El PP pierde la mayoría absoluta y dependerá de Vox para gobernar
ResumenPor poco, pero Andalucía ha respondido con un no a la insistente petición de Juan Manuel Moreno de una “mayoría suficiente” para gobernar sin el “lío” que supone depender de Vox. A pesar de su holgada victoria, con cerca de 19 puntos más que el PSOE, el candidato del PP pierde cinco escaños y con ellos la mayoría absoluta, con más del 99% escrutado. De 58 escaños, pasa a 53, por debajo de los 55 necesarios para ser investido sin necesidad de que dé luz verde ningún otro partido. El PSOE, con la ex número dos del Gobierno central María Jesús Montero al frente, cosecha su peor resultado histórico en la comunidad, pasando de 30 a 28 escaños, pero su retroceso es menor de lo que dentro de las propias filas socialistas temían en la última semana.
Por poco, pero Andalucía ha respondido con un no a la insistente petición de Juan Manuel Moreno de una “mayoría suficiente” para gobernar sin el “lío” que supone depender de Vox. Aunque no le guste, Moreno tendrá “lío”. A pesar de su holgada victoria, con cerca de 19 puntos más que el PSOE, el candidato del PP pierde cinco escaños y con ellos la mayoría absoluta, con más del 99% escrutado. De 58 escaños, pasa a 53, por debajo de los 55 necesarios para ser investido sin necesidad de que dé luz verde ningún otro partido. El PSOE, con la ex número dos del Gobierno central María Jesús Montero al frente, cosecha su peor resultado histórico en la comunidad, pasando de 30 a 28 escaños, pero su retroceso es menor de lo que dentro de las propias filas socialistas temían en la última semana. En una noche de fuerte incremento de la participación, del 56,1% al 64,7%, el nacionalismo de izquierdas, encarnado por Adelante Andalucía, se erige como fuerza emergente y foco de resistencia en el campo progresista: logra casi el 10% del voto, pasa de dos a ocho escaños y supera por tres a Por Andalucía, la coalición que aúna a la histórica Izquierda Unida con Podemos y Movimiento Sumar, que salva por los pelos su grupo parlamentario al mantener los cinco que tenía. En un panorama bastante estable —el PSOE pierde dos, Vox gana uno, Por Andalucía se queda igual—, sobresalen dos fenómenos casi simétricos, de signo contrario: el PP pierde cinco escaños, Adelante gana seis. La pérdida de la mayoría absoluta del PP está conectada con el despegue del nuevo andalucismo. Los populares ceden asientos en Cádiz y Sevilla, las dos plazas más fuertes de Adelante, y en Huelva, Málaga y Córdoba, tres de las cuatro provincias en las que irrumpe el partido nacionalista. El PP pierde cinco escaños con 143.000 votos más porque un nuevo fenómeno ha aflorado y ha torcido sus planes. El 17-M depara el cuarto triunfo consecutivo del PP en el ciclo electoral, si bien es una victoria amarga al perder la mayoría absoluta en la comunidad más poblada del país. El barón que presume de “moderado” necesitará a Vox. También por cuarta ocasión seguida, el bloque de la derecha supera el 50% de los sufragios. Ahora bien, la izquierda incrementa su representación, pasando de 37 a 41 escaños, gracias al tirón de Adelante Andalucía, que cuadruplica su representación. En la gran comunidad del sur no se ha dado, gracias al partido encabezado por José Ignacio García, el proceso de derechización que sí ha tenido lugar en las otras tres que han celebrado elecciones desde diciembre. La posición de partida de Moreno (Barcelona, 56 años) era diferente a la de sus predecesores en este ciclo electoral, María Guardiola en Extremadura, Jorge Azcón en Aragón y Alfonso Fernández-Mañueco en Castilla y León. El candidato popular era el único que, según todas las encuestas, tenía a su alcance la mayoría absoluta. Pero, al mismo tiempo, también era el único que podía perderla, porque solo él la tenía. Y