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El Infierno de Dante describe el impacto de un gran asteroide 500 años antes que la Ciencia

Resumen

«Abandonad toda esperanza, vosotros que entráis». Estas son las oscuras palabras con las que el Infierno imaginado por Dante daba la bienvenida a las almas de los condenados. Una célebre y ominosa advertencia, grabada en el umbral de la puerta del averno y que ... anuncia la desesperación eterna que aguarda a cualquiera que la cruce y entre en el reino de los caídos.

«Abandonad toda esperanza, vosotros que entráis». Estas son las oscuras palabras con las que el Infierno imaginado por Dante daba la bienvenida a las almas de los condenados. Una célebre y ominosa advertencia, grabada en el umbral de la puerta del averno y que ... anuncia la desesperación eterna que aguarda a cualquiera que la cruce y entre en el reino de los caídos. Dante Alighieri, el gran poeta florentino del siglo XIV, escribió su obra cumbre, la Divina Comedia, no solo como un viaje alegórico del alma a través del Infierno, el Purgatorio y el Paraíso, sino como una monumental enciclopedia del saber medieval. Su obra definió la cosmovisión del hombre occidental de la época.Sin embargo, lo que nadie sospechaba era que sus versos inmortales escondían, también, un secreto inesperado: todo un tratado de física de impactos planetarios asombrosamente adelantado a su tiempo.Durante más de cinco siglos, el descenso de Dante a los infiernos se ha leído exclusivamente en clave teológica: una tragedia espiritual, un tránsito pesado y silencioso producto del destierro divino. Pero una nueva investigación, liderada por Timothy Burbery, de la Universidad de Marshall, propone que la 'Divina Comedia' también es un gigantesco 'experimento mental' de geofísica.Noticia relacionada general No No Los enigmas del abismo ártico Graban por primera vez peces que nadan hacia atrás y tormentas de 'nieve marina' José Manuel NievesEl estudio, presentado ayer en la Asamblea General 2026 de la Unión Europea de Geociencias (EGU) en Viena, sugiere que Dante imaginó al Príncipe de las Tinieblas no como una figura etérea y maligna, sino como un impactador masivo de alta velocidad, un gigantesco asteroide que colisionó contra el hemisferio sur de nuestro planeta, perforando la corteza hasta quedar alojado en el mismo núcleo de la Tierra. No es de extrañar que, aún en la actualidad, usemos el término 'dantesco' para describir las más horribles desgracias y catástrofes, sean naturales o provocadas por el hombre.Un asteroide llamado LuciferEn su artículo, Burbery invita a fijarse en los datos que maneja la ciencia moderna, y a tratar al Lucifer de Dante como un cuerpo oblongo del tamaño de un asteroide. La descripción encaja de manera asombrosa con objetos celestes como Oumuamua , el misterioso visitante interestelar con forma de puro que cruzó nuestro Sistema Solar en 2017.«Dante -argumenta el investigador- concibió a Satanás como un impactador de alta velocidad que golpeó el hemisferio sur y perforó hasta el centro de la Tierra». La llegada de esta colosal masa rocosa siguió, por tanto, la aterradora lógica de un evento de extinción masiva. La escala del impacto 'dantesco' guarda, según el científico, un paralelismo escalofriante con el cráter de Chicxulub , dejado por el meteorito que hace 66 millones de años acabó con el reinado de los dinosaurios. Aquel asteroide, de unos 10 kilómetros de diámetro, liberó una energía equivalente a miles de millones de bombas atómicas, alterando el clima global y causando uno de los mayores episodios de extinción en la historia de la Tierra.Al igual que ocurre en los grandes cráteres de la Luna o Marte, el brutal impacto del Satanás de la Divina Comedia provocó un rebote de la corteza terrestre, creando el pico central del PurgatorioEn el Canto XXXIV del Infierno, Dante describe con precisión geológica