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Luis Enrique y el de las Luces

Resumen

Luis Enrique debió sentir algo muy potente el pasado martes en el Parque de los Príncipes . “Es el mejor partido en el que he estado ahí abajo como entrenador”, dijo llevado por las emociones nada más terminar. Un rápido repaso a su extensa carrera ya como técnico incluye, sólo en la Champions , el mítico 6-1 del Barça al PSG , una eliminatoria levantada nada menos que en el sagrado Anfield , o el 5-0 en la final de Múnich el año pasado, toda una exhibición. Y, a nivel de selecciones, aquel devastador 6-0 contra Alemania en La Cartuja , o un precioso 5-3 contra Croacia en la Eurocopa de la pandemia.

Luis Enrique debió sentir algo muy potente el pasado martes en el Parque de los Príncipes. “Es el mejor partido en el que he estado ahí abajo como entrenador”, dijo llevado por las emociones nada más terminar. Un rápido repaso a su extensa carrera ya como técnico incluye, sólo en la Champions, el mítico 6-1 del Barça al PSG, una eliminatoria levantada nada menos que en el sagrado Anfield, o el 5-0 en la final de Múnich el año pasado, toda una exhibición. Y, a nivel de selecciones, aquel devastador 6-0 contra Alemania en La Cartuja, o un precioso 5-3 contra Croacia en la Eurocopa de la pandemia. El PSG-Bayern del otro día, sin embargo, debió tener algo más para el asturiano. Seguramente, que la voluntad de atacar era bidireccional. Los dos equipos se golpearon de tal forma que se hace difícil esperar a la vuelta en el Allianz. El 5-4 es una gran foto para el fútbol, con dos equipos triunfadores sin necesidad de recurrir a la especulación. Algo así como el Partido de las Luces. Para muchos, el faro que debería alumbrar el camino del fútbol en los próximos años.

La pirotecnia del martes invitaba a hacer de menos el Atlético-Arsenal. Y, sin embargo, el partido, a su manera, también resultó eléctrico. Hay muchos modelos para hacer el fútbol vibrante y la que se vio en el Metropolitano también resulta adictiva. Los caminos despejados que encontraban los jugadores de PSG y Bayern el miércoles se convirtió en un bosque de árboles animados para el Atlético, con Rice, Zubimendi, Saliba o Gabriel haciendo los caminos imposibles. El hormigón armado de Arteta contra el arrebato pasional de Simeone, ayudado por dos maestros del fútbol, Koke y Griezmann. La final de Budapest no es ninguna quimera para el Atlético. Simeone conoce los caminos. En 2014, viajó a Londres con un 0-0 ante el Chelsea que parecía insuficiente. Y en 2016, con un justito 2-1 a Múnich. Pasó. En esos escenarios imposibles, el Atleti se agiganta.

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