuvo un diputado en 1982, 1986, 1993, 1996, 2000, 2008, 2011 y 2016. Solo en la mitad de estas veces el representante popular se aseguró formar Gobierno tras la noche electoral.Por lo tanto, aunque, lógicamente, obtener diputados por Lérida (sería Roger Melero) y Gerona (Diana Moya) no garantiza nada a Feijóo, si el PP catalán lleva representantes al Congreso por estas plazas querrá decir que, por un lado, el mensaje político del PP tiene predicamento en Cataluña (es la tarea de encargo a Albiol, con la ayuda de Alejandro Fernández) y, por otro, el crecimiento electoral será generalizado en toda España.Feijóo, en 2023, se quedó a 285 votos en Gerona (+0,9%) y a 3.509 en Lérida (+14,8%) de conseguir diputadosA primera vista, Lérida debería ser la circunscripción más propicia para crecer. El lugar para atacar. Xavi Palau, líder en la capital y presidente provincial, es un valor en alza y con opciones de dar la sorpresa en las municipales. Y Gerona es la provincia más hostil contra el PP. Sin embargo, Feijóo, en 2023, estuvo más cerca de conseguir el diputado gerundense que el ilerdense. Se quedó a 285 votos en Gerona (+0,9%) y a 3.509 en Lérida (+14,8%).En ambos casos, además, siempre en base a las elecciones de 2023, los populares habrían restado un diputado al PSC (Lérida) y otro a Junts (Gerona). Pero los augurios para Génova, a 40 días de la cita con las urnas, no son buenos. Si proyectamos los últimos resultados del sondeo electoral del Centro de Estudios de Opinión de la Generalitat de Cataluña (CEO) a las provincias en cuestión, el PP seguiría sin representantes en la Cámara Baja.En una estimación realizada por ABC en base a los microdatos del CEO y los resultados de 2023, en Lérida, el diputado que perderían los socialistas lo ganaría ERC; y en Gerona, los de Oriol Junqueras y Vox ganarían un escaño cada uno, a Junts y Sumar (ahora Frente Amplio). El PP se quedaría igual. Cero y cero. Y es que el problema para Feijóo no se llama PSC, en Cataluña, ni Junts ni ERC. O no solo. El obstáculo para el PP es Vox, ahora, y antes lo fue Ciudadanos.Aznar consiguió en Cataluña 12 escaños en las elecciones del año 2000 y Rajoy, 11 en 2011. El PP no bajaba de seis diputados catalanes en la Cámara Baja desde 1989. Los populares, hasta esa fecha, no tenían rivales en el espacio de la derecha española. Su fricción era con CiU. Y esa pugna era un reto. Pero a partir de 2015 a los populares les salieron competidores directos. Ese año, el PP se llevó cinco escaños. Los mismos que Ciudadanos. Y en 2016, seis y cinco, respectivamente.En junio de 2023, PP y Vox consiguieron el mismo número de escaños que Aznar en 1996Diez años y tres elecciones después, el techo de los populares son esos seis diputados que viajan de Cataluña a Madrid a cada pleno o comisión del Palacio de las Cortes, en la carrera de San Jerónimo. En la primera ronda de 2019, uno para el PP, cinco para Ciudadanos y uno para Vox. Las segundas elecciones de ese año dieron como resultado: dos, dos y dos. Y las últimas celebradas: seis para el PP, con Nacho Martín Blanco como gancho electoral, y dos para Vox.Cataluña envía, con pequeñas variaciones, el mismo número de diputados de la derecha española (en todas sus variantes) desde hace lustros. Esta es la suma de los escaños (PP, Vox y Ciudadanos) en orden inverso temporal de las últimas diez elecciones: 8 (2023), 6 (noviembre 2019), 7 (abril 2019), 11 (2016), 10 (2015), 11 (2011), 8 (2008), 6 (2004), 12 (2000) y 8 (1996). En junio de 2023, PP y Vox consiguieron juntos el mismo número de escaños que Aznar en 1996.La tarea de Albiol, en consecuencia, es descomunal. Mejorar los seis representantes de hace tres años y medio; competir con Vox, por un lado, y con los socialistas y los grupos independentistas, por otro; y rascar diputados en Lérida y Gerona. «Nos faltaron cuatro escaños para gobernar y dos de ellos estaban aquí, en Lérida y en Gerona», le recordó Feijóo el domingo en Barcelona. Pero si bien el PP catalán aprobó justo en 2023, no fue el único territorio en el que flojearon los resultados.En la Comunidad de Madrid y Andalucía, por ejemplo, la comparación entre el resultado de las elecciones autonómicas y las generales no fue el esperado por Génova. En Madrid se votó solo dos meses antes de las generales. El PP pasó del 47 al 40 por ciento de los votos y el PSOE, del 18 al 28 por ciento. Y en Andalucía, con una diferencia de 13 meses, los populares pasaron del 43 por ciento en las autonómicas a un apoyo del 36 por ciento en las generales; y los socialistas, del 24 al 33 por ciento.