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Flick y las dos reflexiones del curso

Resumen

Dos frases de Hansi Flick , una al principio y otra al final, vertebran la temporada del Barça . “Los egos matan el éxito”, dijo en la sala de prensa de Vallecas . Un mensaje demoledor por cosas que estaba viendo desde la gira asiática y que no le gustaban demasiado. Una mala cara por un cambio, un lío entre dos amigos en el vestuario, un ahorro de energías en la presión, algún retraso de más en la estricta tabla de horarios del alemán, todo un sargento del tiempo.

Los egos. Dos frases de Hansi Flick, una al principio y otra al final, vertebran la temporada del Barça. La primera es de agosto. “Los egos matan el éxito”, dijo en la sala de prensa de Vallecas. Un mensaje demoledor por cosas que estaba viendo desde la gira asiática y que no le gustaban demasiado. Una mala cara por un cambio, un lío entre dos amigos en el vestuario, un ahorro de energías en la presión, algún retraso de más en la estricta tabla de horarios del alemán, todo un sargento del tiempo. A Flick le pareció demasiado tanto exhibicionismo para un vestuario que apenas había amasado el botín de Liga, Copa y Supercopa después de haber superado una larga y profunda crisis de identidad. La cosa amenazó con irse por la alcantarilla después del 4-1 en Sevilla, la derrota en el primer Clásico y el 3-0 de Londres. Sin embargo, y pese a ciertos malos augurios sobre los segundos años de Flick, mantuvo firme al grupo. Repitió Supercopa, roza la Liga; y en Copa y Champions tuvo opciones hasta la última jugada. Compitió y quiso.

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Las “cosas estúpidas”. La segunda frase de Flick data de hace algunas semanas, cuando todavía estaba fresco el golpazo europeo. Flick, que a sus 61 años ya conoce bien la delgada línea que recorre el estado de salud de un vestuario, mandó un recado sutil. “No hagamos cosas estúpidas”, reflexionó en voz alta. Le explican mucho, pero no todo. Y ese runrún sobre una posible salida de Raphinha no le hizo gracia. Los peores momentos del año para el Barça han sucedido sin él sobre el césped. Deco huele bien el vestuario. Ha formado parte de equipos de super-élite en diferentes culturas y sabe que, de vez en cuando, conviene airearlos. Para reforzar la competencia y/o evitar que las rencillas se enconen. En pocos casos, sin embargo, esas decisiones convergen con el deseo de hacer caja. Flick es concreto. No quiere egos ni dinero. Sólo un vestuario fuerte y de ganadores. No se puede ser más claro en dos frases.

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