EEUU estudia tomar la isla iraní de Jark para romper el bloqueo del Estrecho de Ormuz
ResumenEl carácter caótico de la operación para tumbar el régimen de Irán va tomando un cariz preocupante para sus patrocinadores. Este viernes han comenzado a filtrarse los planes militares que prepara Washington para quitarle el control del Estrecho de Ormuz a los ayatolás o, al menos, obligarles a que reabran el tráfico de embarcaciones. Por duodécima vez desde que comenzó este conflicto, el pasado sábado Donald Trump aseguró que la guerra está ganada, pero vamos ya por la tercera semana de bombardeos y las señales, que están por todas partes, dicen lo contrario. Según el portal de noticias Axios, Estados Unidos está considerando ocupar la isla de Jark para tener una palanca poderosa que haga que Irán se vea obligada, en contraposición, a aflojar el cierre del Estrecho de Ormuz, donde el régimen de Teherán tiene una evidente ventaja estratégica.
El carácter caótico de la operación para tumbar el régimen de Irán va tomando un cariz preocupante para sus patrocinadores. Este viernes han comenzado a filtrarse los planes militares que prepara Washington para quitarle el control del Estrecho de Ormuz a los ayatolás o, al menos, obligarles a que reabran el tráfico de embarcaciones. Por duodécima vez desde que comenzó este conflicto, el pasado sábado Donald Trump aseguró que la guerra está ganada, pero vamos ya por la tercera semana de bombardeos y las señales, que están por todas partes, dicen lo contrario. Según el portal de noticias Axios, Estados Unidos está considerando ocupar la isla de Jark para tener una palanca poderosa que haga que Irán se vea obligada, en contraposición, a aflojar el cierre del Estrecho de Ormuz, donde el régimen de Teherán tiene una evidente ventaja estratégica. Con tan solo 20 kilómetros cuadrados de superficie y situada a 25 kilómetros de la ciudad iraní de Bushehr, en el extremo norte del Golfo, la terminal petrolera de la isla de Jark exporta alrededor del 90% del crudo iraní y se abastece mediante oleoductos procedentes de yacimientos marinos cercanos. Estados Unidos e Israel han bombardeado las instalaciones militares de la isla, pero no las petrolíferas, algo que podría suponer el fin de Irán como estado viable. Muchos analistas creen que esto aún no ha sucedido porque Washington, a diferencia de Tel Aviv, aún desea tener un interlocutor al otro lado para poder negociar. El propio informe al que ha tenido acceso Axios revela que se trata de un plan que se está estudiando en estos momentos, aunque Trump no ha tomado una decisión definitiva. Es de suponer que los iraníes tengan la isla bien defendida incluso antes de conocer esta filtración. En paralelo, EEUU ha desplegado la 31 Unidad Expedicionaria de Marines, una fuerza de respuesta rápida compuesta por unos 2.500 infantes de marina, que se está desplazando a Oriente Próximo en estos momentos, aunque nadie ha especificado la misión que se les va a encomendar y si está relacionada con realizar un desembarco en la isla de Jark. Ese grupo expedicionario aún no está cerca del Golfo Pérsico y aún tardaría una semana en llegar. Si el plan se lleva a cabo y se encamina a tomar esa isla, los barcos deberán pasar antes por el Estrecho de Ormuz, a tiro de los misiles antibuque y los drones de los iraníes, unos riesgos que aún no son tan grandes como el propio desembarco, una de las maniobras más complejas de la guerra moderna. La misión podría estar preparándose en estos momentos con ataques a la zona del Estrecho de Ormuz para facilitar la entrada de los barcos de guerra de EEUU. Según The Wall Street Journal, "Estados Unidos y sus aliados han intensificado la batalla enviando aviones de ataque que vuelan a baja altura sobre las rutas marítimas para atacar buques de la armada iraní y helicópteros Apache para derribar los drones letales de Irán". Según varios analistas de inteligencia, las lanchas de Irán han minado la parte sur del Estrecho, con lo que los barcos deben acercarse a la costa iraní si no desean sufrir contratiempos. Estados Unidos posee dragaminas pero esa operación para limpiar el mar se daría bajo la amenaza de fuego enemigo. Esta misión, el desembarco en una isla cercana a Irán, tiene enormes riesgos para el ejército y la marina de EEUU. "Necesitamos aproximadamente un mes para debilitar a los iraníes... y luego tomar la isla", han dicho en el Pentágono. Aunque puedan laminar todas las defensas externas, esas islas del Golfo están llenas de cuevas y búnqueres subterráneos cavados desde hace décadas e incluso formados de manera natural. El presidente Donald Trump ha calificado, en un mensaje donde vuelve a insultar a sus aliados de la OTAN, como "una maniobra simple". La historia muestra lo contrario. Afrontar un desembarco en una playa bien defendida requiere una superioridad enorme sobre el defensor, una preparación artillera de días enteros y un completo dominio del aire. A pesar de ello, las bajas suelen ser enormes. Sólo hay que pensar en otros desembarcos en islas, como Guadalcanal, Iwo Jima, Malvinas, Granada o Creta, esta última conquistada en una costosa operación aerotransportada. Jark está sólo a 25 kilómetros de la costa. Es decir, dentro del radio de acción de los misiles de corto alcance, drones y artillería de Irán. No posee profundidad estratégica ni margen de maniobra. Es, en términos militares, estar obligado a operar dentro del sistema de armas del enemigo, no fuera de él. Jark puede ser un objetivo accesible en el mapa, pero militarmente es una trampa: fácil de alcanzar, difícil de sostener y casi imposible de aislar del fuego iraní.