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El Mundo ·

La Policía francesa carga contra los manifestantes en Marsella

Resumen

Tras una manifestación de dos horas que ha transcurrido con normalidad, manifestantes y policía se han enfrentado al final del recorrido, lo que ha derivado en cargas policiales y uso de gas lacrimógeno contra los manifestantes. La Puerta de Aix, cerca del puerto, se está transformando en una gran barricada, que están levantando los manifestantes con las placas de metal y las vallas que encuentran por la calle. A la plaza van llegando jóvenes encapuchados vestidos de negro y a cara tapada. En un periodo de una hora los antidisturbios han lanzado gas lacrimógeno más de una decena de veces, lo que ha provocado salidas aceleradas de la plaza por las tres calles que no estaban bloqueadas por la Policía.

Vuelve la violencia a Marsella. Tras una manifestación de dos horas que ha transcurrido con normalidad, manifestantes y policía se han enfrentado al final del recorrido, lo que ha derivado en cargas policiales y uso de gas lacrimógeno contra los manifestantes. La Puerta de Aix, cerca del puerto, se está transformando en una gran barricada, que están levantando los manifestantes con las placas de metal y las vallas que encuentran por la calle. A la plaza van llegando jóvenes encapuchados vestidos de negro y a cara tapada. En un periodo de una hora los antidisturbios han lanzado gas lacrimógeno más de una decena de veces, lo que ha provocado salidas aceleradas de la plaza por las tres calles que no estaban bloqueadas por la Policía. El resto de accesos a la explanada estaban cortados por grupos de CRS contra los que los manifestantes lanzaban piedras, adoquines u otro tipo de morralla que iban encontrando. "No van a entrar aquí, hay que mantener la calma y no correr", han confiado tres jóvenes tapadas con hijab hasta la nariz. Estaban escondidas en un portal de una de las calles que daba a parar a la plaza. En su desembocadura esperaban cinco CRS contra los que chavales vestidos de negro lanzaban piedras mientras las chicas les gritaran que pararan. "¡No les provoquéis!", chillaban. En la otra punta de la plaza, la afluencia de manifestantes seguía su curso. La cola de la protesta entraba en la plaza de la Puerta d'Aix con sus carteles y banderas de Francia y Palestina. "Vosotros nos reprimís, nosotros resistimos"; "Estamos aquí incluso si Macron no quiere" y "Que le jodan a la Policía" son algunas de las misivas que podían leerse. Al grito de ACAB (acrónimo de All Cops Are Bastards -todos los policías son bastardos-) los manifestantes entraban en la plaza y cogían sitio, subidos a farolas, alféizares o cualquier superficie elevada, para observar la batalla campal desatada entre los manifestantes más violentos y los antidisturbios. Esta segunda jornada de manifestaciones ha estado marcada por el resentimiento de la población ante la prohibición inicial que impusieron las autoridades sobre todas las concentraciones convocadas en la región para este sábado. Tras lograr la luz verde de la Prefectura, jóvenes, adultos, adolescentes y retirados han reivindicado su derecho de reunión mientras cantaban con visible rabia proclamas contra la policía y el Gobierno de Emmanuel Macron. El temor a que la jornada terminara descontrolándose, expresado por dos agentes de Policía Nacional, empieza a materializarse en las calles de la ciudad: "Este sábado pueden pasar dos cosas: o no pasa nada, o la situación se desmadra". La ciudad ha contado con el doble de efectivos policiales, el despliegue de militares de la operación Sentinelle y restricciones al derecho de reunión con el fin evitar una nueva ola de violencia como la del fin de semana anterior. Sólo en Marsella hubo 100 detenidos y 500 establecimientos saqueados (el 16,7% del total nacional). "El fin de semana pasado perdimos el control de nuestra ciudad", confiesan fuentes policiales, que admiten no tener efectivos suficientes. También avanzan el número de policías con el que reforzarán su plantilla: hasta 2.000 efectivos se desplegarán hoy sobre las calles de la ciudad portuaria, tal y como prometió el pasado martes el ministro del Interior, Laurent Núñez, en su visita a la capital de la región de Bocas del Ródano. Más efectivos de CRS, ayer en Marsella, en una de las calles principales. Tras pelear con las autoridades regionales, que inicialmente habían prohibido todas las manifestaciones convocadas para hoy, la presión de los sindicatos logró desbloquear ayer un permiso para que pudieran llevarse a cabo las protestas contra la reforma del sistema educativo, el encarecimiento de la vida y la degradación de los servicios públicos. Así, en Marsella, el movimiento irá hoy de la mano de la Confederación General de los Trabajadores (CGT), que ha convocado la manifestación sindical. Finalmente el llamado "acto II" se desarrollará este sábado a las 14.00 horas de la tarde. Como anticiparon ayer sus dueños y trabajadores, la mayoría de los comercios de la ciudad foceana han amanecido blindados. Los pocos establecimientos del centro que han abierto esta mañana cuentan con guardias de seguridad privada a sus puertas, una receta polémica que el ministro del Interior aconsejó a los comerciantes de París y que ha sido replicada en Marsella. Ya desde las primeras horas del día se han desplegado largas hileras de furgones de Policía y CRS (los antidisturbios), y se puede divisar en las calles comerciales a los efectivos armados con fusiles. Además, han cogido posición en los alrededores de la rue de Canebière varios camiones de bomberos. Por algunas de las calles circulan camiones del Ejército. Aunque no habrá militares patrullando las calles, estos deberán vigilar los principales edificios públicos para evitar que los destrocen; en concreto, la Prefectura y el Ayuntamiento, que fue allanado por los vándalos el fin de semana pasado. Con las Fuerzas Armadas afianzando la seguridad de estos enclaves, afirman fuentes policiales, el resto del dispositivo podrá dedicarse a ejercer el control de las calles. Xavier, agente de Policía movilizado en Marsella este fin de semana. El agente Xavier libró el fin de semana pasado. Conoció los disturbios a través de la televisión y las redes sociales. "Hoy estamos todos movilizados", nos cuenta frente a la Prefectura. Será uno de los puntos más vigilados de este sábado, dado que está previsto que la manifestación desfile bordeándolo. A su juicio, todo refuerzo es "necesario" porque en Marsella "siempre hay falta de efectivos" y vendrá bien para controlar la ciudad. "No podemos descartar que la gente violenta de las periferias vuelva a desplazarse hasta el centro", advierte. No obstante, el "principal peligro" al que se enfrentan las fuerzas del orden no son tanto los grupos de vándalos, sino "que se junten los grupos con intención de hacer pillajes y la intervención de las fuerzas del orden con mucho gas lacrimógeno y otros instrumentos", señalan fuentes policiales del departamento. Aunque están decididos a evitar una secuela del episodio vivido el pasado sábado, la Policía es consciente de sus limitaciones para disipar este tipo de situaciones. "Nuestro problema es que no podemos utilizar la fuerza que se pone a nuestra disposición porque si lo hacemos, podemos ser procesados por la justicia", señala una fuente policial en alusión al uso de material disuasorio, como granadas aturdidoras u otro tipo de antidisturbios.