Rebelión en el mundo MAGA para destituir a Donald Trump: "Es un lunático genocida"
ResumenEn 1967, los legisladores estadounidenses ratificaron la 25ª enmienda constitucional para definir los pasos a seguir para, en caso por causas extraordinarias, propiciar un traspaso de poderes. La cuarta sección, que nunca ha sido invocada, dice así. "Si el vicepresidente y la mayoría de los funcionarios principales de los departamentos del Ejecutivo, o de otro órgano como el Congreso, según lo disponga la ley, transmiten al presidente pro témpore del Senado y al presidente de la Cámara de Representantes su declaración escrita de que el presidente está incapacitado para desempeñar las facultades y obligaciones de su cargo, el vicepresidente asumirá de inmediato las facultades y obligaciones de dicho cargo como presidente interino". La posibilidad de que algo así pueda ocurrir próximamente son pocas, poquísimas, pero el hecho de que ahora mismo sea uno de los principales temas de discusión en Washington, y que haya puesto de acuerdo a la oposición Demócrata y a algunas de las principales figuras del mundo MAGA, sintetiza bien la deriva actual.
En 1967, los legisladores estadounidenses ratificaron la 25ª enmienda constitucional para definir los pasos a seguir para, en caso por causas extraordinarias, propiciar un traspaso de poderes. La cuarta sección, que nunca ha sido invocada, dice así. "Si el vicepresidente y la mayoría de los funcionarios principales de los departamentos del Ejecutivo, o de otro órgano como el Congreso, según lo disponga la ley, transmiten al presidente pro témpore del Senado y al presidente de la Cámara de Representantes su declaración escrita de que el presidente está incapacitado para desempeñar las facultades y obligaciones de su cargo, el vicepresidente asumirá de inmediato las facultades y obligaciones de dicho cargo como presidente interino". La posibilidad de que algo así pueda ocurrir próximamente son pocas, poquísimas, pero el hecho de que ahora mismo sea uno de los principales temas de discusión en Washington, y que haya puesto de acuerdo a la oposición Demócrata y a algunas de las principales figuras del mundo MAGA, sintetiza bien la deriva actual. Congresistas, senadores, pero también algunos de los conspiradores e influencer conservadores más poderosos del país creen que Donald Trump ha perdido la cabeza y que sus amenazas de acabar en las próximas horas con "toda una civilización" son la última línea roja. Se habían distanciado con el caso Epstein, con la decisión de atacar Irán en general, pero ahora van más allá y se multiplican las peticiones para buscar un impeachmentdel presidente, un juicio político para que el Congreso pueda destituirlo (algo que se intentó dos veces en su primer mandato) o directamente para que el vicepresidente asuma el poder. "ALERTA DE CRIMEN DE GUERRA!! Trump ha dicho que 'Toda una civilización morirá esta noche, para no volver jamás'. La definición de genocidio es destruir una civilización/pueblo entero! Trump suena literalmente como un supervillano desquiciado de una película de Marvel. ¡¡¡ESTO NO ES POR LO QUE VOTAMOS!!!", denunció Alex Jones, un presentador y podcaster con millones de seguidores que fue condenado por acosar a las familias de niños asesinados en una matanza escolar, después de estar años sosteniendo que eso nunca había ocurrido, y que explora en las últimas horas en su programa cómo se puede echar al presidente. "Hay que enfrentarse a Trump y dejar que finja que es presidente... decir que está pasando por un problema de salud y dejar que Vance tome el relevo", propuso su invitado Robert Barnes. "Hay que invocar la 25ª enmienda. Es un lunático genocida. Nuestro Congreso y nuestras fuerzas armadas deben intervenir. Esto es una locura", instó Candace Owens, otra figura destacadísima del universo MAGA y difusora también de las conspiraciones más increíbles. Incluyendo que la mujer de Emmanuel Macron es transexual, por lo que ha sido denunciada. "¡¡¡ENMIENDA 25!!! Ni una sola bomba ha caído sobre Estados Unidos. No podemos aniquilar a toda una civilización. Esto es maldad y locura", coincidió Marjorie Taylor Green, caída en desgracia pero hasta hace poco congresista en Georgia y una de las más fervientes defensoras de Trump y el trumpismo. En tiempo récord, Trump ha perdido el apoyo de algunas de las figuras esenciales para entender su triunfo, como las mencionadas, pero también Tucker Carlson, Ann Coulter, Megyn Kelly o Joe Rogan. En el episodio del lunes de The Tucker Carlson Show, Carlson, amigo personal de Trump hasta hace unas semanas, cuando empezaron los insultos y amenazas, dijo "¿Quién te crees que eres? ¿Estás tuiteando la "palabra con F" en la mañana de Pascua? Así que, obviamente, te estás burlando de la religión de Irán. Bien. Si buscas una guerra religiosa, esa es una buena forma. Ninguna persona decente se burla de las religiones de los demás (...) Hemos bombardeado intencionadamente infraestructura civil. Eso es totalmente inaceptable. No bajo las leyes falaces de algún organismo internacional, sino bajo la ley moral, la ley de Dios. Matar a no combatientes que no han hecho nada malo —que son personas creadas por Dios— es inmoral", afirmó criticando al presidente e instando a los altos cargos del país a no cumplir órdenes ilegales. "Realmente desearía que los 'expertos legales' no hubieran puesto el grito en el cielo por cada pequeña cosa que hizo Trump, para que pudieran hablar con autoridad ahora que realmente está cometiendo crímenes de guerra", denunció Ann Coulter, una de las grandes figuras del periodismo conservador en los últimos 20 años. "¡Despierten! Está pidiendo un ataque nuclear. Busquen su destitución de inmediato", instó Anthony Scaramoucci, el alto cargo que antes cesó (apenas en 10 días) en su puesto en la primera administración Trump como director de Comunicación de la Casa Blanca. El ex asesor de Trump, Steve Bannon, gurú de la derecha alternativa en todo el planeta, no se ha pronunciado sobre la 25ª enmienda, pero en una cadena de mensajes de texto con Jeffrey Epstein, en 2018, pareció abogar por la destitución de Trump de su cargo. Algo que sus enemigos dentro de las guerras civiles MAGA, nunca han olvidado. Las posibilidades de invocar esa enmienda son muy pequeñas. Para empezar porque JD Vance, un partidario del líder, está fuera del país, en Hungría, apoyando al prorruso Viktor Orban. Y segundo, porque el Congreso tendría que respaldar una decisión de destitución por mayoría de dos terceras partes en ambas cámaras. Ahora mismo está en receso, pero el texto de la enmienda contempla esa posibilidad dentro de los plazos requeridos para una decisión inédita y de consecuencias imprevisibles. Los Demócratas llevan días pidiéndolo y ya hay decenas y decenas de ellos. "Si yo estuviera en el gabinete de Trump, pasaría la Pascua llamando a abogados constitucionalistas para consultar sobre la 25 enmienda. Está total y absolutamente desquiciado. Ya ha matado a miles. Va a matar a miles más", reaccionó el primero el senador Chris Murphy (demócrata por Connecticut). "Debemos invocar la 25 enmienda y destituir a Trump. Amenazar con cometer crímenes de guerra es una violación flagrante de nuestra constitución y de los Convenios de Ginebra", dijo ayer el congresista californiano Ro Khanna, uno de los que logró que sus compañeros republicanos votaran a favor de desclasificar los papeles de Epstein, derrotando a la Casa Blanca. "Algo anda muy mal con este hombre. Claramente, como mínimo, necesitamos que le hagan una evaluación psicológica. Está desquiciado. Está fuera de control, y esto no es propio de un presidente", dijo anoche el líder de los demócratas en la Cámara de Representante, Hakeem Jeffries. Otros demócratas, incluidas las representantes estadounidenses Yassamin Ansari de Arizona y Melanie Stansbury de Nuevo México, también pidieron recurrir a la enmienda para destituir a Trump y hablan de un impeachment al secretario de Defensa, Pete Hegseth. "Esta es una persona sumamente enferma. Todo republicano que se niegue a unirse a nosotros para votar en contra de esta guerra caprichosa y evitable será responsable de cada una de las consecuencias de lo que demonios sea esto", dijo Chuck Schumer, líder de la minoría en el Senado. En las últimas semanas, las preocupaciones y denuncias por el estado del presidente, tanto físico como mental, se han multiplicado. Ya no son sólo los tobillos hinchados, los problemas de circulación, los moretones o los rumores de visitas en secreto a hospitales. Trump ha perdido el control en sus mensajes en redes sociales. Los ejemplos más claros son los últimos tuits sobre Irán, hablando de "abrir los putos estrechos" o llamando "malditos cabrones" a los dirigentes del país, además de hablar de "destruir su civilización". Pero también en sus apariciones públicas, mucho menos numerosas que hace seis meses. En las últimas semanas, en medio de la guerra, se ha puesto a bailar, a hablar de las cortinas de un salón o de las obras de su sala de baile. El lunes, en los jardines de la Casa Blanca, les habló a los niños de cinco años que jugaban con huevos de Pascual sobre Joe Biden y de cómo el ex presidente, que odia con todas sus fuerzas, firmaba los documentos con un autopen.