Los Escribano no tiran la toalla en Indra y lanzan un órdago a Moncloa: "La operación está solo aparcada. Nos quedamos"
ResumenEl presidente de Indra, Ángel Escribano, y su hermano Javier, no tiran la toalla, pese a la presión del Gobierno para que se aparten. «Si la Sepi [el brazo del Gobierno en Indra] quiere que caigan las acciones, allá ellos. Nosotros nos quedamos», dijeron los Escribano a sus colaboradores, según ha podido saber EL MUNDO, tras una jornada de infarto para esta empresa estratégica, cuyo principal accionista, aunque minoritario, es el Estado. Tras el ultimátum de la Sepi para que el presidente de Indra dimita si quiere afrontar la fusión con su grupo familiar, Escribano Mechanical and Engineering, el empresario reaccionó con un plan opuesto.
El presidente de Indra, Ángel Escribano, y su hermano Javier, no tiran la toalla, pese a la presión del Gobierno para que se aparten. «Si la Sepi [el brazo del Gobierno en Indra] quiere que caigan las acciones, allá ellos. Ya subirán. Nosotros nos quedamos», dijeron los Escribano a sus colaboradores, según ha podido saber EL MUNDO, tras una jornada de infarto para esta empresa estratégica, cuyo principal accionista, aunque minoritario, es el Estado. Tras el ultimátum de la Sepi para que el presidente de Indra dimita si quiere afrontar la fusión con su grupo familiar, Escribano Mechanical and Engineering, el empresario reaccionó con un plan opuesto. Sigue de presidente y hace un repliegue táctico con esta integración. Anunció ayer que la retira, lo que, en realidad, es una maniobra que puede ser temporal y supone un órdago a Moncloa. «La operación está solo aparcada», transmitieron los Escribano. La jugada es mostrar al Gobierno que su plan de condicionar la operación a la salida del presidente es desastroso para Indra en los mercados. Ése fue el efecto al menos en la jornada de este jueves. Tras el comunicado de la Sepi del miércoles condicionando la fusión, las acciones cayeron más del 5%, pero, tras anunciar los Escribano que lo que hacían era retirar la fusión, el desplome fue muy superior. Lo explican a este diario en un importante fondo accionista, «la fusión es totalmente necesaria para Indra para crecer en el área de defensa que es la de futuro. Guste o no que Indra compre una empresa de su presidente, EMandE es la que aporta fabricación y consistencia». Por tanto, el órdago de los Escribano busca forzar a Moncloa a rectificar si no quiere un hundimiento radical del que quiere que sea campeón nacional de la industria militar. El presidente de Indra muestra así a la Sepi que tiene la llave de los mercados: si se va él o se desbarata la integración de su empresa, las acciones se hunden. Aeste problema se añade que Moncloa no explica a los inversores por qué una operación que ha venido impulsado desde hace diez meses queda ahora condicionada a la salida del presidente de Indra. El propio presidente de la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV), Carlos San Basilio, reclamó ayer más «transparencia» al Gobierno. La viceresidenta primera del Gobierno, María Jesús Montero, llegó a afirmar en un acto organizado por RTVE y Efe, que el Gobierno desconocía el pasado año que existiera tal conflicto de interés. Pero no sólo es evidente desde el principio, sino que, según fuentes conocedoras, los consejeros en representación de la Sepi han validado en múltiples ocasiones, incluso todavía el pasado diciembre, las medidas tomadas por Indra para evitar ese conflicto, incluida la obligación de los Escribano de ausentarse de toda reunión de la cúpula en que se abordara la operación. Moncloa, que promovió el pasado año a Escribano para presidir Indra en relevo de Marc Murtra -enviado por el Gobierno a Telefónica- no dio explicaciones más allá de aparentar que ha descubierto ahora «el conflicto de interés». Escribano se ha convertido en estos meses en un empresario incómodo para el poder. Entre otras cosas, por resistirse a convertir a su empresa en una mera filial de Indra y exigir una integración con la matriz con apoyo de los principales fondos de Indra, entre ellos Amber, que dirige el presidente de Prisa, Joseph Oughourlian. Los fondos quedaron este jueves desconcertados con la maniobra gubernamental y la retirada de la fusión que ambicionaban con funesto efecto en Bolsa. La acción de Indra se llegó a dejar un 17% y cerró con un retroceso del 12,8%, la peor sesión del grupo desde el 24 de junio de 2022, el día después de que el Gobierno se aliara con Amber Capital para dar un vuelco al Consejo y cesar a cinco vocales independientes de la compañía. Cada vez que el Gobierno politiza Indra, ahuyenta inversores. El golpe de ayer es de casi 1.000 millones de euros, que se si extiende al martes se agranda hasta los 1.500, un 15% de la capitalización de la compañía. Mal negocio para los accionistas, el mayor de ellos la Sepi, cuya participación vale 425 millones menos en tres días, pero también para los Escribano (-217 millones), Sapa (-120 millones) y Amber (-80 millones). ¿Y ahora? El Gobierno no mostró ayer mayoría en el consejo para echar a Escribano de Indra y el desenlace es incierto en este grupo del Ibex.