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Un 'respeto' por ganar

Resumen

"Como club ha crecido enormemente, ahora es reconocido en Europa y en el mundo como no lo era anteriormente", aseguraba Simeone en relación al Atlético en una de sus reflexiones posteriores al partido. Sin embargo, de puertas hacia adentro no son pocas las voces que entienden que esa posición ganada en el césped y en los despachos tampoco le alcanza para recibir el tratamiento que se le da a los más grandes del continente. Se acepta la derrota y se evitan las excusas, pero al mismo tiempo no se esconde que descorazonan ciertas decisiones de la UEFA. En este sentido, las dos últimas eliminaciones de la Champions, en octavos frente al Real Madrid la pasada temporada y en las semifinales de este curso frente al Arsenal, tanto las designaciones como las actuaciones arbitrales han tenido una influencia demasiado trascendental teniendo en cuenta lo ajustado de unos enfrentamientos que se decantan por detalles.

"Como club ha crecido enormemente, ahora es reconocido en Europa y en el mundo como no lo era anteriormente", aseguraba Simeone en relación al Atlético en una de sus reflexiones posteriores al partido. Sin embargo, de puertas hacia adentro no son pocas las voces que entienden que esa posición ganada en el césped y en los despachos tampoco le alcanza para recibir el tratamiento que se le da a los más grandes del continente. Se acepta la derrota y se evitan las excusas, pero al mismo tiempo no se esconde que descorazonan ciertas decisiones de la UEFA. En este sentido, las dos últimas eliminaciones de la Champions, en octavos frente al Real Madrid la pasada temporada y en las semifinales de este curso frente al Arsenal, tanto las designaciones como las actuaciones arbitrales han tenido una influencia demasiado trascendental teniendo en cuenta lo ajustado de unos enfrentamientos que se decantan por detalles. No hay que olvidar que la temporada pasada el Atlético se iría a la calle por el famoso doble toque de Julián en un penalti que nunca debió considerarse como fallado. De hecho, que fuera invalidado resultó tan indignante como que posteriormente desde la UEFA se aclarara que, efectivamente, debió repetirse. Cuando ya no había solución ni consuelo. Del mismo modo, tanto el arbitraje de Danny Makkelie en el Metropolitano como de Daniel Siebert, asistente de un VAR que no advirtió de que el penalti de Julián debía volver a lanzarse, en el Emirates refuerza el convencimiento de algunas voces de que el Atlético sigue sin contar con el respeto que tienen clubes con un mayor potencial económico y de marca para 'vestir' una final de Champions. Así, no se olvida lo discutible que fue el penalti que marcó Gyokeres en la ida, que el señalado a favor del Atlético precisó de la llamada del VAR y que la tecnología volviera a tener que entrar a corregir otra pena máxima con la que el colegiado iba a beneficiar al Arsenal. Una tenden cia que no cambiaría en el Emirates, donde la casera manera de impartir justicia acabaría por confirmar muchas suspicacias. Desde las pérdidas de tiempo locales desde que el Arsenal se puso por delante en el marcador hasta el descuento en el que apenas se jugó. Por no hablar de dos indiscutibles penaltis: a Giuliano, que no se señalaría al considerar que le precedía un fuera de juego pese a partir desde su campo, y a Griezmann, al limbo este supuestamente por una falta anterior de Pubill también difícil de justificar. Lo más indignante para los rojiblancos es que en ningún caso entró el VAR. Decisiones, tanto la temporada pasada como la actual, en defintiva, que no hacen más que acrecentar la impotencia, al sentir que sendas despedidas de la Champions no se correspondieron con una superioridad del rival sobre el campo, y la indignación por constatar que los arbitrajes también han acabado suponiendo un muro insalvable.