El plante de Sumar indigna a Sánchez por reventar su anuncio contra la guerra
ResumenEl calendario se había diseñado al milímetro por parte de Moncloa. Una reunión extraordinaria del Consejo de Ministros, tras el Consejo Europeo en Bruselas, para dotar de un aura de excepcionalidad adicional al plan de ... medidas contra la crisis derivada de la guerra de Irán. A fin de darle más empaque si cabe, se decidía que fuera el propio Pedro Sánchez quien compareciera después de la cita para poner cara a las ayudas a las familias y los sectores más afectados.
Viernes, 21 de marzo. Un día importante para el Gobierno. El calendario se había diseñado al milímetro por parte de Moncloa. Una reunión extraordinaria del Consejo de Ministros, tras el Consejo Europeo en Bruselas, para dotar de un aura de excepcionalidad adicional al plan de ... medidas contra la crisis derivada de la guerra de Irán. A fin de darle más empaque si cabe, se decidía que fuera el propio Pedro Sánchez quien compareciera después de la cita para poner cara a las ayudas a las familias y los sectores más afectados. Máxima rentabilidad política. Sin embargo, todo se torció. Sumar decidió llevar las discrepancias por el contenido del decreto hasta la misma puerta del Consejo de Ministros, literalmente, y quedarse fuera. «Si nuestras medidas no entran, nosotros tampoco», dijeron, mientras permanecían en una sala anexa a la que acoge la reunión semanal del Gabinete. Más de dos horas de negociación costó que se incorporasen y pudiera dar comienzo una reunión, que se suponía sería de trámite, con este único punto del día. «Seguimos perfilando dentro los detalles», aseguraban fuentes al tanto de las conversaciones, una vez dio inicio el cónclave. El malestar en Moncloa es palpable. «Esto es un bochorno» , señalan fuentes gubernamentales sobre la última 'performance' de sus socios. En la parte socialista del Gobierno están acostumbrados a que sus aliados traten de marcar perfil, pero censuran que con sus «numeritos» hayan acabado por reventar el contenido de la reunión, que tenía una profunda carga política. El paquete de ayudas, con 80 medidas y la movilización de 5.000 millones de euros, que nos pone a la cabeza de los países europeos ya había quedado en un segundo plano. Era la exhibición de las diferencias lo que estaba marcando una caótica jornada y lo que capitalizó los turnos de preguntas de los medios en la comparecencia posterior de Sánchez.Noticia relacionada general No No Nuevo choque en la coalición Sumar no se planteó su salida del Gobierno pese a la crisis por el escudo social de Irán Patricia RomeroUn Sánchez que, por un momento, rompió el guion que llevaba escrito para proclamar: «Estoy muy enfadado», dijo, para contextualizar inmediatamente que era «con la situación que está viviendo el mundo y las situaciones a las que nos están llevando determinadas decisiones y determinados gobiernos». Sin embargo, hay quienes vieron en el descargo del presidente un mensaje hacia sus socios, que han reventado el anuncio que con tanto mimo se había diseñado. En el Ejecutivo no ocultaban este viernes su frustración y creen que la actual situación de debilidad de Sumar está condicionando su actitud en el Gobierno. La crisis de liderazgo, con perfiles que no quieren dar el paso; las debacles electorales que encadenan y los movimientos de unidad alternativos que están surgiendo suponen una amenaza para el espacio que está teniendo ya un impacto en su papel en Moncloa. Además, los socialistas juegan siempre con la certeza de que Sumar no se puede permitir abandonar el Gobierno, lo que les lleva a forzar situaciones que sitúan a sus aliados en una posición muy comprometida ante el marcaje de Podemos. Sánchez trató de minimizar el choque, tildándolo de «salseo», pero el plante es una situación insólita en la coalición.El Gobierno ha acordado finalmente la aprobación de dos decretos para dar acogida a las medidas sobre vivienda que pedía Sumar sin comprometer el paquete de ayudas por la guerra. Esta fórmula permite resolver el choque que había surgido en el seno del Gobierno, preservando el texto que se tenía previsto impulsar para dar respuesta a la crisis derivada de la guerra de Irán. Y hacerlo, además, sin que quede contaminado -y condenado a su rechazo en el Congreso- por otras medidas vinculadas a la vivienda, que no concitan apoyos suficientes en la Cámara. Ambos se votarán por separado y Sánchez -a modo de reproche a sus socios- reconoció la escasa viabilidad del decreto improvisado. «No contamos con el apoyo de todos los grupos para su aprobación», reconoció, explicitando que nacía muerto del Consejo de Ministros. Este texto también entrará en vigor este sábado con su publicación en el BOE, pero no se votará la próxima semana en las Cortes -como el de la guerra-, su llegada al Congreso se dilatará, hasta el margen del mes legalmente previsto para extender también su vigencia, dado que en Moncloa son plenamente conscientes de que no superará el aval parlamentario.