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La orden del Madrid a su grada de animación

Resumen

El Real Madrid no llega al partido ante el Manchester City solo con la necesidad de dar un golpe sobre la mesa en el verde. Llega también con los deberes por hacer en la grada. El pasado 25 de febrero, antes de iniciarse el partido ante el Benfica, las cámaras de la retransmisión captaron a un asiduo aficionado en la Grada Fans de animación realizando el saludo nazi de forma repetida y sin disimulo. La imagen resultó aún más hiriente por el contexto.

El Real Madrid no llega al partido ante el Manchester City solo con la necesidad de dar un golpe sobre la mesa en el verde. Llega también con los deberes por hacer en la grada. El pasado 25 de febrero, antes de iniciarse el partido ante el Benfica, las cámaras de la retransmisión captaron a un asiduo aficionado en la Grada Fans de animación realizando el saludo nazi de forma repetida y sin disimulo. La imagen resultó aún más hiriente por el contexto. Instantes antes, esa misma grada había desplegado un tifo con los mensajes "No al racismo" y "Respect". El club actuó de inmediato: lo localizó, lo expulsó del estadio y activó el procedimiento de retirada del carné de socio. No fue suficiente para evitar la sanción. La UEFA impuso una multa de 15.000 euros y dejó suspendido, con un año de prueba, el cierre parcial de 500 localidades de la grada sur inferior. Este episodio ha provocado una reunión entre José Luis Sánchez, director del área social del Real Madrid, y los representantes de las principales peñas de dicha grada de animación antes de la celebración del próximo partido de Champions ante el City. El mensaje del club fue tajante, nacido del enfado y la vergüenza que dejó lo ocurrido ante el Benfica: terminantemente prohibido seguir posibles cánticos sobre Guardiola durante el partido. Un aviso contundente, sin margen de negociación, para evitar que la situación se repita y que una sanción que ahora duerme en periodo de prueba se active de golpe. Y el contexto lo complica todo, porque el técnico catalán no es precisamente bienvenido en Chamartín.  También ha habido para este encuentro alguna otra petición, impulsada por algunas de las peñas que conforman la Grada Fans para que "ya que vamos a ser mirados con lupa" predomine el color blanco y morado. Un mensaje hacia los miembros de esta peña, instándoles a que no lucieran más colores que los madridistas generó confusión al interpretarse que había una prohibición de llevar otras banderas, incluida la de España. El club ha desmentido tajantemente este rumor surgido de la indicación erróneamente explicada a los miembros de la propia peña. De hecho, se espera que haya aficionados que acudan al estadio con dicha enseña. Desde hace años, cada visita suya al Bernabéu viene acompañada del mismo cántico: "Ay, Guardiola, qué delgado se te ve. Primero fueron las drogas, hoy por Chueca se te ve", una letra que mezcla alusiones a un positivo por nandrolona en sus tiempos como jugador en el Brescia con una segunda parte homófoba en relación al famoso barrio gay madrileño. Por esos cánticos, la UEFA ya sancionó al Real Madrid en febrero de 2025 con una multa de 30.000 euros y otra amenaza de cierre parcial del Bernabéu suspendida por dos años. Ahora, con un nuevo expediente abierto, el club acumula dos espadas de Damocles sobre el mismo estadio. No es la primera vez que la UEFA avisa al conjunto blanco por comportamiento discriminatorio. El problema es que esta vez las advertencias se superponen. La sanción por el saludo nazi y la que pesa por los cánticos a Guardiola corresponden a zonas distintas del estadio, lo que técnicamente las mantiene separadas. Pero el mensaje al fondo es el mismo: si algo vuelve a ocurrir el miércoles por la noche, el Bernabéu se enfrenta a un cierre parcial. El club lo sabe, la grada también, y por eso la consigna de esta semana ha sido tan taxativa. Y luego está el otro problema, el Bernabéu llega al partido con localidades sin vender. Un Real Madrid - Manchester City en octavos de Champions debería haber colgado el cartel de sold out desde el primer día. No ha sido así. El hartazgo de una temporada marcada por el cambio de entrenador, las lesiones y los resultados ha encontrado en el precio de las entradas el argumento definitivo para quedarse en casa. A más de 300 euros por localidad en muchos sectores, hay aficionados que han decidido no invertir su dinero para apoyar al equipo.