Tensión entre el CNI y la inteligencia militar por choques con las competencias
ResumenEl complicado ecosistema de la inteligencia española, con distintas agencias, legislación poco desarrollada en algunos casos y la ausencia de una autoridad coordinadora por encima de todas ellas, provoca en ocasiones tensiones, malentendidos e incluso disfunciones. Así sucede desde hace tiempo entre el Centro Nacional ... de Inteligencia (CNI) y el Centro de Inteligencia de las Fuerzas Armadas (Cifas), con más intensidad en los últimos meses, según fuentes de la máxima solvencia consultadas por ABC.El punto de partida de una y otra agencia de inteligencia es distinto. Mientras que las actividades del CNI están reguladas en una ley específica, que precisa y acota sus funciones, el centro de inteligencia militar se rige por un simple Real Decreto y unas normas ministeriales, por tanto de menor rango que las que atañen a sus colegas.
El complicado ecosistema de la inteligencia española, con distintas agencias, legislación poco desarrollada en algunos casos y la ausencia de una autoridad coordinadora por encima de todas ellas, provoca en ocasiones tensiones, malentendidos e incluso disfunciones. Así sucede desde hace tiempo entre el Centro Nacional ... de Inteligencia (CNI) y el Centro de Inteligencia de las Fuerzas Armadas (Cifas), con más intensidad en los últimos meses, según fuentes de la máxima solvencia consultadas por ABC.El punto de partida de una y otra agencia de inteligencia es distinto. Mientras que las actividades del CNI están reguladas en una ley específica, que precisa y acota sus funciones, el centro de inteligencia militar se rige por un simple Real Decreto y unas normas ministeriales, por tanto de menor rango que las que atañen a sus colegas. Además, las capacidades no son comparables, ni por medios humanos, ni materiales ni por presupuesto. Por si fuera poco, el Cifas es un destino más dentro de las Fuerzas Armadas, por lo que la mayor parte de sus miembros están allí en etapas concretas de su carrera y por tanto hay mucha rotación. «Salvo alguna excepción, no se llega a la cúpula del centro militar tras una carrera profesional dentro, sino que en ocasiones es un premio de consolación a una trayectoria en otros ámbitos de las Fuerzas Armadas», se quejan fuentes castrenses. «Eso va directamente en contra de la especialización, que es imprescindible en el ámbito de la inteligencia... y de la eficacia, por tanto», añaden.Noticia relacionada general No No Bajo fuego cruzado Militares españoles lideraron la evacuación de 1.200 personas de Irak Pilar De la CuestaSin embargo, en el CNI la mayor parte de los agentes hacen allí toda su carrera, lo que les permite alcanzar altísimas cotas de preparación. «Con ese planteamiento, es difícil que los militares puedan competir con sus colegas», dicen las fuentes consultadas por ABC. «No se puede enseñar constantemente a escribir; la gente tiene que llegar a sitios como estos ya aprendidos», abundan fuentes militares.No obstante, esas diferencias no impiden, según los expertos consultados, que «desde el CNI haya siempre un espíritu de colaboración con el Cifas en todos los ámbitos; es verdad que las quejas por parte del centro militar son recurrentes, pero las relaciones no son malas», insisten a ABC fuentes de la máxima solvencia. La diferencia en el marco regulatorio de los dos centros no conlleva -o al menos no está reflejado así en una legislación específica- que el CNI esté por encima del Cifas, sino que sus competencias son distintas, ya que en el segundo su ámbito de actuación se circunscribe al ámbito militar. El problema surge en los asuntos fronterizos y es en esos momentos cuando los expertos en Inteligencia consultados echan de menos un órgano coordinador que, según fuentes militares, «no puede depender del centro civil, ya que de facto convertiría a la agencia militar en subalterna».En estos momentos tanto el CNI como el Cifas dependen del Ministerio de Defensa, dirigido por Margarita Robles desde la llegada de Pedro Sánchez al Palacio de la Moncloa. En principio cabría suponer que esa circunstancia se podría aprovechar para engrasar las relaciones entre ambos centros, pero la realidad es que no es -o no siempre es- así. De hecho las relaciones entre el Jefe del Estado Mayor de la Defensa, almirante general Teodoro Esteban López Calderón, firme defensor de llevar al máximo las capacidades del centro de inteligencia militar, y la directora del centro civil, Esperanza Casteleiro, son manifiestamente mejorables.Oficial de enlaceUna de las cosas que primero llaman la atención en las relaciones entre las dos agencias es que mientras en el Cifas está destinado un oficial de enlace del CNI, este último centro no acoge a ningún miembro de la inteligencia militar, como cabría suponer. La misión de ese oficial de enlace, según las fuentes consultadas por ABC, es en todo caso difusa, porque aunque se supone que sirve para engrasar las relaciones y evitar burocracia la documentación clasificada entre ambos organismos circula por otros canales seguros.«Nunca se ha recibido una oferta del CNI para que el Cifas tenga un oficial de enlace en el Centro, o cuando menos que sean alternativos; es decir, que durante un tiempo haya un agente suyo en el Cifas y luego al revés durante el mismo periodo de tiempo», destacan fuentes militares. Al margen de si afecta o no a la coordinación entre ambos organismos, «eso produce una sensación general de ser subalternos», añaden las mismas fuentes.Lo cierto es que nadie trabaja en el CNI sin ser sometido a los más exhaustivos controles para garantizar que esa persona no supone un riesgo para la seguridad y de ahí las reticencias para aceptar que un miembro del Cifas, o de cualquier otra agencia, opere en sus instalaciones; «pero eso no quiere decir que no haya interés en la agencia civil en colaborar con sus colegas militares», dicen las fuentes consultadas. En esa asimetría también es significativo que el CNI sí ha estado presente en cursos de