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Expansión ·

Los bancos venden un récord de deuda con más riesgo por tercer año consecutivo

Resumen

Deutsche Bank, UniCredit, Crédit Agricole, Société Générale y Banco BPM se han lanzado al mercado en las últimas semanas para vender la deuda con más riesgo que puede emitir un banco, los conocidos como CoCos o bonos AT1. Y ha sido un éxito, al igual que las otras 59 colocaciones de estos instrumentos que ha habido en Europa en lo que va de año. Ni siquiera la crisis de la deuda soberana francesa ha sido un obstáculo, ni tampoco su contagio a otros países del continente o las revueltas ciudadanas. Los bancos europeos han vuelto a navegar por encima de las turbulencias y eso que los CoCos son sus bonos más sensibles a acontecimientos externos.

Deutsche Bank, UniCredit, Crédit Agricole, Société Générale y Banco BPM se han lanzado al mercado en las últimas semanas para vender la deuda con más riesgo que puede emitir un banco, los conocidos como CoCos o bonos AT1. Y ha sido un éxito, al igual que las otras 59 colocaciones de estos instrumentos que ha habido en Europa en lo que va de año. Ni siquiera la crisis de la deuda soberana francesa ha sido un obstáculo, ni tampoco su contagio a otros países del continente o las revueltas ciudadanas. Los bancos europeos han vuelto a navegar por encima de las turbulencias y eso que los CoCos son sus bonos más sensibles a acontecimientos externos. Nada ha impedido que 2026 vaya a ser el tercer año consecutivo con un volumen récord en emisiones europeas de CoCos. La cifra supera ya los 40.000 millones de euros, en línea, aunque algo por debajo, con las cuantías acumuladas en el mismo periodo de 2024 y 2025, según los datos de la firma de análisis CreditSights. Antes de este trienio, los 40.000 millones solo se habían alcanzado una vez en la historia de los bonos AT1. Fue en un año completo y sucedió en 2014, justo el primero después de que se crearan estos instrumentos nacidos para garantizar que no volviera a repetirse una crisis como la financiera de principios de siglo. El objetivo era dar a los bancos un instrumento de deuda que se asemejara a las acciones por su capacidad de absorber pérdidas y que sirviera como mecanismo de recapitalización para seguir en funcionamiento en momentos de turbulencias o para facilitar su venta o entierro sin tener que apelar al dinero de los contribuyentes. La novedad y la necesidad de llenar los colchones regulatorios provocó una explosión de emisiones en 2014, cuando el volumen llegó a los 42.000 millones. Al año siguiente ya fueron solo 33.000 millones y a partir de ahí las cifras se han movido en la horquilla de los 21.000 a los 36.000 millones en emisiones anuales. Hasta que llegó 2024 y los bancos ya llevaban 43.500 millones colocados en CoCos entre enero y octubre, para saltar a los 45.000 millones en las mismas fechas de 2025 y a los 40.000 millones actuales. Son tres años en los que el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ha amenazado con imponer aranceles mundiales y ha comenzado una guerra en Irán que ha cerrado el estrecho de Ormuz, y en los que los tipos de interés han vuelto a subir en Europa. Los CoCos de la banca no solo han resistido, sino que se han convertido en uno de los activos que más apetito despierta en el mercado. Su rentabilidad extra es uno de los reclamos. Los bonos pagan unos intereses superiores al resto de la deuda bancaria por el mayor riesgo que acarrean a sus dueños, ya que pueden ser volatilizados cuando hay problemas, como sucedió con Banco Popular o con Credit Suisse. Pero en caso contrario es un instrumento emitido por entidades con muy buen ráting que abona cupones del 6%, el 7% o incluso el 8% en estos momentos. Santander es el banco español con mejor calificación crediticia y en mayo realizó una emisión en dólares por el equivalente a 1.290 millones de euros. El cupón es del 7,25%. Deutsche Bank paga el 7% en euros y UBS ronda esa cota en la divisa estadounidense. Esos precios les han permitido capear cualquier temporal con un elevado apetito de los inversores, según señalan fuentes del mercado. Los CoCos ya no se consideran un instrumento exótico, sino una deuda que se busca tener en cartera para elevar la rentabilidad media de las inversiones, añaden. Los bancos están aprovechando, sobre todo porque tienen unos requerimientos regulatorios que cumplir y no les queda más remedio que renovar las colocaciones según vayan venciendo. Lo que hacen es elegir las ventanas en las que puede salir al mercado en mejores condiciones y evitar los momentos más convulsos, pero sin demasiado margen. Los españoles también se han sumado a la oleada de emisiones. BBVA y Unicaja se han unido a Santander este año y entre los tres suman 2.650 millones a la cifra europea. No son los más activos. UBS lleva cuatro emisiones en lo que va de ejercicio y roza los 5.000 millones vendidos en el mercado. BNP Paribas empata en número, pero por menos dinero. Se queda en 4.200 millones.