Zumba, el imperio del ‘fitness’ latino que nació por error
ResumenPor un despiste, cada semana practican Zumba 15 millones de personas en los 189 países en los que se imparte esta disciplina deportiva, marca registrada desde 2001. “Con unos 16 años, impartía clases de aeróbic en Cali (Colombia). Era 1986 y llevaba la música electrónica en un casete que grababa de la radio, pero se me olvidó y solo tenía conmigo otra personal, con merengue, salsa... Ese día improvisé una coreografía y gustó mucho”, revela el bailarín Beto Pérez, fundador de la franquicia y del estilo de baile que fusiona pasos de fitness con ritmos frenéticos latinos.
Por un despiste, cada semana practican Zumba 15 millones de personas en los 189 países en los que se imparte esta disciplina deportiva, marca registrada desde 2001. “Con unos 16 años, impartía clases de aeróbic en Cali (Colombia). Era 1986 y llevaba la música electrónica en un casete que grababa de la radio, pero se me olvidó y solo tenía conmigo otra personal, con merengue, salsa... Ese día improvisé una coreografía y gustó mucho”, revela el bailarín Beto Pérez, fundador de la franquicia y del estilo de baile que fusiona pasos de fitness con ritmos frenéticos latinos. Bachata, reguetón, cumbia... para subir las pulsaciones y quemar calorías, unas 800 a la hora si se realiza con ganas. Y, las clases, en un principio llamadas de Rumba (que en Colombia significa salir de fiesta), se empezaron a llenar. “Me convertí en coreógrafo de Sony Music, de Shakira [de su álbum Pies Descalzos, de 1995; y de la actuación de la cantante en la clausura del Mundial de Fútbol de Brasil en 2014], de anuncios de televisión... Y me fui a EEUU a trabajar, a Miami, sin saber nada de inglés”, resume Pérez de visita en Madrid. Allí, por una asidua a sus sesiones, conoció a sus dos socios, Alberto Perlman y Alberto Aghion, con los que acuñó el nombre comercial de Zumba, por internacionalizar y comercializar el concepto hace 25 años. “Pero llegó el atentado contra las Torres Gemelas y todo se vino abajo. La gente ya no quería comprar vídeos para bailar y estuvimos a punto de quebrar, llegándonos a quedar con solo 1.000 dólares en la cuenta de Zumba, hasta que la compañía Kellogg’s nos ofreció grabar un DVD [para regalar con sus cereales Frosties, los de la mascota Tony the Tiger] para atacar la obesidad en la población infantil. Habíamos contratado a un chico para que se pusiera el disfraz de tigre, pero preferí hacerlo yo mismo”, confiesa Pérez. La empresa firmó un contrato por tres años “que salvó el negocio”. Para extender sus ritmos, entonces los tres Albertos apostaron por formar a instructores para que enseñaran la disciplina a muchos más monitores y “25 años después somos la compañía más grande de fitness del mundo”, destaca Pérez, que, aunque no aporta datos económicos del negocio asegura que la empresa da beneficios. “Para crecer hay que delegar, aunque afecte al ego. Y fue una sabia decisión: ahora tenemos 183 master trainers alrededor del mundo, cada uno con su territorio, que diseña los entrenamientos semanales”. En España, las encargadas de enseñar Zumba a todos los monitores de gimnasio son Jessica Expósito, Virginia Escámez, Marta Formoso y Diana Serena. La novedad de la compañía, ahora que el cardio no es suficiente para estar en forma, es Zumba Lift, que suma pesas a los pasos de baile; “mi nuevo bebé”. ¿Se imaginaba una repercusión mundial de la improvisación casual de un adolescente? “Sí, porque desde joven quería ser exitoso; no por ser famoso ni millonario, sino por sentirme pleno y vivir tranquilo y bien; aunque reconozco que jamás pensé poder cambiar tanto las rutinas de tanta gente”, destaca Pérez, que dentro de Zumba se define como “el científico loco que se inventa las cosas; Perlman se encarga de vender y Aghion, de cuidar el dinero”. Elegir a buenos socios es clave para triunfar en los negocios, subraya Pérez: “Los tres nos admiramos y respetamos el trabajo del otro; somos muy legales y honestos. Formamos un buen equipo. Y no hemos tenido problemas ni nos hemos peleado nunca en estos 25 años”.