la reacción del planeta a este impacto cataclísmico: «Por miedo de él la tierra, que aquí emergía, hizo del mar velo, y vino a nuestro hemisferio; y quizá por huir de él dejó aquí este vacío...»Esta es, en esencia, la descripción de un desplazamiento masivo de la corteza terrestre. La fuerza del impacto del 'Satanás/meteorito' obligó a la masa continental del hemisferio norte a retroceder, formando el cráter del Infierno de arriba hacia abajo.Al mismo tiempo, la inmensa cantidad de tierra desplazada y empujada hacia el lado opuesto del globo generó una elevación colosal: la montaña del Purgatorio, que es la segunda parte de la obra de Dante. Para visualizar este concepto complejo, basta con imaginar lo que ocurre cuando una gota cae sobre un estanque; tras el impacto que crea un cráter en el agua, un «pico central» rebota hacia arriba. En los grandes cráteres de impacto de la Luna o Marte, este pico central de roca pura es una característica geológica fundamental. Dante la llamó Purgatorio.Los nueve anillos: terrazas de impactoPero las similitudes no terminan ahí. A la luz de la ciencia moderna, los famosos nueve círculos concéntricos del Infierno de Dante dejan de ser meras gradas simbólicas de castigo moral. Y según el estudio de Burbery representan una descripción extraordinariamente precisa de la morfología de terrazas de múltiples anillos que se encuentran en un gran porcentaje de las cuencas de impacto.De hecho, estas enormes cicatrices cósmicas están presentes en todo el Sistema Solar. La cuenca de impacto Valhalla en la luna Calisto de Júpiter, o la cuenca Orientale en la Luna, muestran exactamente esa estructura de anillos concéntricos escalonados, creados por el colapso de la corteza tras una colisión hiperveloz. Dante cartografió de forma intuitiva la física de la velocidad terminal y la brecha en la corteza terrestre necesaria para que un objeto gigante alcance la compresión máxima en el centro de gravedad del planeta. Ya lo advertía el poeta cuando Virgilio, que le guiaba en su visita, le explica que han llegado al núcleo terrestre, «al punto al cual se atraen los pesos de todas partes».Sobrevivir a la colisiónOtra de las incógnitas de los impactos espaciales es si el meteorito se desintegra o sobrevive. A velocidades cósmicas, la mayoría de los asteroides se vaporizan instantáneamente debido a las enormes temperaturas de fricción. Sin embargo, hay excepciones documentadas, como el meteorito Hoba en Namibia, que cayó hace unos 80.000 años. Con sus 60 toneladas de hierro y níquel, es el meteorito intacto más grande de la Tierra; no se vaporizó, sino que reestructuró el suelo bajo él. Pues bien, el 'Satanás' de Dante está modelado exactamente bajo este mismo principio: un impactador físico, no vaporizado, que alteró permanentemente la arquitectura interna del planeta y quedó 'congelado' en el centro.¿Se podría decir entonces que el poeta florentino se adelantó a la ciencia moderna? En el siglo XIV, la ciencia estaba dominada por el dogma aristotélico, que consideraba los cielos como esferas perfectas e inmutables, y veía los meteoros como simples alteraciones de la atmósfera (de ahí el término meteorología).Pero según Burbery, al retratar la caída de 'Satanás' como un impacto físico de alta velocidad con efectos devastadores en la geología, «Dante ayudó a cambiar el paradigma occidental hacia el reconocimiento de los cuerpos celestes como agentes físicos de cambio». Es decir, que Dante descubrió, aunque de manera poética, la realidad de los meteoritos 500 años antes de que la ciencia moderna los empezara a tener en cuenta.Por eso, y a partir de ahora, la Divina Comedia ya no será solo una de las obras cumbre de la literatura universal, sino también un ejercicio prematuro y visionario de defensa planetaria que nos advierte de nuestra fragilidad ante los 'monstruos' que nos acechan desde la oscuridad del espacio.