‘Pueblo blanco azul’, memoria de la injusticia en la España interior
ResumenDice David Uclés de ella que “es la voz más inteligente de mi generación”. Y es verdad que la literatura de Azahara Palomeque no solo tiene muchos destellos de inteligencia, sino que además habla con voz propia. Pero hay algo más que une a ambos escritores. Si el autor de La península de las casas vacías nos sorprendió con el realismo mágico de la Guerra Civil, Azahara Palomeque también recupera nuestros traumas del pasado, pero con un estilo literario poco convencional.
Dice David Uclés de ella que “es la voz más inteligente de mi generación”. Y es verdad que la literatura de Azahara Palomeque no solo tiene muchos destellos de inteligencia, sino que además habla con voz propia. Pero hay algo más que une a ambos escritores. Si el autor de La península de las casas vacías nos sorprendió con el realismo mágico de la Guerra Civil, Azahara Palomeque también recupera nuestros traumas del pasado, pero con un estilo literario poco convencional. Y es esto lo que une a ambos autores: no solo pretenden escribir de nuestra memoria, sino que además nos quieren sorprender. Pueblo blanco azul es un texto que nos golpea y nos interpela en cada página. Pero no lo hace solo a través de la escritura. La nueva novela de Palomeque quiere ser oída, más que leída. Elaia, la protagonista de esta historia, desea gritarnos en cada frase las injusticias del pasado familiar, especialmente de la Guerra Civil y la posguerra. Pero también las injusticias del presente, de un pequeño pueblo del sur cada vez más abandonado, que nos recuerda a esa España interior que se vacía de personas, pero no de talento ni de oportunidades. Porque si hay un hilo conductor en todo el texto es el sentimiento de injusticia, una injusticia que viene del pasado y que nos lleva al futuro. Una injusticia, además, que tiene como punto de partida una sociedad llena de desconfianza, donde unos denunciaban a los otros y donde muchos inocentes se quedaron por el camino. Y todo ello quedó en la memoria de nuestros abuelos, testigos del horror y de la crueldad del ser humano, como la abuela de Elaia. La nueva novela de Azahara Palomeque tiene algunos puntos en común con uno de sus ensayos anteriores: Vivir peor que nuestros padres (2023). Si entonces la autora ya nos sorprendió con un estilo literario propio, Palomeque continua con esta forma de escritura más próxima a la expresión oral que a la expresión escrita. Y, de nuevo, la injusticia, aunque si entonces era generacional, ahora aborda temas más concretos como la inmigración, la sed de los pueblos que necesitan agua, el franquismo o la memoria. De cierta manera, la autora muestra un hilo de continuidad entre sus textos, no solo por el estilo literario, sino también en los temas que aborda. Pero, ¿por qué recuperar la Guerra Civil y la posguerra? Si hay una expresión repetida en el debate público, es aquello de conocer el pasado para no repetirlo. Pero lo cierto es que como como vemos en Ucrania, Gaza o Irán, la crueldad y la violencia nunca nos abandonan. Es por ello que mi interpretación de Pueblo blanco azul es más bien la expresión de una memoria identitaria, donde la autora nos cuenta sus raíces. De hecho, muchos lectores se verán reflejados en sus páginas: pequeñas poblaciones del interior donde gran parte de sus habitantes provienen de clases sociales modestas y cuyos hijos y nietos han tenido la oportunidad de estudiar y viajar. Cuando regresan, su identidad, en forma de memoria, sigue ahí y no pueden escapar de ella. Pero no recuerdan para no repetir, sino para saber quiénes son. Pueblo blanco azul usa un lenguaje más próximo a la poesía que a la prosa. Por eso, muchos lectores necesitarán más de una lectura para apreciar toda la riqueza poética del texto. Es un libro para ser leído con calma y sin prisa, disfrutando de cada frase y cada página, aunque en algunos momentos te falte la respiración para acabarlas. Y no solo porque las descripciones que hace de las torturas o la muerte son tremendamente conmovedoras, sino porque la autora consigue llevarte a un mundo que te atrapa y te envuelve. Y una última recomendación: el lector disfrutará mucho más del libro en papel que en una pantalla gracias a la cuidada edición de la editorial.