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La despedida más triste

Resumen

Una será apoteósica, la de Dani Carvajal. Y una tercera es fantasmagórica, la de Dani Ceballos. Ceballos tiene contrato hasta el mes de junio de 2027. Pero es una evidencia que su camino y el del Real Madrid se separan este verano.

Hoy es día de despedidas en el Bernabéu. Una será apoteósica, la de Dani Carvajal. Otra, a lo grande, la de David Alaba. Y una tercera es fantasmagórica, la de Dani Ceballos. Ceballos tiene contrato hasta el mes de junio de 2027. Pero es una evidencia que su camino y el del Real Madrid se separan este verano. Durante la temporada se han roto muchas cosas en la Casa Blanca. Uno de los puntos duros de la campaña está en el enfrentamiento de Ceballos con Arbeloa. Una disputa desvelada por MARCA que tiene al andaluz fuera del equipo desde mediados de abril y sin jugar desde el 21 de febrero, en la derrota en Pamplona en la que salió señalado. Ante el Athletic, Ceballos vuelve a estar fuera de los planes. Es el rival ante el que el Madrid cierra la temporada. Lo mismo que ocurrió hace tres temporadas. Aquel 4 de junio, el Bernabéu despedía a un equipo que había sido campeón de Copa y llegado hasta semifinales en la Champions. “Dani, quédate”, reclamó la afición blanca al ser sustituido Ceballos al llegar a la hora de juego. El 23 de junio, el Madrid anunciaba el nuevo contrato. Detrás de esa renovación estaba el que puede haber sido el mejor tramo de Ceballos como jugador del Madrid. En la jornada 16, el Madrid visitó San Mamés y ganó 0-2. El utrerano fue novedad en el once de Ancelotti. Desde ese momento y hasta el final de la Liga sólo dejó de jugar en Girona, el día que los blancos perdieron 4-2 en Montilivi con cuatro dianas del Tati Castellanos. Renovó, se imaginó un futuro con mucho más peso en el equipo blanco. Pero la realidad es que nunca se ha vuelto a acercar a esos meses de 2023 en los que hasta volvió a meter la cabeza en la selección, aunque solo fuera para la primera lista de De la Fuente y no haya vuelto. Se fue Ancelotti, llegó Xabi Alonso y Ceballos estuvo a un paso, el verano pasado, de firmar por el Marsella. Pero, con todo acordado, se arrepintió y se quedó en el Madrid. Contó para Alonso hasta noviembre, cuando desapareció de manera radical de los partidos. Cayó el tolosarra, entró Arbeloa y su papel fue residual hasta la explosión de la relación. Sin despedida en el verde de Chamartín, Ceballos afronta semanas en las que debe decidir sobre su futuro. Le queda un año de contrato, pero a las dos partes les interesa alcanzar un acuerdo para que no se cumpla. No es que el Madrid lo vaya a regalar, pero sabe que no tiene sentido forzar la situación. Mientras, el Betis espera a ver si esta vez sí puede concretar el regreso de su hijo pródigo. Ceballos quiere, pero deberá poner de su parte.