La derecha lela compra el marco de Sánchez
ResumenPienso muchos días en Jaime Miquel, que fue el mejor analista demoscópico de España. Me acuerdo de su capacidad de de clavar los resultados -se notaba que era geógrafo en vez de sociólogo-, pero sobre todo de la intuición para entender la conversación social, esas corrientes que definen el momento político como si fueran un pico hormonal. La derecha ha arrasado en Andalucía, quédense con eso. Lo habría hecho más aún si el SALF de Alvise -alrededor de 100.000 votos- no se hubiera quedado fuera por el umbral del 3%, que le impidió acceder a los escaños.
Pienso muchos días en Jaime Miquel, que fue el mejor analista demoscópico de España. Me acuerdo de su capacidad de de clavar los resultados -se notaba que era geógrafo en vez de sociólogo-, pero sobre todo de la intuición para entender la conversación social, esas corrientes que definen el momento político como si fueran un pico hormonal. La derecha ha arrasado en Andalucía, quédense con eso. Lo habría hecho más aún si el SALF de Alvise -alrededor de 100.000 votos- no se hubiera quedado fuera por el umbral del 3%, que le impidió acceder a los escaños. PP y Vox crecieron 188.000 y 80.000 sufragios respectivamente, pese a los votos que les restara SALF. El voto a Alvise es el voto del hastío, digamos antisistema. O mejor dicho: antipolítico. Son los que están de acuerdo con que el activista se cuele en el Parlamento andaluz para analizar si hay restos de cocaína en los pomos de las puertas. Los que piensan que YA vivimos en un narcoestado en el que las alianzas internacionales son papel mojado. Es lo normal en la derecha populista: a Trump le han salido los groypers antisemitas y a Vox, Alvise. Pero, como bien decía Jaime, los antisistema son parte del sistema. Y la antipolítica, deduzco yo, es parte de la política. Sobre el repunte de Adelante Andalucía, imagino bien lo que me diría Jaime. Es el voto anticasta de la izquierda, el de los gamonales que salieron en 2014 en Burgos y que se canalizaron electoralmente en 2015 en Podemos. Iglesias, que mandó a su esbirro Maíllo a estrellarse en Andalucía, decepcionó a esta izquierda anticapitalista, antisistema... Al final se compró el chalé, se puso en línea con el machismo más recalcitrante e hizo uso de asesores y chóferes para que le calentaran el coche a Irene en las frías mañanas de invierno. Lo único en lo que cumplió fue en la plurinacionalidad -concepto que Miquel manejaba antes de que Redondo se lo apropiara-, pero una que encajará bien con los intereses de Sánchez, como se vio ayer. Del nacionalismo andaluz (tan deleznable como el resto) ni se acuerda. Haría bien la derecha en ignorar el discurso de la izquierda, que repite machaconamente que Moreno no ha revalidado la mayoría. Desde luego, quien no ha ganado es Montero, ni Iglesias, ni Yolanda..., políticos ya demasiado gastados por Sánchez. Esa también es la lección. ¡Cómo me gustaría hablar con Jaime y reírnos de los mequetrefes de Moncloa!