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La ventana electoral de Sánchez

Resumen

Todavía queda gente en España convencida de que detrás de cada movimiento del presidente Sánchez hay un plan perfectamente establecido. Los hay, incluso, que consideran que la crisis de Ceuta o la de la vivienda, la ley de nietos, la regularización de inmigrantes o incluso ... el alza de los precios obedecen a una estrategia perfectamente definida. Que todo responde a la planificación coordinada de un Gobierno incapaz de aprobar presupuestos o de sacar adelante algunas de sus leyes, pero capaz de controlar el resultado electoral.Sin embargo, la historia enseña que la estrategia es un privilegio de los vencedores.

Todavía queda gente en España convencida de que detrás de cada movimiento del presidente Sánchez hay un plan perfectamente establecido. Los hay, incluso, que consideran que la crisis de Ceuta o la de la vivienda, la ley de nietos, la regularización de inmigrantes o incluso ... el alza de los precios obedecen a una estrategia perfectamente definida. Que todo responde a la planificación coordinada de un Gobierno incapaz de aprobar presupuestos o de sacar adelante algunas de sus leyes, pero capaz de controlar el resultado electoral.Sin embargo, la historia enseña que la estrategia es un privilegio de los vencedores. A los perdedores solo les quedan movimientos cada vez más tácticos, más inmediatos, más sorpresivos y, por tanto, menos determinantes.En Tiempo de Victoria, la película sobre los días previos al desembarco de Normandía, el general Eisenhower pide al capitán meteorólogo James Stagg que le asegure que en la fecha prevista para la operación hará buen tiempo. Stagg le responde: «Si se lo asegurara, no sería científico». Consigue así que desista de lanzar la operación el día previsto ante la elevada probabilidad de tormentas. Y, lo que es más importante, le anticipa que el 6 de junio tendrá una ventana de oportunidad que no puede desaprovechar.El problema para Pedro Sánchez es que, desde que se convocan unas elecciones hasta que se celebran, transcurren 54 días en los que pueden pasar muchas cosas. En 2019 forzó la repetición electoral para evitar la entrada de Pablo Iglesias en el Gobierno confiando en unas encuestas del CIS que otorgaban al PSOE entre 133 y 150 escaños. Acabó obteniendo 120.En 2023 ocurrió justamente lo contrario. Forzado por la inesperada debacle del PSOE en las elecciones municipales y autonómicas, adelantó las generales y la apuesta le salió: por cuatro escaños, pero le salió. La alternativa encabezada por Feijóo se quedó a cuatro diputados de la mayoría absoluta en su primera votación de investidura. El resultado no proporcionó a Sánchez una mayoría suficiente para aplicar por sí mismo un programa de gobierno, pero sí le permitió articular una mayoría parlamentaria alternativa y conservar la Presidencia.Hoy no hay ningún capitán Stagg capaz de asegurar al presidente del Gobierno una fecha electoral que le permita reproducir el actual equilibrio parlamentario. Por eso, y siempre en términos de probabilidad, parece improbable que este año haya elecciones generales; menos aún, una huelga general. De ahí que considere más probable que la concatenación de huracanes políticos —se llamen Mohamed o Maricarmen— lleve a Pedro Sánchez a esperar a las municipales y autonómicas de mayo antes de convocar las generales.En cualquier caso, siguiendo la máxima militar de planificar el despliegue de las tropas conforme a la hipótesis más probable y la seguridad conforme a la hipótesis más peligrosa, los líderes de la oposición harían bien en evitar el error del mariscal alemán Erwin Rommel. Confiando en que las tormentas sobre el canal de la Mancha impedirían una invasión aliada, aprovechó para viajar a Alemania: el Día D le sorprendió en Berlín con su familia.