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Expansión ·

EEUU lanza la operación 'Paria Económico' para bloquear las fuentes de ingresos de Irán

Resumen

Hace diez días, Donald Trump anticipó una guerra económica "nunca vista" contra Irán, que su Administración llegó a equiparar con el histórico "Día D" de la Segunda Guerra Mundial, para intentar conseguir por la vía económica lo que no ha logrado por la de las armas: doblegar a la República Islámica y desbloquear el estrecho de Ormuz, cuyo prolongado colapso está poniendo en jaque la actividad y el crecimiento mundiales. Este lunes, el secretario del Tesoro de EEUU, Scott Bessent, desgranó las líneas maestras de esa ofensiva económica, bautizada como operación Paria Económico, cuyo principal objetivo es aislar aún más a Irán, que lleva años sufriendo severas sanciones económicas por parte de Occidente. En este sentido, el foco ya no se centra tanto en Irán, muy debilitado per se por el duro castigo económico recibido desde hace años y por la ofensiva militar de Estados Unidos e Israel, sino en aquellos países y empresas que aún mantienen vínculos económicos y financieros con el régimen de Teherán. "El Departamento del Tesoro (de EEUU) ha identificado todos los nodos, facilitadores y redes que Irán ha utilizado para el contrabando de petróleo y eludir sanciones", afirmó Bessent durante una rueda de prensa en la que advirtió de que de ahora en adelante "cualquier tipo de relación económica con este régimen asesino expondrá a los responsables a todo el alcance del poder estadounidense".

Hace diez días, Donald Trump anticipó una guerra económica "nunca vista" contra Irán, que su Administración llegó a equiparar con el histórico "Día D" de la Segunda Guerra Mundial, para intentar conseguir por la vía económica lo que no ha logrado por la de las armas: doblegar a la República Islámica y desbloquear el estrecho de Ormuz, cuyo prolongado colapso está poniendo en jaque la actividad y el crecimiento mundiales. Este lunes, el secretario del Tesoro de EEUU, Scott Bessent, desgranó las líneas maestras de esa ofensiva económica, bautizada como operación Paria Económico, cuyo principal objetivo es aislar aún más a Irán, que lleva años sufriendo severas sanciones económicas por parte de Occidente. En este sentido, el foco ya no se centra tanto en Irán, muy debilitado per se por el duro castigo económico recibido desde hace años y por la ofensiva militar de Estados Unidos e Israel, sino en aquellos países y empresas que aún mantienen vínculos económicos y financieros con el régimen de Teherán. "El Departamento del Tesoro (de EEUU) ha identificado todos los nodos, facilitadores y redes que Irán ha utilizado para el contrabando de petróleo y eludir sanciones", afirmó Bessent durante una rueda de prensa en la que advirtió de que de ahora en adelante "cualquier tipo de relación económica con este régimen asesino expondrá a los responsables a todo el alcance del poder estadounidense". "El reloj acaba de empezar a correr", enfatizó Bessent, dejando claro que la guerra económica sin precedentes contra el régimen iraní ya ha comenzado y que la Administración estadounidense golpeará sin contemplaciones a cualquier país, entidad financiera o empresa que preste respaldo a las redes financieras ilegales de las que hasta ahora se ha venido sirviendo el régimen para sobrevivir, amenazando con la exclusión inmediata del sistema bancario de EEUU a quienes incumplan el veto. Cinco áreas vitales De acuerdo con el secretario del Tesoro, las sanciones pondrán el punto de mira en "cinco de las arterias (económicas) más importantes" de las que Irán se sirve en otros países: los "activos digitales, la tecnología, el oro, la aviación y el transporte marítimo". Esto es, una ofensiva de amplio espectro con la que busca elevar el nivel de asfixia y aislamiento económicos del país. Entre los principales socios comerciales de Irán se encuentran China, Turquía y Emiratos Árabes Unidos. Bessent dio a entender este lunes que ninguno de ellos escapará a las iras estadounidenses si incumplen su órdago y mantiene lazos económicos y comerciales, incluido el gigante asiático. "Nadie está por encima del alcance de las sanciones estadounidenses", afirmó Scott Bessent al ser interpelado precisamente sobre China. "Los países no pueden alegar ignorancia respecto a que facilitan esta actividad. Quienes apoyan a Irán, compran y transportan su petróleo, facilitan el flujo de sus finanzas a través de bolsas de valores y zonas de libre comercio, dan la bienvenida a los vuelos iraníes y mantienen registros en su nombre, hacen la vista gorda ante las transferencias marítimas de combustible y los tránsitos terrestres, toleran el uso ilícito de sus bancos, ocultando al mismo tiempo el alcance de su complicidad", enumeró Bessent, quien añadió que si las naciones implicadas y aludidas no adoptan voluntariamente este bloqueo económico, EEUU actuará de forma unilateral y aquellos países que "sean lo suficientemente insensatos como para seguir haciendo negocios con este régimen" se enfrentarán a sanciones secundarias, aunque sin concretar cuáles serían esos castigos. En este contexto, la Oficina de Control de Activos Extranjeros de EEUU (OFAC, por sus siglas en inglés) trabaja ya en expedientes sancionadores sobre más de 60 entidades, personas y embarcaciones que permiten a Irán "obtener energía nuclear ilícita, tecnología, realizar operaciones cibernéticas y generar ingresos petroleros". Irán promete replicar Ante de que Bessent expusiera públicamente las líneas maestras de su plan de aislamiento económico, Irán ya había advertido de que responderá con firmeza a las nuevas sanciones de Estados Unidos, avisando de que este tira y afloja no llevará precisamente estabilidad a la región. El portavoz del Ministerio de Relaciones Exteriores de Irán, Esmail Baghaei, afirmó que su país no tiene "las manos atadas" y que cualquier apoyo internacional a las penalizaciones de Washington será considerado un "acto de guerra". Esto es, mientras que EEUU amenaza a cualquier país que colabore con Teherán, el régimen hace lo propio con quienes secunden la ofensiva de Trump. El anuncio del plan estadounidense coincidió con una fuerte devaluación de la moneda iraní, que este lunes registró un mínimo histórico.