inteligencia impartidos por las Fuerzas Armadas pero ha vetado la presencia de sus compañeros militares en los organizados por el centro, lo que justifican por razones de confidencialidad, aunque también tiene que ver esa menor especialización en buena parte del personal del Cifas.Los agentes del CNI hacen toda su carrera en el centro, lo que garantiza su preparación; el Cifas sólo es un destino más en las Fuerzas Armadas y algún mando llega allí sin especialización alguna en inteligencia Una de las cuestiones que mayor malestar ha creado internamente en el Cifas es el hecho, del que ya informó ABC, de que el CNI haya reclutado agentes entre sus filas; un asunto, por cierto, por el que ha sido señalado el citado oficial de enlace, del que en el centro militar se sospecha que fue uno de los posibles 'captadores'. En este caso, no obstante, las fuentes castrenses culpan también de esa circunstancia a la «falta de ambición de la cúpula del agencia militar» que ha desembocado en una «progresiva pérdida de vigor de la misma». Ante la ausencia de una figura que sea la autoridad máxima de Inteligencia -no son pocas las fuentes que piden que las agencias operen cada una en su ámbito, pero bajo un mismo paraguas-, el CNI se ha configurado, por tamaño, despliegue, eficacia, legislación y también por la vía de los hechos, en la autoridad de contrainteligencia nacional. Fuentes próximas al Centro, no obstante, recuerdan que el «trabajo de contrainteligencia militar está muy delimitado y de hecho después de la emboscada mortal a agentes del centro en Irak en 2004 se cedió ésta al ámbito del Cifas por decisión del Gobierno». En ocasiones, esta compleja relación cuando los ámbitos de actuación de unos y de otros no están claros han producido disfunciones importantes, como por ejemplo investigar las actividades de un oficial superior de las Fuerzas Armadas y no informar de ello al Cifas, aunque pareciera lógico que ese centro podía hacer aportaciones relevantes al caso.En el mismo sentido, el centro de la inteligencia militar está ausente de Ceuta y Melilla, a pesar de que ambas plazas son clave tanto por las unidades allí desplegadas, como por el hecho de que muchos de sus miembros sean de origen magrebí. También es muy relevante su situación geográfica, fronteriza con Marruecos. El CNI se escuda en que trabaja con el Ejército de Tierra, con el que tiene un acuerdo de colaboración.ProblemasLas fuentes consultadas afirman que en estas plazas ha habido muchos problemas, como el de un suboficial que decía que colaboraba con el CNI cuando pasaba a Marruecos sin que lo supiera el jefe de su unidad. Cuando ese mando preguntó al centro de inteligencia si era cierto, recibió una respuesta negativa que desembocó en una sanción al implicado.Según parece, en lugares como las comunidades autónomas o Cataluña se hacen falsas promesas para captar a personal militar, de forma habitual de la clase de tropa o suboficiales, con la promesa de que van a acabar formando parte del CNI, un centro que por sus posibilidades de hacer carrera suele resultar más atractivo que el Cifas.También, según las fuentes consultadas, hubo problemas con la gestión de la información obtenida por los equipos Humint de la inteligencia militar (personal desplegado sobre el terreno que obtiene la información de fuentes humanas) en una de las misiones en el exterior. El modelo de inteligencia, a debate Mientras en España el debate se centra en si son galgos o podencos, los países de nuestro entorno tienen, al menos sobre el papel, un modelo de inteligencia mucho más definido que el español. Las fuentes consultadas creen que ha llegado el momento de abrir un debate profundo sobre este asunto en España, donde muchos echan en falta una autoridad única de inteligencia, con un esquema claro de una agencia que se ocupe de la inteligencia interior, otra de la exterior, y una tercera militar, todas plenamente integradas para fomentar los flujos de información entre unos y otros. Las mismas fuentes advierten de que esa discusión debe hacerse al margen de los intereses políticos y que el nuevo modelo debería estar respaldado por una mayoría cualificada de las dos Cámaras. Pero incluso antes de que ese llegue, la primera decisión a tomar sería qué tipo de Cifas queremos, uno como el actual que tiene muchas limitaciones, o una agencia a pleno rendimiento, en la que se fomente la especialización, como sucede en muchos países de nuestro entorno. «Se gasta mucho dinero del contribuyente en ese centro, y lo lógico sería sacarle todo el partido», afirman los expertos consultados.El caso es que el jefe de los equipos Humint elevó una queja al teniente general Romero Losada, director del Cifas, que a su vez comunicó la protesta al Jemad. Este, según fuentes castrenses, tomó entonces una decisión que provocó un profundo malestar en el CNI: firmó, sin enviárselo antes a la directora del centro, Esperanza Casteleiro, el Plan Permanente de Inteligencia Militar. Casteleiro, que fue mano derecha de Margarita Robles en el Ministerio de Defensa, llamó a su jefa para protestar por esa decisión del Jemad y Robles intervino ante el máximo mando uniformado de las Fuerzas Armadas. La respuesta que recibió de éste es que ese asunto era competencia exclusivamente suya.En el CNI, mientras, hay una consigna clara de no enfrentarse al Cifas -mucho menos que trascienda cualquier polémica- y sus responsables se limitan a recordar que el centro actúa bajo las directrices del Gobierno, que saben que las quejas de la inteligencia militar son recurrentes pero que sí se entiende la función del Cifas y siempre estarán dispuestos a ayudar a esa agencia en lo que necesite. «Curiosamente, cuando personal de los dos centros coinciden en un tercer país las relaciones entre los agentes, salvo alguna excepción, suelen ser muy buenas», afirman fuentes castrenses. «Pero lo realmente importante es determinar si el modelo actual de inteligencia español es todo lo eficaz que podría ser, porque muchos pensamos que no», añaden.