la ha perdido, lo que enturbia el balance de su victoria, conseguida en todas las provincias: Huelva, Cádiz, Málaga, Granada, Almería, Jaén, Córdoba y Sevilla. El considerado barón más centrista del PP, el que no deja de repetir las palabras “moderación” y “serenidad”, pierde un punto y medio, se queda en un 41,5% y se deja cinco escaños. Moreno ha conseguido más escaños que toda la izquierda junta, por lo que valdría con la abstención del partido de Santiago Abascal para su investidura. El líder del PP andaluz ya necesitó a Vox —en aquella ocasión, su voto favorable junto con el de Ciudadanos, no solo su abstención— tras las elecciones de diciembre de 2018, cuando hizo cesiones en inmigración, género y memoria para conquistar el poder. Está por ver qué está dispuesto a entregar ahora y hasta qué punto es compatible con su rol de referente del ala moderada del partido de Alberto Núñez Feijóo. Vox ya ha advertido que quiere imponer la “prioridad nacional” en el acceso a ayudas, como ya ha conseguido en sus acuerdos en Extremadura y Aragón. Si consigue los apoyos necesarios, Moreno inaugurará su tercer mandato a frente de la Junta. Si completa la legislatura, sumará más de 11 años en el Palacio de San Telmo. Sonriente, restando importancia a la pérdida de escaños y de la mayoría absoluta, Moreno compareció tras conocer los resultados para destacar que había recibido más votos que en 2022, por lo que se puso como nota “sobresaliente”, aunque admitió que se le había escapado la “matrícula de honor”. A Vox no lo mencionó. Pero a partir de este lunes le resultará difícil seguir su estrategia habitual de ignorarlo. La noche supone un retroceso para el PSOE. Elegida en febrero del año pasado secretaria general del partido en Andalucía en sustitución de Juan Espadas, que obtuvo 30 escaños en 2022, su candidata, María Jesús Montero (Sevilla, 60 años), no solo no ha conseguido colocar al partido más arriba de lo que lo dejó el exalcalde de Sevilla, sino que lo ha llevado a un nuevo suelo. Eso sí, es un suelo más alto del que llegaron a temerse en su partido. Pasa de 30 a 28 escaños y se queda por debajo del 23%. Los tiempos en que el PSOE dominaba la política andaluza no son historia, políticamente son prehistoria, tal ha sido la velocidad de retroceso de un partido que hace apenas 20 años cosechaba en autonómicas más de dos millones de votos y rondaba el 50% de las papeletas, cuando ahora no llega al 23%. Son las quintas elecciones seguidas, contando todo tipo de convocatorias, en las que el PP se impone al PSOE en el que fuera fortín socialista, hoy feudo popular. En una noche de derrota, al PSOE le queda al menos la posibilidad de aferrarse al discurso que presenta al PP como un partido rehén de Vox, al haber perdido Moreno la mayoría absoluta. Cariacontecida, sin ocultar su decepción, Montero anunció tras conocer la bajada de su partido que el PSOE ejercerá la “oposición” con “rigor”, de forma “seria” y “responsable”, centrándose en la defensa de los servicios públicos. Y trató de disipar cualquier discusión sobre quién será el principal adversario del PP. El PSOE, dijo, es “la única alternativa”. Aunque Vox consigue en Andalucía la marca más baja de las cuatro elecciones del ciclo, con menos de un 14%, por debajo de Extremadura (16,9%), Aragón (17,9%) y Castilla y León (18,9%), el partido que en Andalucía encabeza Manuel Gavira (Cádiz, 56 años) puede presumir de un saldo positivo por dos motivos. El primero, porque crece por por cuarta cita autonómica seguida tanto en votos como en escaños, aunque esta vez solo gane uno, pasando de 14 a 15. Se confirma la ralentización, pero sigue creciendo. El segundo motivo para un balance positivo, el más importante, es que Vox será decisivo para la investidura de Moreno, como lo ha ha sido para las de María