¿Por qué los centenarios no suelen tener cáncer? El secreto está en su sistema inmune
ResumenLa auténtica obsesión de Silicon Valley no es la inteligencia artificial, sino la longevidad. Los millonarios tecnológicos están invirtiendo fortunas para revertir el envejecimiento, pero cuando la ciencia habla de longevidad -aunque algunos lo traten como si pudieran ganarle la partida a la muerte- en realidad se refiere a aumentar la esperanza de vida saludable, es decir, que haya calidad de vida y disminuyan las enfermedades crónicas en esas existencias que se van alargando. Cada día existen más centenarios (100 años o más) y la investigación se está volcando en intentar averiguar por qué cada vez más personas logran alcanzar esa edad con cierta salud. Un trabajo de revisión internacional publicado en Nature Reviews Immunology analiza por qué muchas personas centenarias tienen una mayor resistencia a enfermedades asociadas al envejecimiento y la clave está en su sistema inmune.
La auténtica obsesión de Silicon Valley no es la inteligencia artificial, sino la longevidad. Los millonarios tecnológicos están invirtiendo fortunas para revertir el envejecimiento, pero cuando la ciencia habla de longevidad -aunque algunos lo traten como si pudieran ganarle la partida a la muerte- en realidad se refiere a aumentar la esperanza de vida saludable, es decir, que haya calidad de vida y disminuyan las enfermedades crónicas en esas existencias que se van alargando. Cada día existen más centenarios (100 años o más) y la investigación se está volcando en intentar averiguar por qué cada vez más personas logran alcanzar esa edad con cierta salud. Un trabajo de revisión internacional publicado en Nature Reviews Immunology analiza por qué muchas personas centenarias tienen una mayor resistencia a enfermedades asociadas al envejecimiento y la clave está en su sistema inmune. La publicación reúne a investigadores de varias instituciones como la Universidad Europea, la University of California Irvine, el Copenhagen University Hospital Hvidovre, el Hospital 12 de Octubre, la Universidad de Oviedo (como Carlos López Otín), la Universidad de Nebrija, la Lobachevsky State University o el Ciberfes (el Centro de Investigación Biomédica en Red de Fragilidad y Envejecimiento Saludable. La genética, un factor importante Hay muchos factores y los científicos realmente no saben cómo contribuye cada uno. Está claro que la suerte genética juega un papel importante, aunque en este sentido "un gen supuestamente protector en Japón no tiene por qué serlo en España y viceversa", explica Alejandro Lucía, catedrático de Fisiología del Ejercicio de la Universidad Europea y uno de los autores de este trabajo internacional. "Algunos estudios en hijos de personas longevas muestran que hay un 55% de heredabilidad de ser muy longevo", añade. Para saber másSalud. El secreto de la 'supercentenaria' Maria Branyas: un ADN privilegiado, un microbioma juvenil y 23 años menos de edad biológicaRedacción: CRISTINA G. LUCIO MadridEl secreto de la 'supercentenaria' Maria Branyas: un ADN privilegiado, un microbioma juvenil y 23 años menos de edad biológicaSanidad. Cuatro décadas de sanidad universal en España: "Hay que preparar el sistema para una sociedad más longeva"Redacción: PILAR PÉREZ MadridCuatro décadas de sanidad universal en España: "Hay que preparar el sistema para una sociedad más longeva" También influye la epigenética (el entorno y los hábitos de vida que pueden modificar la expresión de los genes sin alterar el ADN). El estilo de vida es realmente importante para evitar enfermedades y, por tanto, llegar en mejor estado a cierta edad. "Un estudio que han hecho en China ha demostrado que incluso dentro de los centenarios los que llevaban una vida sana: comer sano, moverse, buen sueño, actividad física y no fumar ni beber mucho tenían un 7% más de posibilidad de seguir vivos tras los 100 años. Y luego también la suerte que has tenido en tu vida. Si, por ejemplo, una persona de 90 años tiene una caída y sufre una fractura y lo hospitalizan, ahí muchas veces se empieza a venir abajo. La reserva funcional es como un muelle que tenemos los seres humanos y se va desgastando con la edad, pero hay algunos acontecimientos que hacen que le demos dos vueltas antes de tiempo: puede ser un disgusto muy grande o una enfermedad aguda que te deja las reservas por los suelos", apunta Lucía. El investigador, que es también miembro del Ciberfes, destaca que muchos de los trabajos de la revisión proceden de China porque "está imparable avanzando en ciencia. Mientras que en Europa vamos hacia atrás y EEUU está más preocupado de otras cosas, China está muy volcada en investigación y además son estudios amplios porque tienen mucha gente". De hecho, tienen una proporción menor de centenarios que en otros países -"Japón tiene ya 40 centenarios por cada 10.000 personas y China seis por cada 10.000, que son menos incluso que en EEUU", apunta Lucía-, pero con la cantidad de población que tiene el país alcanzan cifras altas de población de más de 100 años. Lucía indica que los centenarios son el 0,09% de la población global. "Es decir, que son personas muy especiales y mucho más si hablamos de semisupercentenarios (105 años) o supercentenarios (110 años), "esos suelen estar mejor que los que tienen 100 años", recalca. "El problema de los seres humanos según nos hacemos muy muy mayores es que es el grupo más heterogéneo que hay y, por tanto, es muy difícil sacar conclusiones". El catedrático explica que los centenarios "son como personas de 85 