Trump pone en jaque a uno de los productos de moda de España
Resumeninvade Europa y eso se debe a, entre otros factores, que con los aranceles de China al 50% , ha perdido un mercando inmenso, y el pistacho americano está copando los lineales de Europa. Y es que pese a que el pistacho español, concretamente el de Castilla-La Mancha está mejorando en producción, no llega a las cifras internacionales. El pistacho, convertido en los últimos años en el nuevo “oro verde” del campo español, presente en todos los productos que uno pueda llegar a imaginar, atraviesa un momento crítico que nadie veía venir, y el origen está a miles de kilómetros : la guerra comercial entre Estados Unidos y China . Pero sus consecuencias ya se sienten de lleno en Castilla-La Mancha, epicentro de la producción nacional.
El pistacho de EE.UU. invade Europa y eso se debe a, entre otros factores, que con los aranceles de China al 50%, ha perdido un mercando inmenso, y el pistacho americano está copando los lineales de Europa. Y es que pese a que el pistacho español, concretamente el de Castilla-La Mancha está mejorando en producción, no llega a las cifras internacionales.
El pistacho, convertido en los últimos años en el nuevo “oro verde” del campo español, presente en todos los productos que uno pueda llegar a imaginar, atraviesa un momento crítico que nadie veía venir, y el origen está a miles de kilómetros: la guerra comercial entre Estados Unidos y China. Pero sus consecuencias ya se sienten de lleno en Castilla-La Mancha, epicentro de la producción nacional.
La clave está en un efecto dominó global. China ha impuesto aranceles de alrededor del 50% al pistacho estadounidense, lo que ha provocado que uno de los mayores productores del mundo redirija su producto hacia otros mercados. Europa, y en particular España, se ha convertido en uno de los principales destinos de ese excedente.
Según la USDA, el Departamento de Agricultura de Estados Unidos, el país controla cerca del 65% de la producción mundial de pistacho y produce entre 400.000 y 500.000 toneladas al año. Esa dimensión le permite jugar con ventaja: grandes volúmenes, costes más bajos y una capacidad de reacción que países como España no tienen. Al perder competitividad en el mercado chino, los productores estadounidenses han intensificado su presencia en Europa, aumentando la presión sobre los precios.

De Estados Unidos a Irán
Para el sector español, esto ha supuesto un cambio radical en cuestión de meses: más competencia, precios a la baja y un mercado saturado. A la presión estadounidense se suma otro competidor histórico: Irán. Aunque el contexto geopolítico podría haber reducido su peso, lo cierto es que el producto iraní sigue llegando al mercado europeo a través de terceros países como Turquía o Emiratos (durante muchos años los pistachos que vendía Mercadona, por ejemplo, provenían de Irán).
La República Islámica mantiene alrededor del 18% de la producción mundial y exporta la mayor parte de su cosecha. En un mercado en el que, según los expertos del sector, “todos los pistachos que se producen se venden”, cualquier aumento de la oferta genera un impacto inmediato en los precios.
En paralelo a este escenario global, España vive su propio boom. En los últimos años, la superficie cultivada ha superado las 80.000 hectáreas y la producción se ha disparado, con campañas recientes en torno a las 10.000–11.000 toneladas, datos de las gestoras. El problema es que ese crecimiento ha coincidido con el peor momento posible por la llegada masiva de producto extranjero, por la caída de precios y por la saturación del mercado (en un momento donde helados, chocolate, tartas, salsas, ensaladas, repostería, llevan pistachos).
El malestar en el sector es evidente. Los productores reconocen que compiten en desigualdad de condiciones frente a Estados Unidos. “En cantidad nunca vamos a alcanzar a Estados Unidos, y en precio tampoco”, advierten desde el sector del pistacho español. También denuncian lo que consideran una competencia desleal por la entrada masiva de producto extranjero, favorecida por acuerdos comerciales y la falta de barreras en el mercado europeo. La situación ha provocado una caída generalizada de precios, justo cuando muchos agricultores habían apostado fuerte por este cultivo tras años de expansión. Se puede ver por toda España plantaciones de pistacho en grandes superficies, una inversión que da resultados hasta 7 años después de plantarse, por lo que el boom actual no estaba para nada previsto hace unos años.
Hasta ahora, el pistacho español había logrado posicionarse como un producto de mayor calidad, con precios superiores al americano, tal y como afirman desde El diario del campo, pero ese modelo empieza a resquebrajarse. La entrada en la gran distribución ha cambiado las reglas del juego, ya que los supermercados están priorizando el precio, la calidad ya no marca la diferencia y el mercado premium resulta insuficiente.
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El pistacho sigue teniendo una fuerte demanda global y un mercado en expansión impulsado por la industria alimentaria. Sin embargo, el sector español entra ahora en una fase decisiva: los expertos apuntan a que el futuro no pasará sólo por producir, sino por competir en toda la cadena de valor: transformación, marca y posicionamiento en un que mercado global donde mandan los gigantes (hasta ahora). Y las quejas de la Asociación de Industrias del Pistacho Español de Castilla-La Mancha (Adipe), aumentan al lamentar que el conflicto en Irán no ha generado el beneficio esperado para el pistacho español. Añaden otro dato, las procesadoras de pistacho de Castilla-La Mancha representan el 90% de las ventas en España.
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