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El Mundo ·

Los 14 españoles comenzaron entre aplausos la cuarentena por Hantavirus en la planta 13 del hospital Gómez Ulla: "Están cansados, pero agradecidos"

Resumen

Los 14 españoles evacuados del crucero MV Hondius ya están alojados en habitaciones individuales de la planta 13 del Hospital Central de la Defensa Gómez Ulla. "Están cansados, pero agradecidos", explican fuentes del propio centro a EL MUNDO pocas horas después de su llegada al hospital militar madrileño, donde permanecerán en cuarentena preventiva tras el brote de hantavirus detectado a bordo del buque de expedición polar. Los pasajeros han subido incluso sus propios equipajes a las habitaciones y harán las comidas "en el horario estándar del centro", según precisan las mismas fuentes. La llegada al hospital se ha producido alrededor de las 16.30 en medio de una escena que por momentos recordaba a los primeros compases de la pandemia de covid.

Los 14 españoles evacuados del crucero MV Hondius ya están alojados en habitaciones individuales de la planta 13 del Hospital Central de la Defensa Gómez Ulla. "Están cansados, pero agradecidos", explican fuentes del propio centro a EL MUNDO pocas horas después de su llegada al hospital militar madrileño, donde permanecerán en cuarentena preventiva tras el brote de hantavirus detectado a bordo del buque de expedición polar. Los pasajeros han subido incluso sus propios equipajes a las habitaciones y harán las comidas "en el horario estándar del centro", según precisan las mismas fuentes. La llegada al hospital se ha producido alrededor de las 16.30 en medio de una escena que por momentos recordaba a los primeros compases de la pandemia de covid. Dos autobuses blancos con las lunas completamente tintadas de negro han atravesado el acceso principal del Gómez Ulla escoltados por un importante despliegue de seguridad tras llegar desde la base aérea de Torrejón de Ardoz. En el interior de los vehículos, los pasajeros observaban a la multitud congregada a las puertas del hospital mientras viajaban protegidos con trajes blancos, mascarillas y guantes. Fuera les esperaba una mezcla extraña de curiosidad, tensión y aplausos. Además de periodistas y cámaras de televisión, cerca de un centenar de personas se habían congregado frente al recinto militar. Algunos grababan la escena con el móvil. Otros simplemente observaban en silencio. Cuando el convoy ha cruzado finalmente el acceso principal del hospital, parte de los presentes ha comenzado a aplaudir a los pasajeros en una imagen que remitía inevitablemente a las cuarentenas y los convoyes sanitarios de 2020. El traslado al Gómez Ulla confirmó los peores augurios expresados por algunos de los viajeros durante los últimos días de travesía en barco hasta los aledaños de las costas tinerfeñas. Entre ellos, el ornitólogo gallego Ricardo Hevia, uno de los viajeros que permanecían a bordo del MV Hondius mientras el buque navegaba rumbo a Canarias desde Cabo Verde. "Estamos navegando ahora hacia Canarias con toda la incertidumbre de qué van a hacer con nosotros", explicó esta semana desde el propio barco. Temiendo que: "Vamos a pagar el pato de tanta ignorancia confinados en Madrid". Hevia, natural de Cariño (A Coruña) y especializado en observación de aves marinas, insistía además en que la situación dentro del crucero no se parecía en nada a la imagen de alarma sanitaria proyectada desde tierra. "Ni estamos en los camarotes ni hay nadie con ningún síntoma", aseguraba entonces. "Y, a día de hoy, estamos los 150 más o menos que quedamos en el barco en perfecto estado". El operativo para evacuar a los españoles comenzó a primera hora de la mañana en el puerto tinerfeño de Granadilla de Abona, donde desembarcaron los 14 ciudadanos españoles del crucero: 13 pasajeros y un miembro de la tripulación. Desde allí fueron trasladados en autobús al aeropuerto de Tenerife Sur para embarcar posteriormente en un avión militar con destino a la base aérea de Torrejón de Ardoz. El vuelo aterrizó en Madrid sobre las 15.00 y, ya por la tarde, los pasajeros fueron conducidos directamente al Gómez Ulla para iniciar el aislamiento preventivo. El MV Hondius había recorrido para entonces cientos de kilómetros por el Atlántico tras abandonar Praia, en Cabo Verde, rumbo a Canarias, en mitad de un dispositivo internacional coordinado después de declararse el brote de hantavirus a bordo. La historia del llamado "paciente cero" del brote comenzó semanas antes, en mitad de algunos de los enclaves más remotos del Atlántico Sur. A los pocos días de embarcar en Ushuaia, el ornitólogo y biólogo neerlandés Leo Schilperoord empezó a encontrarse mal mientras el barco navegaba por zonas próximas a Georgia del Sur, Gough Island o Tristán da Cunha. El hombre, de 69 años, presentaba fiebre, diarrea y dolores de cabeza antes de sufrir problemas respiratorios graves el pasado 11 de abril. Murió ese mismo día en el propio barco. El cuerpo permaneció durante casi dos semanas a bordo del MV Hondius hasta poder ser desembarcado finalmente en Santa Elena, una isla británica situada en mitad del Atlántico Sur. Su esposa, Mirjam Schilperoord-Huisman, abandonó entonces el barco junto al cadáver y poco después comenzó también a encontrarse mal. Murió días más tarde en Johannesburgo (Sudáfrica), tras confirmarse posteriormente que padecía hantavirus. Las autoridades sanitarias manejan la hipótesis de que el matrimonio neerlandés pudiera haberse contagiado antes incluso de embarcar en el crucero, posiblemente durante una expedición de observación de aves realizada previamente en Argentina. Ambos llevaban décadas vinculados al estudio de aves migratorias y fauna ártica y habían publicado numerosos trabajos científicos sobre ornitología en Países Bajos. El brote deja ya al menos siete contagios confirmados y tres fallecidos, entre ellos el matrimonio neerlandés y una pasajera alemana fallecida el pasado 2 de mayo. Otro pasajero británico continúa ingresado en cuidados intensivos en Sudáfrica tras haber dado también positivo por hantavirus. Mientras tanto, el Gómez Ulla ha preparado durante los últimos días varias plantas del hospital para acoger la cuarentena. Según el protocolo diseñado para el operativo, los pasajeros permanecerán aislados en habitaciones individuales y se les tomará la temperatura dos veces al día. También dispondrán de medios para comunicarse con familiares mediante videollamadas y se les realizarán pruebas complementarias si fuese necesario. En caso de que alguno presentara síntomas compatibles con hantavirus, sería trasladado a la planta 22 del hospital militar, donde se encuentra la Unidad de Aislamiento de Alto Nivel, equipada con habitaciones de presión negativa y sistemas especiales de esclusas sanitarias.