años: algunas están muy bien y son independientes, y otras están en silla de ruedas o tienen demencias". No son ajenos a la enfermedad cardiovascular, pero tienen menos consecuencias según Lucía. "Han llegado a los 100 sin los avances terapéuticos que hay hoy en día porque cuando tenían edad de sufrir un infarto no había estatinas para el colesterol ni los fármacos que tenemos ahora. Nos matan dos cosas: o cáncer o enfermedad cardiovascular y en este sentido la desarrollan más tarde y la aguantan mejor. Hay estudios de necropsias de gente de Okinawa, donde está la famosa zona azul, y algunos tenían coronarias muy limpias. Hay necropsias de centenarios italianos donde hallaron que tenían las coronarias bastante obstruidas, como corresponde a una persona de esa edad, pero no tenían muchas áreas de infarto". Un sistema inmune ideal No escapan tampoco a la enfermedad renal crónica, advierte Lucía, "pero es un daño mecánico al final, con la edad nos fallan los riñones". El cáncer, en cambio, han conseguido evitarlo. Un centenario puede tener un tumor, pero es más raro y suelen ser menos devastadores que en edad más joven. "Deberíamos hablar más bien de centenarias, porque son sobre todo mujeres. Han logrado esquivar el cáncer por el sistema inmune que tienen, superentrenado. Muchas de estas personas sobrevivieron al Covid porque vivían en residencias y lo pasaron cuando no había aún vacunas. Y los que nacieron antes de 1918 tienen todavía anticuerpos de la famosa gripe española que devastó Europa", indica Lucía. El investigador detalla que los centenarios tienen una "inmunobiografía muy especial": "Si es muy fuerte, el sistema inmune mata las células cancerosas pero también puede causar enfermedades autoinmunes. Ellos tienen un equilibrio muy fino para diferenciar los cuerpos propios de los extraños, dentro de los cuales están los tumores. Su sistema inmune es el ideal que deberíamos tener todos: muy citotóxico con las células precancerosas para eliminarlas de inmediato y muy tolerante con nuestros propios tejidos, no tiene autoinmunidad". Además, señala, su sistema inmune destruye los restos de daño celular que se van acumulando al hacernos mayores (autofagia) y han logrado domesticar el llamado inflammageing (acuñado por otro de los autores, el italiano Claudio Franceschi): la inflamación crónica de bajo grado que acompaña al envejecimiento. La inflamación existe en los centenarios, pero sus cuerpos tienen mecanismos para que no les afecte negativamente. Otro detalle que subraya Lucía es que su microbioma, su flora intestinal, es "superrica y superdiversa" y la obesidad tampoco se da en los centenarios. "Eso es importante porque la obesidad lo que hace es que almacenamos mucha grasa alrededor de las vísceras que es proinflamatoria y eso desregula nuestro sistema inmune, lo deja despistado en vez de estar a lo tiene que estar. De hecho, en el covid las personas con obesidad fueron las grandes víctimas del virus". El catedrático resalta que sin embargo no han seguido dietas especiales: "Ahora que está de moda la dieta tal o cual y el ayuno intermitente, los centenarios han hecho dieta normaloide: los que son gallegos siguen la dieta atlántica más gallega; los castellanos, la dieta más castellana; y los de Valencia, la más mediterránea". También le ponen azúcar al café, todo con moderación, y han llevado un estilo de vida tirando a sano, pero normal, aunque antes se hacía más actividad física que hoy en día, puntualiza. Realmente nadie tiene la respuesta de por qué estas personas han logrado esta lotería genética para tener ese sistema inmune. Lucía insiste en la conjunción de factores y considera a nivel personal que hay una especie de factor psicológico. "Son personas que se estresan poco y el estrés tiene una influencia en nuestro sistema inmune. Se toman la vida muy bien, ni por exceso ni por defecto. Son personas muy tranquilas y quizás eso tiene algún reflejo en tener un sistema inmune más homogéneo. Es la teoría de Claudio Franceschi también". Lucía se lamenta de que se trate el envejecimiento como si fuera una enfermedad y también de que no se tiene en cuenta a los centenarios en la ciencia. "No se han estudiado casi en medicina, por ejemplo, no hay ni un solo ensayo clínico en los que se les meta. El único ensayo aleatorio que se ha hecho es con ejercicio, donde se ha visto que mejoran, hecho por unos españoles de Zaragoza. Para mí es un hallazgo precioso que una persona centenaria pueda mejorar su fuerza con el ejercicio. Otro ejemplo maravilloso es un francés de 100 años que tenía el récord del mundo de una hora en el velódromo y mejoró su rendimiento con entrenamiento intenso de los 101 a los 103 años. Es impresionante, pero no hay estudios longitudinales, no sabemos si los pobres centenarios podrían aguantar ciertos tratamientos como la inmunoterapia, no están en las guías clínicas, no sabemos cómo manejar la hipertensión a esas edades o si tienen que tomar estatinas o no, porque no están en los ensayos clínicos". El investigador considera que habrá que estudiar más a los semisupercentenarios y los supercentenarios porque "llegar a los 100 años no es tan complicado, pero seguir sumando sí es difícil". Según Lucía, para llegar a 100 años "no hace falta nada especial, pero cada año a partir de 100 sí empieza a ser especial. Es decir, entre una persona de 50 y 51 años no hay ninguna diferencia, pero entre 100 y 101 sí la hay y de 101 a 102 ni te cuento, cada vez es más especial la diferencia". También debería hacerse un seguimiento longitudinal en el tiempo.