Guardiola en Extremadura y Jorge Azcón en Aragón y lo será para la de Alfonso Fernández-Mañueco en Castilla y León. Gavira dispondrá así de una llave que Vox ya tuvo, junto a Ciudadanos, tras las elecciones de diciembre de 2018, cuando la ultraderecha irrumpió en las instituciones teniendo como cabeza de cartel al juez Francisco Serrano. Esa condición de partido decisivo la perdió Vox con Macarena Olona en 2022 y la recupera ahora con Gavira. Si antes de iniciarse el ciclo electoral el PP dependía de Vox en tres de las cuatro comunidades que iban a celebrar comicios, Extremadura, Aragón y Castilla y León, ahora depende en las cuatro, también en Andalucía. “Somos decisivos por cuarta vez en cuatro elecciones”, celebró Santiago Abascal tras conocer los resultados, mostrándose satisfecho a pesar de la tímida subida. A Gavira le preguntó la prensa si Vox querrá entrar en el Gobierno: “Ya se verá”, respondió. Tampoco Abascal habló de entrar en el Ejecutivo, como sí ha hecho Vox en Extremadura y Aragón. El nacionalismo andaluz coge vuelo. El acontecimiento de la noche en la izquierda, una de las grandes sacudidas al mapa electoral andaluz, es el fuerte crecimiento de Adelante Andalucía, el partido andalucista creado por la exdirigente de Podemos Teresa Rodríguez. Capitaneado por José Ignacio García (Jerez de la Frontera, Cádiz, 38 años), Adelante consigue ocho diputados, lo que le proporciona grupo propio, que el nacionalismo no tenía desde hace 18 años, cuando se hundió el Partido Andalucista. Además, se convierte con diferencia en la fuerza más votada de la izquierda alternativa, adelantando con holgura a Por Andalucía, la coalición que integra a IU, Podemos, Movimiento Sumar, Iniciativa del Pueblo Andaluz, Verdes Equo, Alternativa Republicana y Alianza Verde. Adelante se hace fuerte en Sevilla y Cádiz con dos escaños en cada plaza, pero alcanza además representación en todas las provincias salvo Almería y Jaén. Su éxito refrenda la tendencia a la subida a la izquierda del PSOE de fuerzas nacionalistas autónomas, desconectadas de organizaciones de ámbito estatal. En Cádiz ciudad, Adelante ha sido segunda fuerza política, con cerca de un 25% del voto, solo por detrás del PP. En una comparecencia tras el escrutinio, García afirmó que el PP había perdido la mayoría absoluta gracias a la fuerza del “andalucismo” y a una izquierda que no es “muleta del PSOE” y que muestra “alegría”. A su espalda estaba la exdirigente de Podemos Teresa Rodríguez, fundadora del partido, que este mismo domingo anunció que se está tratando de un cáncer, una enfermedad con la que hasta ahora había estado lidiando sin hacerlo público. García aprovechó su comparecencia para anunciar que Adelante se presentará a las generales y a las municipales para estar “en cada ayuntamiento”. La jornada es decepcionante para Por Andalucía, la coalición liderada por Antonio Maíllo (Lucena, Córdoba, 59 años), coordinador federal de IU, que se ve adelantada por Adelante. No obstante, le queda el alivio de mantener sus cinco escaños y con ellos su grupo parlamentario. Solo cediendo uno, lo habría perdido. “El resultado no cumple con nuestras expectativas de crecimiento”, declaró Maíllo. Andalucía se convierte en la tercera plaza consecutiva, tras Aragón y Extremadura, en la que el agitador ultraderechista Alvise Pérez fracasa en su intento de meter a su partido, Se Acabó la Fiesta (SALF), en un parlamento autonómico. La formación se quedó en el 2,5%, lejos del 6,21% de los sufragios que alcanzó en Andalucía en las europeas de 2024. Tampoco logran meterse en el antiguo Hospital de las Cinco Llagas de Sevilla, sede del Parlamento andaluz, los partidos provinciales Jaén Merece Más y 100x100 Unidos, la formación del alcalde de La Línea de la Concepción (Cádiz), el independiente Juan Franco.