Vuelve Whisky Live Madrid, un fin de semana para disfrutar sin complejos del destilado rey
ResumenEs buen momento para ser aficionado al destilado más noble. "No ha habido mejor whisky en la historia de la humanidad que ahora, no hay mejor época para consumirlo". Es el enfoque de Diego Borrás, formador de spirits, experto en barricas, y director de Whisky Live Madrid, la cita que los días 7 y 8 de noviembre juntará en su segunda edición a marcas y grandes tótems con cualquiera que deseé "tener una conversación" con esta bebida que se resiste a dejar de ser popular. El encuentro nació en Tokio en el año 2000 y ha pasado por París, Londres, Hong Kong, Singapur o Hamburgo antes de llegar el año pasado a Madrid y tratar de consolidarse esta vez en la nueva sede del hotel Meliá Madrid Princesa.
Es buen momento para ser aficionado al destilado más noble. "No ha habido mejor whisky en la historia de la humanidad que ahora, no hay mejor época para consumirlo". Es el enfoque de Diego Borrás, formador de spirits, experto en barricas, y director de Whisky Live Madrid, la cita que los días 7 y 8 de noviembre juntará en su segunda edición a marcas y grandes tótems con cualquiera que deseé "tener una conversación" con esta bebida que se resiste a dejar de ser popular. El encuentro nació en Tokio en el año 2000 y ha pasado por París, Londres, Hong Kong, Singapur o Hamburgo antes de llegar el año pasado a Madrid y tratar de consolidarse esta vez en la nueva sede del hotel Meliá Madrid Princesa. El foco principal, a diferencia de otras ferias, está en el consumidor final, alguien que empieza a querer saber de dónde viene lo que hay dentro de cada botella. Aun así, es aspirante a conocedor. "Somos quinceañeros", explica Borrás sobre el perfil medio del whiskero. "Pero este adolescente tiene ganas de aprender". Si por la edición anterior de Whisky Live Madrid pasaron unas 600 personas, este fin de semana se espera repetir. Hay público, tiene curiosidad, es más joven y es más femenino, alrededor del 35%, otro estereotipo que el salón cuestiona. Con una cuota del 22,2%, según Espirituosos España, el whisky sigue siendo el destilado más consumido en nuestro país -seguido de la ginebra y el ron-, a su vez uno de los cinco primeros mercados mundiales en facturación. Cae el volumen y sube el valor. "Podemos pensar que ahora se bebe mejor", deduce Borrás, si bien identifica la resistencia: "La gente que solo consume whisky como combinado, el clásico cubata", aunque la paradoja sea que es la misma gente que tira de la categoría. "El que bebe cócteles de whisky no tiene esa barrera porque conoce los sabores primarios", continúa. Además, mientras en Francia se bebe single malt, en España somos de blend. "El objetivo es disfrutarlo, no hace falta encasillarse en una determinada manera de beber whisky". El cambio, en un escenario global de consumo de alcohol a la baja, pasa por el ritual, lo diferente y las tendencias. "Una cosa es que el whisky sea muy caro y otra que sea exclusivo", admite este barcelonés con alma escocesa. "Hay whiskys fantásticos por ocho euros y otros de 500 o 5.000 euros que no son gran cosa. Se da un darwinismo en la maduración del whisky que hace que un stock más añejado o de mayor edad sea más caro". En WLM, entre unas 150 referencias de casi 40 destilerías, habrá whiskys de diario junto a bestias que acumulan décadas. Para acceder a estas joyas habilitan un rincón en el que, con fichas de cinco euros, se servirán dos cl. de un Glenfiddich Bonnie Prince Charlie (edición de los años ochenta en decantador de cerámica), un Macallan descontinuado de A Night On Earth: Scotland, un homenaje a Bomberger's, la mítica destilería de bourbon, o una sorpresa de Samaroli, el histórico embotellador independiente italiano. Entre los atractivos, la presencia de Dave Broom, uno de los críticos de whisky más importantes del mundo, y Billy Abbot, sabio aficionado al baijiu y los destilados atípicos, además de gran descubridor de rarezas. "Si Billy te da a probar algo, le tienes que escuchar", confirma Borrás, quien dará junto a ambos una primera cata-maridaje el viernes en el bar Relatives. Abbot estará el sábado con su cata Whisky del (otro) mundo, para la que traerá etiquetas de orígenes inusuales como Gales, Alemania o India. El programa empezará con una degustación a cargo de David de la Torre, chef de Don Panko, de tres maravillas japonesas (Hibiki 12 Años, Fuji Hokuroku Single Rice Grain y Kanosuke Single Malt Sherry Casks Vatted) y se cerrará con Esther Medina-Cuesta y el rol del mash bill (receta de distintos granos) en los whiskys de Michter's. El domingo, a la cata de Broom sobre embotelladores indie, habrá que sumar la de Manu Iturregui con el propio Diego para comparar barricas de jerez y bourbon. En ella presentarán la edición limitada de WLM de Sackman, la destilería urbana de Valdemoro, además de otra en barrica de oporto. Un plato fuerte será la sesión Mujeres a lo largo del whisky a cargo de Charlotte Barker, Janice Snowden y Hannah Boyle, lineup que abarca distintos frentes para conversar sobre el papel de la mujer en la industria. De su mano, se degustarán curiosidades como un Bushmills del 2000 o un Benriach de 31 años. Igual que la visita guiada a Sackman, no está incluido en el precio de la entrada (54,95 euros por día o 94,95 el bono), que sí da derecho a alguna gilda o pincho de tortilla, un par de cócteles y una copa glencairn para practicar en casa. Se beberán twist de clásicos como sazerac o rob roy formulados por 1862 Dry Bar, Relatives, Cheequitín y Masaru, bares que estarán en la after party del domingo en Bar Company.