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El Mundo ·

Así vivieron el tiroteo los corresponsales en la cena junto a Trump: "En segundos todos estábamos bajo las mesas"

Resumen

El intento de atentado de este sábado en el hotel Washington Hilton, durante la cena anual de corresponsales con Donald Trump y la plana mayor del Gobierno presentes, se ha podido reconstruir con inmediatez porque cientos de periodistas lo vivieron desde dentro del propio salón. Sus testimonios dibujan una secuencia clara: primero el desconcierto ante un ruido seco que nadie logra situar y, en cuestión de segundos, la reacción en cadena, con decenas de asistentes refugiados bajo las mesas mientras el dispositivo de seguridad iniciaba la evacuación del presidente. El corresponsal jefe de Norteamérica de la BBC, Gary O'Donoghue, que es ciego, recuerda que, al dejar un momento el cuchillo y el tenedor sobre el plato, percibió un sonido extraño procedente de la entrada. Se detuvo un instante -lo que describe como una "doble comprobación auditiva"- hasta identificarlo: "Era ese golpe grave de las armas semiautomáticas".

El intento de atentado de este sábado en el hotel Washington Hilton, durante la cena anual de corresponsales con Donald Trump y la plana mayor del Gobierno presentes, se ha podido reconstruir con inmediatez porque cientos de periodistas lo vivieron desde dentro del propio salón. Sus testimonios dibujan una secuencia clara: primero el desconcierto ante un ruido seco que nadie logra situar y, en cuestión de segundos, la reacción en cadena, con decenas de asistentes refugiados bajo las mesas mientras el dispositivo de seguridad iniciaba la evacuación del presidente. El corresponsal jefe de Norteamérica de la BBC, Gary O'Donoghue, que es ciego, recuerda que, al dejar un momento el cuchillo y el tenedor sobre el plato, percibió un sonido extraño procedente de la entrada. Se detuvo un instante -lo que describe como una "doble comprobación auditiva"- hasta identificarlo: "Era ese golpe grave de las armas semiautomáticas". Acto seguido oyó cristales romperse y notó cómo un compañero se lanzaba al suelo; lo siguió de inmediato y ambos quedaron refugiados bajo la mesa en cuestión de segundos. Asistentes corren hacia la salida durante el operativo de seguridad en Washington.AP Photo Permanecieron así varios minutos, sin saber si el atacante había accedido al interior ni cuál era el alcance de la amenaza. Mientras tanto, el Servicio Secreto retiraba a Donald Trump, a la primera dama y al vicepresidente, y otros agentes, con chalecos y armas largas, tomaban posiciones en el salón apuntando hacia el público en busca de riesgos adicionales. "En cuestión de segundos, todos estábamos bajo las mesas. No sabías qué estaba pasando", resume, en una escena guiada casi exclusivamente por el oído y por los movimientos de quienes reaccionaban a su alrededor. Otros testimonios apuntan en la misma dirección, con matices que ayudan a completar la escena. La periodista Antonia Hitchens, en The New Yorker, explica que en un primer momento interpretó el estruendo como algo inofensivo: "Pensé que un camarero había tirado una bandeja de platos", hasta que los gritos de "hay disparos" despejaron cualquier duda. A partir de ahí describe cómo fue empujada contra una pared y refugiada en una escalera junto a varios camareros "que estaban llorando", mientras seguían oyéndose detonaciones y los agentes corrían por los pasillos. Cuando logró asomarse de nuevo al interior, vio a altos cargos siendo evacuados a toda prisa y a los invitados agachados, con el salón ya convertido en un espacio de emergencia. Trump, tras el intento de ataque: "Un chaleco antibalas de muy buena calidad salvó al agente"E.M El relato de The Telegraph añade la velocidad con la que se activó el dispositivo de seguridad. Apenas unos segundos después del primer ruido, "un ejército de agentes del Servicio Secreto en esmoquin se levantó de golpe, saltando sobre mesas y haciendo volar copas y botellas", mientras gritaban "¡al suelo!" y abrían paso hacia el presidente. En paralelo, otros efectivos, ya con equipamiento táctico y armas largas, ocuparon el escenario y comenzaron a escanear la sala en busca de amenazas, mientras los periodistas, muchos aún bajo los manteles, trataban de informar con el móvil en la mano pese a la falta de señal. Más allá de esos primeros minutos de confusión, la noche siguió avanzando fuera del salón. Mientras los agentes reducían al sospechoso y se ponían en marcha los registros en su entorno, el foco se trasladó a la Casa Blanca, donde Donald Trump convocó una comparecencia para explicar lo ocurrido. Muchos de los asistentes abandonaron el hotel sin haber terminado siquiera la cena, con la sensación de una velada interrumpida en seco que ya no recuperaría su curso.